jueves, 5 de junio de 2025

Ser pobre, mayor de 65 o estar embarazada: Sanidad publica una guía para interpretar el riesgo por temperaturas extremas

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Ser pobre, mayor de 65 o estar embarazada: Sanidad publica una guía para interpretar el riesgo por temperaturas extremas

Como se viene haciendo desde hace ya veinte años cuando se acerca el verano, el Gobierno ha puesto en marcha este jueves su estrategia para prevenir los efectos adversos del calor. Tras una primavera récord en España por altas temperaturas, el Ministerio de Sanidad ha activado el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud —el Plan Calor 2025—, que recoge un sistema de alertas según las predicciones meteorológicas y datos de mortalidad diaria, con el objetivo de identificar riesgos de forma precoz y establecer niveles de intervención según la intensidad de las temperaturas y el impacto que ello pueda tener en la salud de la población. 

El plan, cuya aplicación se extiende entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre, incorpora este año una novedad: una guía para que tanto la ciudadanía como sanitarios, protección civil o responsables institucionales puedan interpretar los diferentes niveles de alerta térmica e identificar en qué casos concretos se eleva el riesgo de sufrir un problema de salud debido al calor. "El calor nos afecta a todos, pero no a todos nos afecta de la misma manera", ha subrayado la ministra de Sanidad, Mónica García, en el acto de presentación del plan. Según ha incidido, no es lo mismo sufrir 40 grados dentro de una oficina que repartiendo paquetes en la calle o estando sola en casa con 85 años en una vivienda sin ascensor y sin red de apoyo. "Quienes viven en malas condiciones son quienes más lo sufren", ha añadido, antes de insistir en que el calor afecta con mayor gravedad según las clases y el barrio en el que se viva

El documento, que está abierto también para toda la ciudadanía, define un umbral de temperatura de impacto en salud por cada territorio, de tal modo que se pueda observar la relación o las probabilidades entre el calor y la mortalidad en un momento determinado. En función de las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el ministerio irá estableciendo un nivel de riesgo diario para cada zona territorial: nivel 0 o verde, que significará que no hay riesgo; nivel 1 o amarillo, que denotará un riesgo bajo; nivel 2 o naranja, que marcará el riesgo medio; y nivel 3 o rojo, para alertar del riesgo alto. Esos umbrales, que se introdujeron el año pasado, serán diferentes en cada región: en A Coruña, por ejemplo, el umbral límite es de 26 grados, que es la temperatura a partir de la cual se empiezan a detectar aumentos significativos de la mortalidad. En Córdoba, sin embargo, ese tope está en torno a los 40 grados, ya que la población, las ciudades y las viviendas están más adaptadas a las altas temperaturas.  

Umbrales de riesgo por temperaturas máximas por provincias.
Umbrales de riesgo por temperaturas máximas por provincias.

Factores que disparan el riesgo

Hay, sin embargo, una serie de factores de riesgo personales, ambientales, laborales o sociales, que elevarían esos niveles de alerta para determinadas personas. En el caso de los determinantes personales, Sanidad identifica como personas más vulnerables al calor: lactantes y niños menores de cuatro años; personas mayores de 65 años, embarazadas; pacientes con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o crónicas; y personas con trastornos mentales, como alzhéimer, párkinson o demencia, que dificultan que puedan tomar medidas de precaución. 

Pero de igual modo, se dispara el riesgo para aquellas personas que viven solas, sin hogar, con rentas muy bajas que les impiden adaptar su vivienda a las altas temperaturas, migrantes, turistas y ciudadanos que por razones laborales, deportivas o de ocio deben estar expuestos de forma excesiva al calor (entre las 14 y las 19 horas).

El responsable de Salud y Cambio Climático, Héctor Tejero, ha señalado que todos esos factores aumentan la vulnerabilidad de la población ante temperaturas extremas: "a mayor número de factores, mayor vulnerabilidad", ha advertido, tras destacar que esta nueva guía que se incorpora al Plan de este año permitirá que tanto las personas más vulnerables como sus cuidadores puedan adaptar los niveles de riesgo según sus particularidades sociales, laborales o ambientales. 

García también ha advertido de que el calor extremo se sitúa desde hace tres años como la principal causa de mortalidad asociada al cambio climático, produciendo 4.813 muertes en 2022; 3.009 en 2023; y 2.012 en 2024. La ministra de Sanidad ha señalado, en ese sentido, que la mortalidad asociada al calor es solo "la punta de una pirámide", puesto que aumenta los accidentes laborales, las hospitalizaciones y "puede agravar situaciones de violencia de género". "No solo sufrimos más individualmente, también funcionamos peor como sociedad", ha aseverado.

De este modo, y según esta nueva guía: un nivel de riesgo naranja supondría un riesgo leve para la población general; pero se elevaría a moderado para mayores de 65 años o menores de esa edad con factores de riesgo; y a nivel elevado para mayores de 65 años con factores de riesgo elevados. Asimismo, si el nivel riesgo rojo supone un riesgo moderado para la población general; el peligro es ya elevado para mayores de 65 años y menores de esa edad con factores de riesgo; y extremo para mayores de 65 años con otros factores de riesgo adicionales. 


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