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Fue la capital imperial de Japón durante más de 1.000 años y pasear por ella se siente como viajar al pasado.
Si estás buscando el destino perfecto para hacer tu primer viaje sola y descubrir el mundo por tu cuenta, probablemente quedarte solo con uno no está siendo tarea sencilla. Sin embargo, aquí estamos nosotros para ayudarte y recomendarte un sitio que, aparte de ser muy seguro, posee una belleza inigualable.
Se encuentra en Japón, y es perfecto para recorrerlo a pie sin tener que coger el transporte público más de lo estrictamente necesario. Aparte de ser un lugar muy relajado y tranquilo, cuenta con un ambiente que, según la zona, puede llegar a parecer que está paralizado en el tiempo. Tiene templos de más de 1.000 años y calles que siguen igual que hace cientos de años.
La ciudad de los templos
Hablamos de Kioto, un lugar conocido como la “Ciudad de los 10.000 Templos” y la capital imperial de Japón durante más de 1.000 años. Como su apodo lleva a intuir, cuenta con una red de templos impresionante. Gracias a ellos, aunque estemos en pleno siglo XXI, gran parte de la ciudad se siente como si estuviese paralizada en el pasado.
Caminar por las calles y encontrarte templos milenarios es una sensación que no se puede describir con palabras. Algunos de los más importantes son Fushimi Inari Taisha, famoso por sus miles de puertas torii rojas; Kinkaku-ji, con su pabellón principal recubierto de pan de oro; o Kōryū-ji, el más antiguo de la ciudad construido en el año 603.
La capital de los jardines zen
Kioto es considerada la capital de los jardines zen en Japón, y es que cuenta con algunos de los más antiguos y populares del mundo como los del templo Daisen-in, que representan un paisaje acuático; los del templo Ginkaku-ji, hechos con arena blanca para que, supuestamente, refleje la luz de la luna; o los del templo Ryoan-ji, con un detalle muy especial.
Están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1994, y es que aunque a simple vista parecen unos jardines normales y corrientes, tienen algo muy peculiar. Se trata de sus 15 rocas, distribuidas en 250 metros cuadrados y puestas de una manera en la que nunca vas a poder verlas todas a la vez. Una siempre va a estar escondida detrás de otra, haciendo referencia a la idea japonesa de que el número 15 representa la perfección.
Aunque es cierto que en algún momento quizás quieras coger el transporte público para ir a algún lado, Kioto es una ciudad hecha para recorrerse a pie. No hay nada como caminar por sus calles y perderse por calles y callejones como Pontocho, Ishibe-koji, o Sannenzaka y Ninenzaka. Son lugares que, pese a estar en 2026, tienen un ambiente propio del pasado. Apenas han cambiado en cientos de años.
Mientras que el cuerpo aguante, nuestra recomendación es que intentes conocer todo caminando. Nunca sabes cuándo vas a poder volver a Japón y disfrutar de un lugar así de mágico.




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