jueves, 2 de julio de 2026

Canal Viajar : 110 kilómetros de cuevas, un paisaje montañoso subterráneo y una ermita tallada en una roca: el destino declarado Monumento Natural de origen kárstico y que representa el mayor sistema de cuevas de Europa

 CanalViajarElPeriodico


Al norte de Catilla y León se extiende uno de los complejos kársticos más importantes de España, donde se esconden incontables cuevas y galerías.
Uno de los complejos kársticos más grandes del mundo se esconde en España

En la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, en el extremo septentrional de la provincia de Burgos, se extiende el Monumento Natural de Ojo Guareña. Abarcando una superficie de casi 14.000 hectáreas, supone uno de los complejos kársticos más grandes de la península ibérica, así como uno de los 10 mayores de todo el mundo.

Las Monumento Natural de Ojo Guareña está al norte de Burgos

Protegido como Monumento Natural desde 1996, Ojo Guareña es también la principal red de galerías subterráneas que hay en España, superando los 110 kilómetros de longitud. Sus 14 cuevas principales forman parte de los municipios burgaleses de Merindad de Montija, Espinosa de los Monteros y Merindad de Sotoscueva, y están conectadas entre sí formando un gigantesco laberinto subterráneo. Además de por su extensión, el complejo destaca por ser un yacimiento arqueológico de alto valor; aquí se han descubierto pinturas rupestres, utensilios de cerámica que datan desde el Paleolítico hasta la época medieval y santuarios prehistóricos.

La ermita más espectacular de España está en el corazón de un parque natural: se llega a través de una ruta de senderismo de ensueño

Un complejo único

A pesar del elevado número de cuevas que conforman el complejo, son solo dos las que están abiertas al público. La más conocida de ellas, condicionada para el acceso de personas con movilidad reducida, es la Cueva de la ermita de San Bernabé. Con un recorrido de unos 400 metros por su galerías, en el interior de esta cueva se hallan la Pila del Santo, la galería de los Silos y la ermita de San Tirso; aunque la principal atracción es la ermita de san Bernabé, que cuenta con unas impresionantes pinturas murales datadas de 1704 y 1877, en las que se exponen los martirios y milagros del santo.

De acceso más complicado, la Cueva Palomera es la otra de las dos abiertas al público. Su visita consta en un espeleopaseo en un entorno que oscila entre los 7ºC y los 9ºC, por lo que se recomienda llevar el material adecuado. Esta visita está más enfocada para aquellos que les guste la aventura y el riesgo, y sirve para poner en valor las características geológicas de la cavidad.

Los secretos de las cuevas

Formadas hace alrededor de 85 millones de años, las cuevas de Ojo Guareña son un ejemplo perfecto para estudiar la evolución humana en la península. Los yacimientos arqueológicos que guarda en su interior indican la presencia humana en ellos desde la época del Paleolítico, destacando la Galería de las Huellas, que conserva un conjunto de marcas de pisadas de hace unos 4.500 años. Igual de importantes son las herramientas líticas datadas de hace 70.000 años que se encontraron en la Cueva de Prado Vargas; o las pinturas rupestres de hace 10.000 años que hay en la Cueva Palomera.

Detalle de los murales del techo de la ermita de San Bernabé

Junto al hombre, en el interior de las cuevas se ha documentado la presencia de centenares de especies, 16 de ellas endémicas de Ojo Guareña. Entre los mamíferos, el rey es el murciélago, del que varias especies todavía habitan en las galerías. En el exterior del complejo, las aves rapaces dominan los cielos y las cimas rocosas, siendo el águila real, el buitre leonado y el alimoche las principales especies.


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