jueves, 9 de julio de 2026

Canal Curiosidades : ¿Qué está pasando con los bidones radiactivos de la Fosa Atlántica?

 CanalCuriosidades


Durante décadas, miles de bidones cargados con residuos radiactivos fueron arrojados al fondo del océano Atlántico como si el mar pudiera hacer desaparecer el problema. Hoy, más de medio siglo después, esos barriles vuelven a ser noticia. ¿El motivo? Una misión científica ha comprobado que algunos de ellos están muy deteriorados e incluso presentan fugas, reavivando el debate sobre los riesgos ambientales y qué debería hacerse con ellos.

La llamada Fosa Atlántica es una zona situada a unos 700 kilómetros de la costa gallega y a más de 4.000 metros de profundidad. Entre las décadas de 1950 y 1990, varios países europeos utilizaron este lugar para deshacerse de residuos radiactivos, una práctica que entonces estaba permitida y que hoy sería impensable.

Se calcula que en esa zona descansan más de 200.000 bidones. Durante años permanecieron prácticamente olvidados, pero el interés por conocer su estado ha aumentado a medida que la tecnología ha permitido explorar mejor las profundidades marinas.

En 2026, una expedición francesa liderada por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) y el instituto oceanográfico Ifremer regresó a la zona dentro del proyecto Nodssum. Tras una primera campaña en la que lograron localizar y cartografiar más de un millar de barriles, los investigadores descendieron de nuevo hasta el fondo marino para comprobar en qué estado se encontraban.

Evaluar el riesgo

Las imágenes obtenidas no han pasado desapercibidas. Algunos de los bidones muestran un avanzado deterioro provocado por décadas bajo enormes presiones y en un ambiente altamente corrosivo. En varios de ellos, los científicos han confirmado la existencia de fugas de material radiactivo.

El BNG ha reclamado al Gobierno español que participe activamente en la investigación

Eso no significa que exista un peligro inmediato para la población. La radiactividad detectada se encuentra, por ahora, confinada en el entorno más cercano a los bidones y los expertos siguen analizando cuál puede ser su impacto real sobre el ecosistema marino. Precisamente ese es uno de los principales objetivos de la misión: determinar hasta qué punto estos residuos están afectando a la vida que habita en las profundidades del Atlántico.

El hallazgo ha reabierto también el debate político. El BNG ha reclamado al Gobierno español que participe activamente en la investigación y colabore con los equipos franceses para conocer el estado real de los residuos. La formación considera insuficiente limitarse a realizar controles radiológicos en aguas costeras y pide estudiar la posibilidad de retirar los bidones si los informes técnicos concluyen que puede hacerse con seguridad.

Sin embargo, esa última opción está lejos de ser sencilla. Recuperar barriles situados a casi cinco kilómetros de profundidad supondría una operación extremadamente compleja, costosa y con riesgos propios. Algunos especialistas incluso advierten de que manipular recipientes muy degradados podría liberar más contaminación que mantenerlos donde están.

Por eso, la prioridad ahora mismo sigue siendo obtener datos. Los científicos quieren saber cuántos bidones permanecen íntegros, cuántos presentan fugas y cómo se están dispersando los materiales radiactivos en el fondo marino.

Canal Noticias : España concentra casi el 40% de la superficie quemada de la UE

 CanalNoticias



Un equipo de seguimiento del programa europeo Copernicus ha confirmado que España acumula ya 50.384 hectáreas quemadas, el 39,8% de toda la superficie calcinada en la Unión Europea durante el primer semestre de 2026. La cifra sitúa al país al frente de las estadísticas europeas cuando la campaña de incendios apenas entra en su fase más crítica y todavía quedan por delante julio, agosto y buena parte de septiembre, los meses que suelen concentrar los grandes fuegos.

El escenario coincide además con una intensa ola de calor que ha elevado el riesgo extremo en amplias zonas del territorio. Las imágenes de los satélites de la NASA y los registros del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) muestran una sucesión casi continua de focos de calor repartidos por buena parte de la Península y Baleares.

Aunque cada punto del mapa no representa necesariamente un incendio forestal declarado, el conjunto dibuja un panorama que preocupa a los servicios de emergencias y a los especialistas en gestión forestal.

Un mapa que permite seguir el fuego casi en tiempo real

El mapa elaborado con datos del sistema FIRMS (Fire Information for Resource Management System) de la NASA se ha convertido en una de las herramientas más útiles para seguir la evolución de los incendios prácticamente en tiempo real. Utiliza los sensores VIIRS instalados en los satélites Suomi NPP y NOAA-20, capaces de detectar anomalías térmicas con una resolución de unos 375 metros por píxel y actualizar la información pocas horas después de cada pasada orbital.

Conviene, sin embargo, interpretar correctamente estos datos. Las detecciones corresponden a focos de calor y no equivalen automáticamente a incendios forestales activos. También pueden reflejar quemas agrícolas autorizadas, instalaciones industriales o cualquier otra fuente intensa de calor. Para reducir errores, el sistema elimina las detecciones de baja confianza, los focos con muy baja potencia radiativa y los puntos aislados que suelen corresponder a falsas alarmas.

Durante los últimos días, los mapas han coincidido con varios incendios relevantes repartidos por distintos puntos del país. Cataluña ha concentrado parte de la atención tras los fuegos registrados en Sentmenat y la comarca de Anoia, que obligaron a confinar a unas 40.000 personas durante varias horas. También se han declarado incendios importantes en Castellón, Cádiz, Navarra, Huesca y otros puntos del interior peninsular, favorecidos por las altas temperaturas, el viento y la extrema sequedad del combustible vegetal.

Pero hay un detalle que inquieta especialmente a los expertos: todavía no ha comenzado el periodo que históricamente concentra los incendios más devastadores del año.

España vuelve a liderar las estadísticas europeas

Los datos de Copernicus muestran que España no solo encabeza la superficie quemada, sino también el número de incendios registrados durante el primer semestre de 2026. Hasta comienzos de julio se habían contabilizado alrededor de 300 incendios, mientras que el conjunto de la Unión Europea superaba ya las 126.000 hectáreas afectadas, una cifra claramente superior a la registrada en las mismas fechas del año anterior.

Que casi cuatro de cada diez hectáreas quemadas en toda la Unión Europea correspondan a España ilustra la intensidad con la que ha comenzado esta temporada. No obstante, los especialistas recuerdan que estas cifras todavía podrían aumentar de forma muy significativa. La experiencia demuestra que una gran parte de la superficie calcinada suele concentrarse en apenas unas semanas, cuando coinciden olas de calor persistentes, humedad extremadamente baja y episodios de viento.

El precedente más cercano sigue muy presente. En 2025, España vivió la peor campaña de incendios de las últimas décadas, con cerca de 400.000 hectáreas arrasadas y graves daños ecológicos, económicos y sociales que incluso motivaron la aprobación de ayudas extraordinarias por parte del Parlamento Europeo para apoyar la recuperación de las zonas afectadas.

La evolución de este año todavía está lejos de aquel escenario, pero el rápido incremento registrado durante las últimas semanas ha disparado las alertas. Solo en las dos últimas semanas, la superficie quemada ha aumentado un 36%, superando ya las 55.000 hectáreas según las últimas actualizaciones del sistema EFFIS.

¿Por qué preocupa tanto el resto del verano?

Los incendios forestales no dependen únicamente de una chispa. Su comportamiento es el resultado de una combinación de factores meteorológicos, ambientales y humanos que, este año, parecen alinearse de forma especialmente desfavorable.

La primera pieza del puzle es la ola de calor. Las temperaturas excepcionalmente elevadas secan rápidamente la vegetación, reducen la humedad del suelo y convierten montes y matorrales en un combustible extremadamente inflamable. Si a ello se suman episodios de viento o tormentas secas con aparato eléctrico, la capacidad de propagación del fuego aumenta de forma exponencial.

A ello se añade un fenómeno menos visible pero igual de importante: la acumulación de biomasa. Tras un invierno relativamente húmedo, muchas zonas experimentaron un crecimiento notable de la vegetación. Cuando esa masa vegetal se seca durante las primeras olas de calor, se transforma en una enorme reserva de combustible lista para alimentar incendios de gran intensidad.

Por ese motivo, cada vez más especialistas hablan de la "era de los megaincendios", fuegos capaces de modificar su propio comportamiento, generar columnas convectivas de enorme potencia e incluso dificultar el trabajo de los medios de extinción por tierra y aire. No se trata únicamente de incendios más grandes, sino también mucho más complejos y difíciles de controlar.

Los expertos insisten además en que la respuesta no puede limitarse a extinguir incendios. La gestión forestal preventiva, la recuperación de actividades tradicionales que reduzcan la carga de combustible, la planificación territorial y la implicación de la población forman parte de una estrategia cada vez más necesaria en un contexto marcado por el calentamiento global y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.





Canal Ferias y Fiestas : El pueblo de Catalunya que llenará esta semana su cielo de colores con un festival de globos aerostáticos

 CanalFeriasy Fiestas


Desde 1997, el certamen alcanza su 30ª edición en Igualada, donde conviven la competición internacional y las exhibiciones aéreas con una programación abierta al público

Igualada acoge del 8 al 12 de julio una nueva edición del European Balloon Festival, considerado la mayor concentración de globos aerostáticos de España y una de las citas más destacadas del calendario europeo de la aerostación. Durante cinco días, esta localidad de la comarca de la Anoia vuelve a convertirse en punto de encuentro para pilotos, equipos internacionales, familias y aficionados a una actividad que mezcla técnica, competición y propuestas abiertas al público.

El festival, que comenzó en 1997, celebra este año su 30º aniversario, una edición con un significado especial dentro de su trayectoria. Desde sus inicios, el evento ha ido creciendo hasta consolidarse como una referencia dentro del sector, con la participación habitual de más de medio centenar de globos y pilotos procedentes de distintos países. El Parc Central de Igualada se mantiene como uno de los espacios clave del festival, concentrando gran parte de la actividad relacionada con vuelos, exhibiciones y actos nocturnos.

La programación del European Balloon Festival se articula en tres ejes principales. Por un lado, mantiene su dimensión de competición internacional, con pruebas en las que los pilotos deben demostrar precisión, lectura del viento y capacidad para maniobrar el globo según las corrientes de aire. Por otro, ofrece un componente visual pensado para el público, con vuelos simultáneos, figuras de gran formato e instalaciones vinculadas al mundo de la aerostación. A esto se suma una agenda cultural y familiar distribuida por distintos puntos de la ciudad.

Los vuelos en globo suelen programarse a primera hora de la mañana y al atardecer, momentos en los que las condiciones meteorológicas son más favorables para este tipo de navegación. La aerostación depende en gran medida de la estabilidad del viento y de la interpretación que cada piloto hace de las corrientes a diferentes alturas. Por este motivo, el festival no solo funciona como un espectáculo para los visitantes, sino también como una demostración de destreza técnica por parte de los equipos participantes.

Aniversario con vuelos, instalaciones y actividades para todos los públicos

El 30º aniversario del European Balloon Festival llega con una programación diseñada para reforzar tanto la actividad aérea como las propuestas en tierra. La presencia de más de 50 globos convierte cada jornada en una escena muy reconocible, especialmente durante los despegues conjuntos desde el Parc Central. Estos momentos son de los más esperados por el público, ya que permiten observar de cerca cómo los equipos preparan los aparatos, inflan las telas y coordinan la salida de los globos aerostáticos.

La competición sigue siendo uno de los pilares del certamen. Los pilotos participan en pruebas de precisión en las que deben acercarse a objetivos concretos o completar recorridos definidos por la organización. Aunque desde fuera pueda parecer una actividad tranquila, el vuelo en globo requiere una lectura constante del entorno. El piloto no dirige el aparato como un avión, sino que ajusta la altura para aprovechar las corrientes de aire que atraviesan la comarca. Esa combinación de técnica y experiencia es la que acaba marcando los resultados.

La dimensión abierta al público hace que el festival vaya más allá de la propia competición. Familias, visitantes y vecinos pueden participar en las diferentes actividades programadas durante la semana, con propuestas culturales, talleres y espacios pensados para distintos perfiles. Esta mezcla entre encuentro especializado y celebración urbana ha sido una de las claves de la consolidación del European Balloon Festival a lo largo de estas tres décadas.

Entre los espacios destacados se encuentra el Iglú de Vent, una estructura vinculada al propio universo de los globos que acoge talleres familiares y actividades culturales gratuitas. Este tipo de iniciativas permite al público acercarse al material, las formas y el ambiente del festival incluso fuera de los horarios de vuelo. La programación busca así mantener actividad durante toda la jornada y no limitar la experiencia únicamente a la mañana y la tarde.

La edición de aniversario incorpora también los Iglús de Llum, instalaciones artísticas elaboradas con telas reutilizadas de globos. Forman parte de la programación nocturna y aportan una dimensión visual diferente al evento. Estas estructuras permiten que la aerostación siga presente en la ciudad incluso cuando no hay vuelos, con una propuesta ligada a la luz, el espacio urbano y los propios materiales de los aerostatos.

Para el sábado está previsto uno de los actos más emblemáticos del festival: el Night Glow. Durante esta actividad, los globos encienden sus quemadores de forma coordinada, creando una escena nocturna en el campo de vuelo. Es uno de los momentos que más público atrae, ya que permite ver los globos iluminados desde tierra y ofrece una imagen distinta a la de los despegues diurnos. Tras este acto tiene lugar la parte final de la competición, con la entrega de premios a los pilotos más destacados.

La programación se completa con espacios de restauración y comercio local, entre ellos el Igualada Market. Esta zona permite acompañar las actividades del festival con propuestas gastronómicas y productos del entorno, especialmente en las jornadas de mayor afluencia y en las horas previas a los actos nocturnos. La intención es que el evento funcione también como punto de encuentro en la ciudad durante los cinco días de celebración.

Canal Gastronomía : El oro blanco de Galicia: los cuatro quesos con denominación de origen que deberías probar

  CanalGastronomia

Cuando se habla de gastronomía gallega, el protagonismo suele recaer en el marisco, los vinos o las carnes. Sin embargo, entre montañas, campos y explotaciones ganaderas repartidas por toda la comunidad, Galicia ha construido a lo largo de los siglos una tradición quesera que hoy es una de las más importantes de España. No en vano, comparte con Asturias el liderazgo nacional en número de quesos amparados por Denominación de Origen Protegida (DOP), un reconocimiento que certifica la calidad de sus productos.

La historia del queso gallego está ligada al mundo rural. Elaborados principalmente con leche de vacas de raza frisona, rubia gallega y pardo alpina, estos productos han acompañado durante generaciones la vida de miles de familias. Aunque comparten origen lácteo, cada uno posee una personalidad propia, marcada por el paisaje, el clima y las técnicas tradicionales de elaboración.

Actualmente, Galicia cuenta con cuatro quesos con Denominación de Origen Protegida: Arzúa-Ulloa, Tetilla, Cebreiro y San Simón da Costa.

El Arzúa - Ulloa tiene su origen en el corazón de la comunidad gallega. Su zona de elaboración abarca más de una treintena de municipios distribuidos entre las provincias de La Coruña, Lugo y Pontevedra, convirtiéndose en una de las denominaciones más extensas del territorio gallego. Su principal seña de identidad es una pasta blanda y cremosa, acompañada de un sabor suave y equilibrado que lo convierte en uno de los quesos más versátiles de la cocina gallega. Puede elaborarse con leche cruda o pasteurizada y requiere un período mínimo de maduración de seis días.

Dentro de esta denominación existen además diferentes variedades. Destaca el Arzúa-Ulloa de Granja, elaborado exclusivamente con leche procedente de la propia explotación ganadera, así como el Arzúa-Ulloa Curado, cuya maduración prolongada intensifica notablemente sus aromas y matices.

En las montañas orientales de Lugo se produce uno de los quesos más singulares de España. El Cebreiro es fácilmente reconocible por su peculiar forma, similar a una seta o a un gorro de cocinero, una imagen que lo diferencia de cualquier otro queso del mercado.

Su historia es tan llamativa como su aspecto. Durante siglos fue un producto muy apreciado, llegando incluso a formar parte de las mesas de la nobleza. Sin embargo, el descenso de la producción durante buena parte del siglo XX estuvo a punto de hacerlo desaparecer. La creación de la DOP permitió recuperar esta tradición artesanal y devolver al mercado un queso que hoy vuelve a gozar de prestigio.

Su textura cremosa, su sabor ligeramente ácido y sus notas que pueden llegar a ser ligeramente picantes lo convierten en una experiencia muy diferente al resto de quesos gallegos. Puede encontrarse tanto fresco como curado, siendo esta última versión más intensa y compleja.

Pocos productos gastronómicos gallegos resultan tan reconocibles como el queso Tetilla. Su característica forma cónica, de la que toma su nombre, ha contribuido a convertirlo en uno de los grandes símbolos culinarios de la comunidad gallega.

A diferencia de otras denominaciones, su área de producción abarca todo el territorio gallego. Elaborado también con leche de vaca procedente de las principales razas ganaderas de la comunidad, destaca por una corteza fina y elástica y por una pasta extremadamente cremosa y uniforme. Su aroma suave, ligeramente ácido, y su sabor mantecoso con un delicado toque salado explican gran parte de su éxito comercial. Es uno de los quesos gallegos más exportados y uno de los que mejor representa la identidad gastronómica de Galicia.

Los panes gallegos que están entre los mejores de España y el rasgo que los hace únicos

Y por último, y no por ello menos importante, si hay un queso capaz de sorprender a quienes lo prueban por primera vez, ese es el San Simón da Costa. Originario de la comarca lucense de Terra Chá, este producto se distingue por una elaboración que incorpora una fase de ahumado tradicional con madera de abedul.

Su forma recuerda a una bala o a un pequeño cono estilizado, pero es su aroma el que realmente marca la diferencia. Las notas ahumadas se combinan con matices que evocan frutos secos, madera e incluso los antiguos hogares rurales donde tradicionalmente se elaboraba. El resultado es un queso de pasta firme y textura grasa, con un sabor complejo y elegante que ha conquistado tanto a cocineros como a aficionados a la gastronomía.

En una tierra famosa por sus mariscos, vinos y carnes, los quesos han logrado hacerse un hueco propio. Y quienes los prueban suelen repetir.


Canal Curiosidades : Estupefacción entre los arqueólogos: descubren que las pirámides de Egipto fueron hechas con tecnología muy avanzada

 CanalCuriosidades



¿Se utilizó tecnología avanzada para construir las pirámides de Egipto? Un grupo de investigadores del Instituto Paleotécnico de la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA) publicó hace unos meses, un estudio en el que dejó caer la posibilidad de que se utilizara un sistema hidráulico para poder construir estas grandes joyas de la humanidad. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre el último estudio que plantea la hipótesis del uso de la tecnología en las pirámides de Egipto.

El origen de las pirámides de Egipto siempre ha dado lugar a debate. Más que nada, porque siempre se ha dudado sobre su perfección. ¿Es posible que hace más de 4.000 años se realizaran megaconstrucciones con esta sofisticación? En los últimos años, algunos estudios han planteado nuevas hipótesis y el último ha sido publicado en la página web PLOS ONE y ha sido realizado por el Instituto Paleotécnico de la Comisión de Energía Atómica y Energías Alternativas (CEA).

Xavier Landreau ha liderado un proyecto que se ha centrado en la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara del faraón Dyeser (Zoser), levantada en la tercera dinastía del Antiguo Egipto, en torno al 2650 a. C. Fue construida por el arquitecto Imhotep y se considera la primera de las que se basaron en el resto de las pirámides más importantes del mundo, como pueden ser las de Giza, siendo la de Keops la más alta jamás construida.

Las pirámides de Egipto y la tecnología

«Sobre el posible uso de la fuerza hidráulica para ayudar en la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara», dice el titular de este estudio publicado por estos expertos que abre la puerta a la hipótesis de que para la construcción de las pirámides de Egipto se utilizara un sistema hidráulico capaz de elevar los pesados bloques de piedra.

«La Pirámide Escalonada de Djoser en Saqqara, Egipto, es considerada la más antigua de las siete pirámides monumentales construidas hace aproximadamente 4500 años. Un análisis transdisciplinario reveló la posible utilización de un sistema hidráulico para su construcción», comienza diciendo este estudio publicado en PLOS ONE, en el que se aportan todo tipo de documentos que acreditan esta teoría.

«Basándonos en el mapeo de las cuencas hidrográficas cercanas, demostramos que una de las estructuras masivas de Saqqara, el recinto de Gisr el-Mudir, presenta las características de una presa de contención diseñada para retener sedimentos y agua. La topografía más allá de la presa sugiere la posible existencia de un lago efímero al oeste del complejo de Djoser y un flujo de agua dentro del foso seco que lo rodea», desvela el estudio que informa que: «En la sección sur del foso, mostramos que la monumental estructura lineal excavada en la roca, compuesta por compartimentos profundos sucesivos, integra los requisitos técnicos de una planta de tratamiento de agua: una balsa de sedimentación, una balsa de retención y un sistema de purificación».

«Finalmente, identificamos que la arquitectura interna de la Pirámide Escalonada es consistente con un mecanismo de elevación hidráulica nunca antes descrito. Los antiguos arquitectos podrían haber elevado las piedras desde el centro de la pirámide mediante un proceso similar al de un volcán, utilizando el agua libre de sedimentos de la sección sur del foso seco», desvela el estudio.

«Los antiguos egipcios son famosos por su espíritu pionero y su dominio de la hidráulica, mediante canales para el riego y barcazas para el transporte de enormes piedras. Este trabajo abre una nueva línea de investigación: el uso de la fuerza hidráulica para erigir las estructuras monumentales construidas por los faraones», informa.

Canal Noticias : Los Mossos investigan un tiroteo en el barrio de la Creu Alta de Sabadell

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No hay heridos ni detenidos, aunque se ha localizado un arma de fuego abandonada e impactos en fachadas

Los Mossos d'Esquadra investigan varios disparos registrados este miércoles por la noche en el barrio de la Creu Alta de Sabadell, sin que por el momento consten personas heridas ni detenidas.

Los hechos tuvieron lugar alrededor de las 23.30 horas, a la altura del número 101 de la carretera de Prats de Lluçanès, cerca de la plaza de la Creu Alta. Según avanzó el Diari de Sabadell y ha confirmado la ACN, la Policía Municipal recibió el aviso de varios vecinos que alertaron de haber oído disparos al aire.

Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Policía Municipal y varias patrullas de los Mossos d'Esquadra, que realizaron una primera inspección de la zona. Durante la actuación, tres personas fueron identificadas, aunque por ahora se desconoce si tienen relación con los hechos investigados.

En el punto del incidente, los agentes localizaron un arma de fuego abandonada, que ha sido intervenida para su análisis, así como diversos restos de proyectil. La inspección ocular también permitió detectar varios orificios compatibles con impactos de bala en al menos una persiana y en la fachada de algunos domicilios de la zona.

Pese a los daños materiales, no consta que ninguna persona haya resultado herida. Los Mossos d'Esquadra se han hecho cargo de la investigación y trabajan para determinar la autoría de los disparos y aclarar las circunstancias en las que se produjeron.

Canal Curiosidades : Durante años Europa tiró miles de barriles radiactivos al océano: ahora quieren recuperarlos antes de que sea demasiado tarde

CanalCuriosidade 

Se calcula que durante la segunda mitad del siglo XX, se lanzaron más de 200.000 barriles que contenían residuos radiactivos en las profundidades del océano Atlántico. Varios países europeos fueron los responsables de lanzar contenedores, sellados en betún o cemento a más de 4.000 metros de profundidad, como intento de deshacerse de esta basura altamente peligrosa.

Hoy en día, esta solución parece totalmente impensable y el hecho de que existan cientos de barriles en el fondo marítimo, por muy profundo que esto pueda ser, salta numerosas alarmas. Por eso, una iniciativa, bautizada como operación NODSSUM (dentro del proyecto global PRIME RADIOCEAN), impulsada por el Centro Nacional de Investigación Científica de Francia se ha centrado en localizar y evaluar el estado de estos.

El objetivo principal no es solo localizar los contenedores, sino evaluar de forma exhaustiva su estado de degradación y el impacto ambiental real que están ejerciendo sobre los ecosistemas marinos. Este "cementerio nuclear" se encuentra a unos 600 kilómetros de la costa francesa, pero no se sabía con exactitud dónde se encontraba, hasta que en el 2025 comenzaron a cartografiar las posibles zonas.

Para ello, los científicos utilizaron sonares de alta resolución y el vehículo submarino autónomo UlyX —un robot de la Flota Oceanográfica Francesa capaz de descender hasta los 6.000 metros, logrando mapear e identificar miles de barriles. Posteriormente, usaron submarinos tripulados y robots controlados remotamente, para observar con sus propios ojos el panorama marino de este cementerio.

Para la sorpresa de estos, descubrieron algo paradójico, y es que encima y alrededor de estas estructuras metálicas la fauna marina se había asentado, corales, esponjas y pequeños organismos marinos habían crecido sobre los antiguos contenedores radioactivos utilizándolos como arrecifes artificiales.

A pesar de esta sorprendente estampa, la realidad de estos bidones es una situación más preocupante, y es que los barriles muestran un evidente desgaste debido a la corrosión y la presión del agua tras tantas décadas sumergidos. Si bien parte de la radioactividad se ha diluido con el tiempo de forma natural, continúa existiendo peligro de contaminación.

Los investigadores han estado recopilando muestras de agua, sedimentos y fauna para analizar cómo y cuanto de la radioactividad les está afectando. Por ahora este trabajo se encuentra en su primera fase, pero representa un paso crucial de responsabilidad ambiental.

Canal Curiosidades : La isla de Galicia donde se esconde el 'agujero del infierno': uno de los lugares más misteriosos del Atlántico

 CanalCuriosidades

Galicia alberga algunos de los paisajes más sorprendentes del Atlántico. Acantilados esculpidos por el mar, playas salvajes y pequeños territorios insulares forman parte de un patrimonio natural que atrae cada año a miles de visitantes. Entre estos existen una isla que guarda uno de los rincones más enigmáticos de la comunidad.

Allí se encuentra una profunda sima natural conocida como el 'agujero del infierno' que en Galicia llaman 'o buraco do inferno', un lugar que durante siglos alimentó leyendas sobre extraños lamentos, fenómenos inexplicables y creencias populares vinculadas al más allá. Su espectacular aspecto y el sonido que produce el océano en su interior la han convertido en uno de los parajes más misteriosos del litoral gallego.

Este singular enclave se encuentra en la isla de Ons, integrada en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, frente a la ría de Pontevedra. En su costa occidental, la más expuesta a la fuerza del océano Atlántico, se abre el 'agujero del infierno', una furna o cueva marina modelada durante miles de años por la acción del viento, las olas y la erosión sobre el granito.

Con el paso del tiempo, el techo de esta cavidad terminó colapsando, dando lugar a una enorme abertura vertical que conecta la superficie con las profundidades de la gruta. El resultado es una sima de unos 43 metros de profundidad, con una singular estructura en forma de equis y comunicación directa con el mar a través de galerías subterráneas.

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En su fondo, las aguas del Atlántico se filtran entre grandes bloques de roca desprendidos durante un derrumbe registrado en 2003, formando un lago espumoso de tono blanquecino que apenas recibe la luz del sol.

Hoy, una barandilla protege a los visitantes que se acercan hasta el mirador para contemplar este impresionante fenómeno geológico, uno de los enclaves más llamativos del archipiélago gallego.

Pero lo que realmente convirtió a ‘el agujero del infierno’ en un lugar legendario no fue su aspecto, sino las historias que han circulado entre los habitantes de Ons. Los vecinos aseguraban escuchar extraños gritos y lamentos procedentes del interior de la sima, especialmente cuando los temporales azotaban la isla y el viento del Atlántico se colaba con fuerza entre los acantilados.

Aquellos sonidos, amplificados por la propia estructura de la cavidad, generaban una atmósfera inquietante que alimentó durante siglos el temor y la superstición. La tradición popular llegó a atribuir aquellas voces a almas atrapadas en las profundidades del agujero, y no faltaban relatos sobre desaparecidos y náufragos cuyos cuerpos nunca aparecían tras los temporales.

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El miedo estaba tan arraigado que muchas familias recurrían a pequeños rituales protectores, llevando consigo ajos, hojas de laurel, hierbas o algas utilizadas como amuletos frente a las supuestas fuerzas sobrenaturales. La comunidad vecinal, presa del temor, organizaba una ceremonia conocida como la procesión de las antorchas. A medianoche, una comitiva encabezada en ocasiones por un sacerdote o una meiga partía desde el cementerio de la isla y avanzaba hasta la sima con teas encendidas.

Allí se realizaban plegarias y se lanzaban las antorchas al vacío con la esperanza de que el mar devolviera los cuerpos desaparecidos para poder darles sepultura. Con el paso del tiempo, la ciencia ofreció una explicación mucho más racional a aquellos sonidos.

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Todo apunta a que procedían de los araos, aves marinas que anidaban en el interior de la furna y cuyos chillidos, amplificados por la acústica de la cavidad, podían confundirse fácilmente con lamentos humanos. Su desaparición de la isla en la década de 1980 coincidió, además, con el fin de aquellos ruidos que durante siglos alimentaron la leyenda.

La explicación científica no ha logrado restar magnetismo a este enclave, que sigue siendo uno de los grandes atractivos de Ons. Más allá del ‘agujero del infierno', la isla ofrece al visitante playas de gran belleza como Melide, Canexol, Area dos Cans o Pereiró. Además de sus senderos que recorren paisajes abiertos al Atlántico, con acantilados escarpados y miradores como Punta do Centolo o Fedorentos, desde donde se obtienen algunas de las vistas más espectaculares de las Rías Bajas, el islote de Onza y las islas Cíes.


Canal Curiosidades : ¿Qué está pasando con los bidones radiactivos de la Fosa Atlántica?

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