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Una exhaustiva guía de la Fundació ENT detalla las pillerías más frecuentes para burlar las ordenanzas municipales
La más habitual es el 'turismo de residuos': vecinos con 'puerta a puerta' que se 'fugan' a pueblos con contenedores abiertos

El reciclaje en las ciudades está mutando. Aunque tímidamente por el impacto social que implica, cada vez más ayuntamientos se atreven a sustituir los containers de siempre por contenedores cerrados o recogida 'puerta a puerta'. También, consecuentemente, a vincular esos nuevos mecanismos a tasas cuyo pago se determina en función de cómo recicla cada hogar. La Ley, las administraciones y los expertos coinciden en aplaudirlo como fórmula para mejorar los niveles de recogida selectiva. Pero estos avances no están exentos de incrementar el riesgo al fraude de los más pillos para burlar las normativas locales pagando menos o directamente no tributando.

El fenómeno de la gestión fraudulenta de los residuos con propósitos incívicos o de evasión fiscal lo estudia la Fundació ENT en una exhaustiva guía que detalla los modos más frecuentes de burlar las ordenanzas municipales. El más popular es el conocido como 'turismo de residuos': vecinos de un municipio con contenedores cerrados o 'puerta a puerta' que se 'fugan' a un pueblo limítrofe que goza de contenedores abiertos. Ante esta singular casuística, ENT recomienda a los ayuntamientos "colaborar con los municipios vecinos para aplicar medidas que eviten el 'turismo de residuos'", por ejemplo cambios de ubicación de contenedores o inspecciones.

La propia ENT publicó recientemente un informe en el que se mostraba optimista porque "por primera vez se observa una tendencia clara de avance" en cuanto al 'pago por generación' de las tasas de residuos. Concretamente, un 10,5% de las ciudades analizadas por el estudio aplican una tributación adaptada a la calidad del reciclaje, mayormente a través de bonificaciones según el número de aportaciones a la fracción orgánica. "Las ordenanzas fiscales analizadas muestran una presencia creciente de criterios ambientales en su articulación", apuntalaba el dictamen.
La mencionada guía esboza otras formas de eludir la regulación. Por ejemplo, estipula que, en el momento inicial de implantación de una tasa, son esperables "vertidos ilegales en las afueras o papeleras" en poblaciones con 'puerta a puerta', así como "abandono de residuos e incremento de impropios en fracciones sin control de acceso" en localidades con containers cerrados. El caso más paradigmático en Catalunya fue el del 'puerta a puerta' en el barrio de Sant Andreu, que registró un sonoro rechazo vecinal en los inicios de una medida que hoy, eso sí, persiste con una tasa de recogida selectiva del 70%, muy superior a la media del 40% en la que se ha quedado estancada Barcelona en su cómputo global.
El caso de éxito de Manlleu
Las actitudes fraudulentas o incívicas, generalmente producto del rechazo vecinal, han llevado incluso a algunos municipios catalanes a dar marcha atrás a sistemas que fomentaban el pago por generación. Muy especialmente al 'puerta a puerta'.
Son casos paradigmáticos La Garriga (Vallès Oriental, 17.386 habitantes) y Corbera de Llobregat (Baix Llobregat, 16.044 habitantes), que únicamente han mantenido el 'puerta a puerta' en las urbanizaciones tras el intento fallido de aplicarlo también en el núcleo urbano. "Los vecinos no se lo han creído y no se lo han hecho suyo", lamentó en palabras a este diario la alcaldesa de La Garriga, Meritxell Budó (Junts), también presidenta de la Associació Catalana de Municipis (ACM).
En sentido contrario, la Fundació ENT perfila a Manlleu (21.291 habitantes, Osona) como caso de éxito de recogida 'puerta a puerta' y de una tasa por comportamiento directamente vinculada a ese tipo de recogida de residuos. Específicamente, el 'puerta a puerta' de Manlleu establece que los residuos pueden sacarse entre las 20 h y las 22 h siguiendo un calendario semanal —por ejemplo, la fracción resto se saca los martes—. Cada vivienda dispone de un cubo de color gris de 23 litros con chip para sacar tanto la fracción orgánica como el la fracción resto, y el municipio dispone de tres áreas de emergencia pensadas para situaciones excepcionales.
Este 2026, La tasa de basuras se ha incrementado de media un 6,4%, por encima de la subida del Índice de Precios de Consumo (IPC) pero de manera más limitada que el pasado 2025. Fue entonces cuando se produjo la mayor subida de la década: la tasa rozó el 20% de encarecimiento, muy por encima del IPC, a consecuencia de una nueva ley estatal por mandato europeo. El año 2024 fue el primer ejercicio desde una década atrás en que la cuota doméstica de la tasa subió por encima del IPC.














