viernes, 9 de octubre de 2026

Canal Noticias : Las impresionantes imágenes del amanecer en Marte captadas por el rover Curiosity y que muestra los colores reales del planeta

Noticias20M

Amanecer en Marte captado por el rover Curiosity.

La NASA ha publicado una impresionante panorámica de Marte captada por el vehículo de exploración o rover Curiosity, que muestra un grupo de colinas en pleno amanecer en el planeta vecino.

El rover Curiosity capturó la escena el 11 de agosto, en su día marciano número 4.982, utilizando su instrumento Mastcam. Las seis imágenes se combinaron en una sola panorámica tras ser transmitidas a la Tierra.

Tomada alrededor de las 8:30 a. m., hora local de Marte, la imagen muestra la luz del sol iluminando los escarpados acantilados, con tonos azules visibles en primer plano. 

La NASA procesó la fotografía panorámica sin ajustar el balance de blancos, conservando así la apariencia real de la escena, tal y como recoge el Daily Mail.

Esta formación geológica se conoce como la capa de yardang. Se extiende a lo largo de unos 16 kilómetros en la parte noroeste del monte Sharp, una montaña que se eleva aproximadamente cinco kilómetros sobre el fondo del cráter Gale.

El rover Curiosity aterrizó en este cráter en 2012 y ha estado escalando la montaña desde 2014. Recientemente, el rover alcanzó una elevación de aproximadamente un kilómetro, la mayor altura que cualquier rover haya escalado en Marte.

Los científicos creen que los yardangs se formaron cuando el viento erosionó gradualmente una capa de sedimento endurecido, dejando tras de sí crestas. El material pudo haber consistido originalmente en arena arrastrada por el viento o ceniza volcánica depositada en el cráter. 

Si bien es probable que la capa se haya formado hace unos tres mil millones de años, parece distinta de la secuencia de capas geológicas que componen la mayor parte del Monte Sharp.

"La capa de yardang parece fuera de lugar. Tiene un color incorrecto, las capas están inclinadas en un ángulo extraño y casi parece pegada", declaró Ashwin Vasavada, científico del proyecto Curiosity en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California. 

"Pero eso es lo que la hace emocionante. Nadie sabe con certeza qué creó esta capa, pero una hipótesis es que podría tratarse de ceniza depositada por antiguas erupciones volcánicas", añade el experto.

Vasavada afirma que la formación podría haberse añadido a la montaña tras un periodo de erosión, en lugar de haberse formado como parte de su secuencia original de capas.

"La capa de yardang no parece formar parte de la sucesión continua de capas que componen la estructura estratificada del Monte Sharp. Se añadió un poco más tarde. Está por encima de lo que los geólogos llaman una discordancia: un lapso de tiempo donde las capas anteriores se erosionaron antes de que se depositaran nuevas capas encima", prosigue Vasavada.

La imagen fue tomada aproximadamente una hora después del amanecer. Vasavada afirma que el paisaje guarda similitudes con algunos lugares de la Tierra, a pesar de las diferencias en la atmósfera y la iluminación del planeta.

"Esta escena tiene una naturaleza salvaje que me recuerda a un viaje por carretera a través de Monument Valley, Arizona. Casi se puede sentir el silencio y la inmensidad del espacio abierto bajo el cielo. Pero, por muy familiar que suene, el cielo es naranja y el amanecer tiene tonalidades azules. Es como la Tierra, pero sin duda es Marte", concluye Vasavada.


Canal Viajar : Vuelve el «chorrón» a Covadonga: las intensas lluvias provocan una descomunal cascada bajo la cueva de la Santina

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Por primera vez, tras el verano, el agua ha vuelto a rugir bajo la cueva de la Santina. Una descomunal cascada, conocida popularmente como el "chorrón", ha reaparecido en el santuario de Covadonga, tras las fuertes lluvias registradas en los últimos días. Se trata de todo un espectáculo tanto para la vista como para los oídos.

El paso de una dana primero y de una vaguada después ha traído a Asturias intensos chubascos, sobre todo ayer, miércoles, y tormentas. La Cordillera y los Picos de Europa ha sido uno de los puntos más castigados por el mal tiempo. Toda el agua caída sobre las cumbres ha generado una gran cascada bajo la cueva de la Santina. La imagen deja boquiabiertos a todos los que tienen la suerte de ver este increíble fenómeno de la naturaleza, que acapara los objetivos de cámaras y teléfonos móviles.

El propio santuario de Covadonga, a través de sus redes sociales, ha sido quien ha anunciado el regreso del "chorrón". "Ha regresado el gran salto de agua que los asturianos llaman con cariño 'el Chorrón', una de las imágenes más características y queridas del Santuario. Desde la Cueva, a los pies de la Santina, el agua desciende de nuevo entre la roca y nos recuerda esas otras aguas que no se ven, pero que también nacen aquí: ríos de gracia que Dios derrama sobre tantos peregrinos que llegan a Covadonga. Que el sonido del agua que vuelve a llenar este lugar nos recuerde que la gracia de Dios nunca deja de correr", han escrito.

Fuente de los Siete Caños

El "chorrón" se encuentra justo debajo de la Virgen de la Santina, donde mucha gente lanza monedas para pedir deseos. Al lado está la famosa Fuente de los Siete Caños, uno de los rincones más mágicos del Santuario de Covadonga. La leyenda dice: “La Virgen de Covadonga tiene una fuente muy clara, la niña que de ella bebe dentro del año se casa”. Una copla popular que, con el paso de los años, convirtió a esta fuente en un auténtico amuleto para quienes buscan el amor… o sueñan con escuchar campanas de boda en menos de doce meses.

El ritual tiene un truco: hay que beber de los siete caños sin respirar entre trago y trago. Solo así, según la tradición, se cumple el presagio. La fuente, reformada en los años 40 por el arquitecto Luis Menéndez Pidal, se alza bajo la icónica Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias. De ella brota un agua fresca que no solo promete matrimonios, sino también salud: durante siglos se creyó que era milagrosa y capaz de curar enfermedades. No es raro que los visitantes no solo beban, sino que también mojen las partes del cuerpo que quieren sanar.


Canal Viajar : El pueblo de Málaga que viaja en el tiempo en el puente del Pilar para convertirse en tierra de bandoleros, duelos a navaja y tabernas con pajarete

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Este fin de semana, el pueblo malagueño de El Burgo celebra una de las fiestas culturales más llamativas de toda Andalucía, la Pasión Bandolera. Tres días en los que toda la villa viaja en el tiempo hasta 1840 para recrear algunos de los episodios que más marcaron la historia del municipio, cuando los bandoleros y bandoleras combatían desde la sierra las injusticias de la época.

No se trata solo de una fiesta pintoresca, la Pasión Bandolera, que cumple este año su XIII edición, es un gran evento en el que participan todos los vecinos transformando su localidad para volver a convertirla en un poblado rural andaluz de la primera mitad del siglo XIX, una época romantizada hoy pero en la que las desigualdades sociales estaban a la orden del día. El Burgo se viste de época levantándose escenarios que recrean las chozas, tabernas, hornos, herrerías y lavaderos para acoger todo tipo de actividades y escenificaciones en vivo de diversos episodios, como atracos a diligencias, raptos, duelos de navaja, juicios populares y enfrentamientos a caballo.

Prácticamente todos los vecinos del pueblo se caracterizan como bandoleros, arrieros, campesinos, militares o partidas de la guardia de la época, y muchos participan en las recreaciones teatrales que se reparten a lo largo de los tres días, donde tampoco faltan los bailes, cantos y escenificaciones de la vida cotidiana de la época, donde no falta la cocina popular. Platos tradicionales, pan casero, productos artesanos y vasos de pajarete, el vino generoso malagueño, se disfrutan durante todo el fin de semana para amenizar las exhibiciones.

La Pasión Bandolera está catalogada como Fiesta de Singularidad Turística Provincial y atrae cada año a cientos de visitantes que viven una inmersión total gracias a que prácticamente todo el pueblo se transforma y se mete en el papel, tomándose muy en serio aquello que representan, pero sin perder el humor y las ganas de hacerlo pasar bien. Tampoco hay que olvidar que se recrea una época dura donde abundaba la violencia, y precisamente desde hace años el pueblo reivindica el papel de la mujer también entre los bandoleros.

La trama de a historia principal se sitúa en el año 1840, momento en que finaliza la Primera Guerra Civil Carlista en España, años de mucha pobreza. La fiesta recrea la historia de Agustina, una valiente mujer, capitana de bandoleros, que se echa a la sierra para hacer frente a las injusticias de la época y combate a los miñones, los guardias de seguridad que debían mantener el orden público.

Es una buena ocasión para acercarse a conocer El Burgo, un precioso pueblo blanco situado en el entorno natural del Parque Nacional Sierra de las Nieves, de calles encaladas que conservan vestigios árabes, junto al río Turón que además lo cruza un puente medieval cuyo origen se cree que se remonta a época romana.

El Burgo se encuentra a menos de 30 kilómetros de Ronda y a unos 70 km de Málaga, a poco más de una hora en coche desde la capital de la provincia.

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Canal Viajar : El pueblo de Guadalajara con un imponente castillo y un paraíso con cascada que fue plató de televisión para Félix Rodríguez de la Fuente

CanalViajar 


Hay veces que uno se enamora de un paisaje si lo mira desde un altozano. Y eso siempre pasa en uno que se ubica a menos de una hora y media de Madrid. Es un rincón donde habita el silencio, el dulzor de una naturaleza indómita y una aldea pequeña y encantadora coronada por uno de esos muchos castillos roqueros que jalonan el centro de la Península. 

Cuando me preguntan cómo llegar hasta Pelegrina siempre respondo lo mismo: lo mejor es llegar por A-2 y salirse en Torremocha, dirección Sigüenza. Dejar la vorágine de la autovía para adentrarse en una de esas carreteras secundarias donde poco a poco nos vamos menguando mientras el paisaje, por arte de magia, se va engrandeciendo a nuestros ojos.

La carretera culebrea por las lomas siguiendo cauces de torrenteras que ya avanzan al viajero la herida que dejó el agua cuando se convirtió en un sosegado escultor y cinceló, a ritmo lento, un paisaje bello y de dulce nombre: La Hoz del Río Dulce. En el primer otero por arte de magia está el mirador que sirve de prólogo a todo lo que vamos a encontrar en este viaje. Un territorio donde el buitre y otras rapaces siguen siendo los dueños de todo.

Mirador de Félix Rodríguez de la Fuente

Este mirador lleva el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente. Puede ser que los más jóvenes lectores no sepan quién fue. Pero cuando se hablaba de naturalismo, conservacionismo y ecologismo en nuestro país y se busca a uno de los pioneros, siempre saldrá su nombre. Félix Rodríguez de la Fuente fue quien nos habló por primera vez, en sus documentales de naturaleza para televisión española, de la fauna salvaje ibérica… Allí asomándose a este atalaya la mirada se extiende y el paisaje se agranda. La mirada serpentea las vertiginosas paredes de la Hoz del Río Dulce, una brecha limpia en el paisaje, una grieta perfecta que el agua ha ido esculpiendo desde tiempo inmemorial. Y al fondo escondida la aldea de Pelegrina.

Calle y castillo de Pelegrina

Una aldea a los pies de un castillo herido

Pelegrina apenas suma una treintena de vecinos, es pedanía de Sigüenza, en los límites entre el Señorío de Molina de Aragón y las estribaciones más alejadas de la Serranía de Guadalajara. De pequeño tamaño demográfico, pero de imponente presencia. Y es que sobre un minúsculo cerro rocoso que domina el pueblo se levanta su castillo, una fortaleza roquera, perfectamente adaptada al terreno, que combinó tanto función defensiva como residencial, de asueto y retiro para la curia episcopal de Sigüenza. No ha sido una fortaleza de vida fácil como podría decirse. Un incendio lo dañó gravemente en la Guerra de Sucesión y las tropas de Bonaparte remataron la faena arrasándolo casi por completo en su retirada durante la Guerra de la Independencia. Hoy sus torreones desmochados siguen ahí, tercos, recordando su antigua grandeza.

Y a sus pies, casas de mampostería y otras de elegante y ancestral adobe, la sencilla iglesia Parroquial de la Santísima Trinidad y el inicio donde arrancan todas las sendas que llevan hoz adentro, a un abismo dulce y maravilloso, un averno, no creado por un diabólico demonio sino por los más sutiles de los espíritus celestes de la naturaleza.

Ruta por la Hoz del Río Dulce

Un paseo perfecto para toda la familia

Y de todos los recorridos por la Hoz del Río Dulce hay dos posibilidades perfectas para toda la familia: una sencilla, casi un paseo, y otra algo más exigente pero perfectamente asumible para cualquiera, con una única subida pronunciada que nos deja frente al mirador de una maravillosa cascada. En ambos casos seguimos el fragor del agua por un cañón excavado en potentes calizas durante millones de años, primero por mares del Jurásico, luego por el plegamiento del Terciario, y finalmente por el propio río Dulce, disolviendo la dura piedra durante cientos de miles de años hasta dibujar el desfiladero que hoy puede recorrerse a pie.

El resultado del paseo está lleno de sorpresas: un paisaje encantado, lapiaces, cuevas, dolinas, y restos de arroyos abandonados. Encinas y quejigos cubren las laderas, con sabinas y enebros allí donde el suelo se convierte en imposible por su verticalidad. Y allí, en esas paredes del cañón anidan buitres leonados, águilas reales y halcones peregrinos entre otras rapaces, mientras abajo, junto al agua, se dejan ver garzas y martines pescadores. Si tenemos suerte y somos observadores en el camino podremos ver huellas de tejones, de gatos monteses o zorros entre otras alimañas. Es un sendero para ir despacio, con niños, deteniéndose en cada recodo. No hay tramos complicados, y el silencio, solo roto por el aleteo del vuelo de un buitre y el ruido divertido del agua al juguetear a su paso por las piedras, compensa cualquier repecho.

Mirador de la Cascada Gollorío

Buscar el agua escondida del río Gollorío

La senda nos va acercando, casi sin avisar, a la cascada de Gollorío, que se deja ver en varios puntos del camino y, especialmente bien, desde el mirador de Félix Rodríguez de la Fuente. La verdad es que es una cascada caprichosa: si las semanas previas han traído lluvia, o la primavera ha sido generosa, el salto se mostrará en todo su esplendor; si no, el hilo de agua puede quedar casi imperceptible, y eso sucede muchas veces en los meses de verano y principio de otoño. El acceso hasta su misma base está prohibido por desprendimientos, así que lo mejor es lo que ya ofrece la propia ruta: subir hasta un mirador bien situado que nos deja justo donde el agua se precipita de forma fragorosa contra la vegetación de la hoz. El camino continúa hasta casi el precipicio de la caída del agua y deberemos vadear el arroyo, sin complicación.

Camino por el Río Dulce

Plató de televisión donde se enseñó a mirar la naturaleza

Hay un capítulo de esta hoz que la hace todavía más especial, y es el que escribió, casi por casualidad, Félix Rodríguez de la Fuente. Cuentan quienes le conocieron que el naturalista ya frecuentaba la zona por el castillo de Torremocha cuando, un día, se le escapó un halcón de su propiedad. Buscándolo entre los cortados dio con estas hoces, y quedó fascinado. Años después, cuando por fin tuvo su propio programa en TVE, se acordó de aquel paisaje y lo convirtió en un plató perfecto para rodar la serie ibérica de El hombre y la tierra.

Entre 1973 y 1977, llegó a filmar aquí más de ochenta capítulos, algunos con las escenas más recordadas de toda la serie entre ellas las afamadas secuencias del lobo ibérico con las que se empeñó en desmontar su fama de animal feroz. Mantuvo en semicautividad, en la propia hoz, linces, águilas, nutrias y, sobre todo, alguna camada de lobeznos, muchos de ellos recuperados de heridas gracias a guardas de fincas de la zona. En el recorrido por la Hoz del Río Dulce se ha reconstruido la caseta que utilizaba su equipo para guardar el material de rodaje, un vestigio sencillo que conecta directamente con aquella televisión que enseñó a la España de los años 70 y 80 a mirar la naturaleza con otros ojos.

Reconstrucción de la caseta de Félix Rodríguez de la Fuente

Cuando uno vuelve a la vorágine de su rutina merece la pena detenerse una vez más en el mirador que lleva el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente, homenaje popular, ya que fue construido por suscripción de los propios vecinos. Es el mejor homenaje. Y donde uno puede sentir como entre los cortados sigue el vuelo de un alimoche y otras rapaces. Y es que pocos lugares en España explican tan bien por qué este hombre dedicó su vida a defender estos paisajes y su fauna. Un legado que sigue vivo…













Canal Viajar : El pequeño pueblo de León donde se come la mejor trucha de España, después de una ruta entre castaños y pozas excavadas en la roca

 CanalViajar


En San Facundo, el río es el protagonista incluso a la hora de comer. En el jardín del restaurante Hermanos Vila, una acequia atraviesa el comedor exterior entre árboles frutales. Un poco más allá está la playa fluvial del pueblo y, remontando el valle, un camino que conduce hasta pozas excavadas en la roca. De este modo, el agua del Argutorio va enlazando las distintas partes de la escapada, desde el menú del restaurante hasta los senderos de montaña.

Esta pequeña localidad del municipio de Torre del Bierzo, en León, ha encontrado en su paisaje una forma de existir en el futuro. Su historia reciente incluye calles renovadas, cables soterrados y la recuperación de espacios junto al río. Detrás está el trabajo de la junta vecinal y una apuesta por el turismo de naturaleza después de un pasado vinculado al campo y la minería.

Turismo de San Facundo

Para una escapada de otoño, el interés está sobre todo en combinar una visita al pueblo con rutas por el bosque que lo rodea. Los castaños, robles y árboles de ribera permiten realizar un recorrido en el que deleitarse con el cambio de las hojas. Merece la pena reservar tiempo para caminar porque es un lugar en que buena parte de la visita continúa donde terminan las casas.

Qué ver en San Facundo

Una de las particularidades del pueblo no la encontrará por encima de tu cabeza porque el tendido eléctrico está soterrado. Es una intervención poco habitual en una localidad de este tamaño y forma parte de un conjunto de mejoras que también incluyó el abastecimiento de agua, la carretera y los servicios vecinales. San Facundo ofrece una imagen muy cuidada que esconde detrás obras y decisiones vecinales, y que se complementa con el paisaje que lo rodea.

Turismo de San Facundo

La playa fluvial es uno de los puntos en los que hay que detenerse sí o sí. Habilitada junto al Argutorio, cuenta con una zona de baño y vestuarios. En verano añade la posibilidad de pasar el día junto al agua, pero en cualquier época del año constituye una primera parada antes de seguir el valle hacia el bosque.

La relación del pueblo con este lugar viene de mucho antes. El origen de San Facundo está ligado a un monasterio medieval dedicado al santo que le da nombre, del que no quedan restos. Conviene conocer ese pasado, a pesar de ello, porque sigue teniendo interés para entender cómo se fue poblando el valle y la presencia que tuvieron las comunidades religiosas en estos parajes.

Turismo de San Facundo

También hubo actividad minera romana. Sobre todo, en un desfiladero de cuarcitas en el que se buscó oro hace más de dos mil años. Es otra de las historias que acompaña al paisaje de los alrededores: las laderas y los caminos conservan huellas de distintos usos del territorio, desde las explotaciones mineras hasta los asentamientos monásticos.

Dónde comer rico y barato en San Facundo

La trucha tiene un lugar especial propio en San Facundo, donde se celebra anualmente un Encuentro Gastronómico y Cultural dedicado a este pescado. Ha llegado a reunir alrededor de la mesa hasta a 400 comensales entre vecinos, visitantes y representantes del mundo de la cultura y la gastronomía. Incluso entrega su propia Trucha de Oro. Creado en 2023, el galardón reconoce a quienes contribuyen a dar a conocer El Bierzo y, especialmente, este pequeño pueblo. La gastronomía forma parte importante de su apuesta por atraer visitantes de fuera del valle y mantener viva la localidad.

Para conocer la vertiente gastronómica de San Facundo, la parada es el Restaurante-Bar Hermanos, en la calle de la Iglesia. Destino de peregrinación de foodies, sus especialidades son las truchas (obviamente), pero también las anguilas. Además, dispone tanto de comedor interior como de un jardín con árboles frutales, viveros y acceso directo a la playa fluvial. Siempre es un lujo simple acompañar un buen plato de la presencia del agua y la vegetación.

Qué hacer en los alrededores de San Facundo

La excursión que mejor prolonga la visita, antes o después de comer, sigue el Argutorio hacia el Pozo de las Ollas y Poibueno. La postal es la de un río encajado entre laderas rocosas con encinas y robles, mientras la vegetación de ribera ocupa el fondo del valle. Cerca de los pueblos aparecen también castaños y nogales. 

El Pozo de las Ollas, denominado también Pozo de las Hoyas, es uno de sus puntos destacados en el camino. El agua se abre paso por la roca formando cavidades y saltos en un tramo estrecho del cauce. aunque, eso sí, debe contemplarse desde el sendero, sin abandonarlo para acercarse.

Turismo de San Facundo

Para organizar esta caminata se puede elegir entre varios itinerarios. Para los más experimentados y aventureros, hay una ruta de 14 kilómetros, con desnivel y de dificultad media que se hace en unas cinco horas. Conecta con las ecoaldeas de Matavenero y Poibueno por las zonas altas y regresa junto al río. 

No obstante, también se puede llegar desde San Facundo hasta Poibueno siguiendo el río Argutorio y regresar sobre los propios pasos. Además, desde Poibueno también se puede continuar hacia el ecopueblo de Matavenero, con una subida de aproximadamente un kilómetro y medio. 

Matavenero tiene más casas que Poibueno y añade otra historia de repoblación a la excursión. El proyecto comunitario nació en 1989, impulsado por personas del movimiento Rainbow que se instalaron en un valle abandonado. Su propuesta se basa en la vida en contacto con la naturaleza, la búsqueda de autosuficiencia y el cuidado de los espacios comunes. Energía eólica y solar, horno de leña, agricultura biológica, apicultura, artesanía, aprovechamiento de los recursos naturalesy la organización asamblearia forman ahora parte de su manera de habitar el lugar.

Todonegro

La visita requiere tener en cuenta que se trata de un pueblo habitado y que la comunidad pide respetar las zonas privadas y hacerse cargo de los residuos que lo turistas puedan generar. Además, hay que tener en cuenta que el lugar no dispone de tienda ni de resvicios de restauración. En otras palabras: si la caminata va a ser larga, hay que llevarse la comida. El recorrido puede terminar de nuevo en San Facundo, después de conocer dos formas distintas de mantener vivo un pueblo dentro del mismo valle.











Canal Curiosidades : Los científicos no dan crédito: descubren que los abejorros tienen una capacidad propia de los humanos rarísima en cerebros tan pequeños

 CanalCuriosidades 


Los abejorros tienen una capacidad propia de los humanos, los científicos no dan crédito ante lo que han descubierto, una habilidad rarísima para cerebros tan pequeños. El tamaño no importa en una naturaleza que puede darnos más de una sorpresa del todo inesperada, en estos días en los que deberemos empezar a pensar en una serie de cambios que pueden ser claves y que quizás hasta ahora nunca hubiéramos ni imaginado.

A medida que vamos conociendo a la propia naturaleza, somos conscientes de lo afortunados que somos. Convivimos con animales que realmente pueden acabar generando más de una sorpresa del todo inesperada, en estos días en los que quizás vamos a ser conscientes de lo que puede pasar cuando nos comparamos con algunos seres de otro tamaño. Nadie podría haber imaginado que este tipo de elementos pueden acabar siendo los que nos afectarán de lleno, en estos días en los que realmente cada detalle puede ser esencial. Es hora de conocer en primera persona un descubrimiento que nos puede dejar en shock y tiene a los abejorros como protagonistas.

No dan crédito los científicos

Los científicos no dudan en apostar claramente por un cambio de tendencia que, sin duda alguna, puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno. Es hora de conocer en primera persona este cambio de ciclo que podría acabar siendo esencial en unos días en los que cada detalle cuenta.

Este tipo de elementos que pueden convertirse en la antesala de algo más, con algunas novedades que pueden acabar siendo esenciales. Es momento de poner en práctica algunos elementos que serán los que nos acompañarán en estos días que tenemos por delante.

Los científicos no dan crédito a algo que han descubierto hace muy poco y que realmente nos sitúa a la altura de un animal tan aparentemente, insignificante, como un abejorro puede compartir más con el ser humano de lo que nunca hubiéramos pensado.

Estos animales que han acabado siendo la antesala de algo más, con la mirada puesta a un descubrimiento que, sin duda alguna, podría acabar siendo lo que nos dará alguna que otra sorpresa en este camino hacía un destino que puede acabar siendo muy diferente a cómo lo hubiéramos esperado.

Este descubrimiento de la capacidad común entre abejorros y humanos lo cambia todo

Puede cambiarlo todo este descubrimiento que pone en el punto de mira a unos abejorros que tienen más en común con los humanos de lo que realmente nunca hubiéramos ni imaginado. Es hora de saber un poco mejor qué nos puede esperar en estos días que tenemos por delante.

Tal y como explica un reciente artículo de la revista Science: «Los humanos son bien conocidos por apreciar el ritmo, sobre todo en la música y la danza. Sin embargo, el ritmo, en forma de presentación regular de estímulos, está presente en muchos aspectos del mundo natural, y podríamos esperar que ocurra en otras especies. Sin embargo, hasta ahora, solo se ha identificado formalmente en unas pocas aves y mamíferos, especies de aprendizaje en gran parte vocal. Zeng et al. ahora muestran que los abejorros pueden discriminar un patrón rítmico incluso a través de tempos e entradas sensoriales. Esto sugiere que tal habilidad puede tener profundas raíces evolutivas. —Sacha Vignieri».

Siguiendo con la misma explicación: «La percepción del ritmo flexible y abstracto sustenta la música humana, la danza y el habla, pero hasta ahora, solo se ha demostrado en unas pocas aves y mamíferos. En este trabajo, mostramos que los abejorros también forman representaciones de ritmo abstracto robustas. Las abejas que vuelan libremente aprendieron a discriminar dos secuencias arbitrarias de luces intermitentes repetidas, equilibradas para evitar el uso de cualquier señal local. Las abejas reconocieron con éxito estos patrones rítmicos aprendidos a nuevos, más rápidos y más lentos. Las abejas entrenadas en patrones vibratoriales transfirieron su aprendizaje a patrones de luz intermitente equivalentes, demostrando la percepción del ritmo crossmodal».

Un cambio de ciclo que abre la puerta a una serie de descubrimientos esenciales: «Estos hallazgos sugieren que el cerebro de un insecto puede codificar y generalizar patrones temporales complejos arbitrarios, lo que sugiere que la percepción del ritmo abstracto puede surgir de arquitecturas neuronales relativamente simples y apunta a raíces evolutivas profundas para una cognición de ritmo general de dominio a través de los animales».

Unos pequeños animales que podrían ser grandes músicos, parece que conocen este ritmo que la música nos hace seguir. Una coordinación de sonidos y, en definitiva, un lenguaje abstracto que estos animales podrían conocer. Este tipo de descubrimientos, ponen en juego a unos animales de los que sabemos poco, las abejas tienen una capacidad de organización que sorprende a más de uno y que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días.



Canal Viajar : La Galicia más marinera está en este pueblo y es una de las mejores escapadas que puedes hacer en cualquier momento del año

 CanalViajar


Lo difícil en Combarro no es encontrar un hórreo; lo difícil es conseguir no fotografiarlo. Hay más de 30 repartidos junto a la ría y por las calles del casco viejo, y al principio uno los cuenta. Después deja de hacerlo. Son parte del paisaje, como las casas de granito, los cruceiros o las escaleras que suben y bajan sin demasiadas explicaciones. Cuando desaparece la novedad, empieza a aparecer el pueblo.

Porque Combarro no es solo una colección de hórreos junto al agua. Es un lugar construido con muy poco espacio y bastante imaginación: casas pequeñas, calles estrechas, huertas, almacenes, tabernas y un puerto que durante siglos fue mucho más importante de lo que parece ahora. Todo está muy junto. Tanto, que aquí la vida cotidiana y el paisaje casi se confunden.

Conviene empezar a patearlo por A Rúa y continuar por Rúa do Mar, las dos calles principales del casco antiguo. Cualquier desvío conduce a alguna sorpresa de granito: un balcón, un pequeño soportal o uno de los seis cruceiros que se reparten por el pueblo. Algunos son del siglo XVIII y principios del XIX y no están ahí solamente para decorar. Formaban parte de la vida de los vecinos y tenían una función protectora.

Las casas cuentan otra parte de la historia. Son pequeñas porque pequeño era también el espacio disponible. Combarro creció encajado entre la ría y las tierras de cultivo y hubo que aprovechar cada palmo. De ahí esa sensación de pueblo comprimido con calles que se estrechan y de vez en cuando se abren como una ventana inesperada hacia el mar.

Los bajos de las casas de la Rúa do Mar acogen hoy tabernas y restaurantes, porque esta calle nació ligada al puerto y a la actividad que generaba. Por eso no resulta extraño que todavía hoy sea uno de los lugares donde sentarse a comer pescado y marisco de la ría.

Pero son los hórreos los que terminan contando la historia de una manera más gráfica. Los de Combarro son construcciones agrícolas, no pequeños monumentos. Se utilizaban para guardar y secar las cosechas y aquí reciben el nombre de palleiras. La peculiaridad es que muchos se levantaron prácticamente sobre la orilla. Uno detrás de otro, forman una extraña alineación entre la tierra y el agua. En realidad, son almacenes colocados donde tenían sentido. 

LA VIDA FAENANDO

El puerto hoy se ve como el marco perfecto para hacerse fotos con las barcas de colores de fondo, pero en otro tiempo, tuvo una importancia considerable, porque las pequeñas embarcaciones que atracaban aquí daban trabajo y sostenían a buena parte de la población. Junto al puerto se abre la explanada de Chouza, que fue antaño una de las playas de la localidad.


La relación de Combarro con el agua se entiende todavía mejor cuando baja la marea. Es entonces cuando, si coincide con una jornada de marisqueo, pueden verse a las mariscadoras trabajando en la ría, agachadas sobre el terreno que el agua acaba de dejar al descubierto, en busca de almejas. 

DE LA RÍA A LA MESA

Después de tanto granito, agua y ya con apetito, llega la parte sencilla y disfrutona: sentarse a comer pescado, marisco o alguna receta gallega a base de estos productos. En la propia Rúa do Mar están O Bocoi (bodegaobocoi.com), una de las direcciones clásicas, y Alvariñas, instalado en un restaurante de estética palaciega (restauranteleucoina.com), mientras que Tapería Pedramar ofrece una opción más informal (@taperiapedramar). Para cambiar de registro está Evoca, con una cocina más creativa (@evocarestaurante).

Toda una experiencia gastronómica es comer en el pazo de Casa Solla, en San Salvador de Poio, de la mano de Pepe Solla, uno de los grandes nombres de la cocina gallega. Lleva décadas reivindicando el producto gallego, especialmente el pescado y el marisco, desde una mirada contemporánea, y su trayectoria suma una estrella Michelin y tres soles Repsol.

DOS MONASTERIOS PARA ALARGAR LA ESCAPADA

A 13 kilómetros de Combarro está el monasterio de San Xoán de Poio, que, según la tradición, fundó san Fructuoso en el siglo VII. El conjunto conserva dos claustros, el de las Procesiones y el del Cruceiro, este último con un mosaico de 80 metros de longitud dedicado al Camino de Santiago. Dos curiosidades más: en su sala de exposiciones se guarda el libro encuadernado más pequeño del mundo y, en el exterior, está el hórreo de mayor superficie de Galicia.

Y de monasterio a monasterio, porque también está muy próximo el de Armenteira, en el vecino concello de Meis, declarado monumento histórico-artístico. De arquitectura cisterciense y románica, lo más llamativo de su iglesia son sus tres ábsides, la cúpula califal y el rosetón de la portada. Aquí se celebra cada lunes de Pascua la popular Romería de Nosa Señora das Cabezas, a la que se atribuyen propiedades curativas y en la que los fieles ofrecen figuras de cera con forma de cabezas.

Combarro, Pontevedra
En Combarro, la vida cotidiana y el paisaje casi se confunden.
Los seis cruceiros que se reparten por el pueblo tenían una función protectora.






















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