Karen Paola DÃaz Talavera
Era de noche, la casa envuelta en la oscuridad, cuando escuché golpes en mi puerta. Con cuidado, la abrà y me encontré con una mujer de piel blanca sosteniendo un paraguas negro. Sus ojos marrones reflejaban miedo, y su rostro mostraba una edad entre los 20 y los 25 años. La saludé con un simple "hola". Ella luego me dijo con urgencia: "¿Puedo entrar? Necesito tu ayuda, bruja".
Sin dudar, abrà la vieja puerta de madera y le permità entrar, caminando lentamente. En sus manos sostenÃa un cordero blanco ya sin vida, del que goteaba lÃquido rojo. Intrigada, pregunté: "¿Qué significa esto?" Ella, evitando mi mirada, respondió: "Es un sacrificio. Quiero que realices un hechizo para eliminar a mi suegra. Ella es una mujer malvada, que me insulta, me lastima e incluso ha amenazado a mis hijos. Desafortunadamente, vivo bajo su techo, pero si me ayudas, esto terminará".
Una sonrisa se formó en mi rostro, ya que estaba dispuesta a ayudarla. Sin embargo, la advertà seriamente: "No me hago responsable de lo que pueda suceder, ¿entendido?" Ella asintió con la cabeza, aceptando. Luego, comencé el ritual de magia.
Con cuatro velas rojas colocadas en los puntos de una estrella de David dibujada en el suelo con lÃquido rojo, las encendà y sus llamas amarillas comenzaron a bailar, iluminando la oscuridad de mi residencia. Sentada en el centro del cÃrculo, empecé a recitar una antigua invocación en griego, llamando a espÃritus oscuros desde las profundidades del infierno para llevar a cabo una tarea especÃfica.
"EspÃritus antiguos del mal, quiero que surjan de las profundidades del infierno para llevar a cabo esta tarea, quiero que causen dolor a una persona", susurré en griego.
Luego, cerré los ojos y visualicé la imagen de la suegra de la mujer como si estuviera viendo una pelÃcula. Estaba sentada en la mesa, vestida con una blusa rosa y una bufanda naranja, su largo cabello recogido, tomando una taza de café. La atmósfera estaba tensa. De repente, la taza cayó y se rompió en el suelo.
Después de eso, me levanté con gotas de sudor cayendo desde mi ceja hasta la barbilla y le dije a la mujer: "He hecho lo que pediste. Ahora ve a casa y recuerda, no desees mal a ella. Es crucial que mantengas tu pureza, ¿entendido?" La mujer me miró con evidente temor, temblando mientras sostenÃa un paraguas negro. Incluso cuando estaba afuera y yo sostenÃa la puerta de madera marrón, repetÃ: "Recuerda mantener la pureza, sin odio ni ira. Eso es fundamental".
La mujer parecÃa distante, con la mirada perdida hacia abajo. En ese momento, no entendà lo que estaba sucediendo, pero pronto lo descubrirÃa.
Tres dÃas después, en una noche de sábado, saqué a mi gato blanco afuera de la casa. Maulló y corrió hacia el césped. Luego, vi a una mujer emergiendo detrás de los árboles, cubierta de pies a cabeza con una manta negra. Se acercaba de manera escalofriante. Pregunté: "¿Quién está ahÃ?" Pero ella no respondió. Entré rápidamente, agarré una vela y regresé afuera, iluminando la oscuridad mientras repetÃa: "¿Quién está ahÃ?"
Cuando la mujer se acercó más, se detuvo y reveló su rostro usando ambas manos. Me quedé sorprendida, porque era la misma mujer que habÃa venido la semana anterior, pero algo estaba terriblemente mal. Su rostro estaba lleno de protuberancias rojas, idénticas a las que vi en la suegra. Con los ojos muy abiertos, grité: "¡Tonta, te advertà que no cultivaras odio, de lo contrario el hechizo se volverÃa en tu contra! No se puede crear nada bueno con odio, ¡el odio solo destruye!"

No hay comentarios:
Publicar un comentario