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En los muros que hospedan el casco antiguo conviven hasta 4 culturas de diferentes épocas, todas han dejado una huella que aún se conserva.

Imagina adentrarte en un lugar donde cada calle, plaza y edificio cuenta una historia que se ha mantenido a lo largo de siglos. Un espacio donde las huellas de múltiples culturas conviven en armonía, reflejando un pasado lleno de riqueza histórica y arquitectónica. Este casco histórico es uno de los mejor conservados de Europa, e invita a viajar en el tiempo y descubrir un legado que ha permanecido casi intacto.
La ciudad de Cáceres, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, tiene el tercer conjunto medieval mejor conservado de Europa, solo lo superan los cascos históricos de Praga y Tallin. Está dividido en dos zonas principales por la antigua muralla de origen almohade: intramuros y extramuros. A medida que recorras sus calles empedradas y estrechas y visites sus emblemáticos monumentos, viajarás por siglos de historia y cultura. La huella de romanos, musulmanes, judíos y cristianos se respira por toda la ciudad.
Nos remontamos a sus orígenes
Los primeros asentamientos de esta zona datan de tiempos prehistóricos, pero no fue hasta que llegaron los romanos que hubo un notable desarrollo urbano. Su mayor esplendor lo alcanzó con la dominación musulmana, y aún se conservan restos como la muralla o el Palacio de las Veletas (del que hablaremos más adelante).
Durante los siglos XII y XIV fue el hogar de numerosas familias nobles que se trasladaron desde el norte peninsular. Construyeron sus casas solariegas (casas señoriales, casonas o palacios, que han pasado de generación en generación dentro de la misma familia) encima de los restos musulmanes; esto configuró el estilo del casco antiguo. La mayoría de edificios civiles y religiosos actuales datan de los siglos XV y XVI.
Intramuros: corazón histórico
Esta es la zona que alberga el núcleo más antiguo de la ciudad.
Plaza de Santa María
La principal puerta del recinto amurallado es el Arco de la Estrella (con una forma oblicua para facilitar el paso de carruajes), nada más pasarla se llega a esta plaza; es el origen del barrio bajo del casco antiguo. Los principales monumentos que puedes encontrar en esta área son: la Concatedral de Santa María, construida entre los siglos XV y XVIII, es el templo cristiano más importante de Cáceres; el Palacio de Carvajal, casa noble del siglo XV y ahora sede del Patronato de Turismo; el Palacio de Ovando y el Palacio de Mayoralgo, prueba del poder de familias nobles, reconocibles por sus escudos en las fachadas; y el Palacio de los Golfines de Abajo, que albergó a los Reyes Católicos en varias ocasiones.

Plaza de San Jorge
Alberga la Iglesia de San Francisco Javier, un templo barroco construido en el siglo XVII por los jesuitas poco antes de su expulsión. En la cripta de esta Iglesia se encuentra el Centro de Interpretación de la Semana Santa, un espacio dedicado al conocimiento de la Semana Santa de Cáceres; declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Ofrece una experiencia en la que, además de aprender, podrás experimentar con elementos sensoriales.

Plazas de San Mateo, San Pablo y Las Veletas
Están situadas en la parte alta del casco antiguo. La Iglesia de San Mateo fue construida sobre el antiguo alcázar musulmán en el siglo XVI y el Convento de San Pablo es famoso por los dulces que elaboran sus monjas de clausura. En esta zona tenemos dos importantes palacios: el Palacio de las Cigüeñas y el Palacio de las Veletas. El primero tiene una torre de 25 metros, contiene en su interior un museo militar y cultural y ofrece las mejores vistas de la ciudad. El segundo es una antigua casa noble del siglo XV. Aquí se encuentra hoy el Museo de Cáceres, que tiene importantes obras de arte de Picasso, Miró y El Greco. También destaca su albije hispano-árabe: el segundo mejor conservado de todo el continente europeo.

La Judería Vieja
Está ubicada dentro de las murallas, a diferencia de la Judería Nueva que está fuera. Sigue conservado elementos de sus orígenes como las calles empinadas y estrechas, a veces sin salida, como el Rincón de la Monja, la Cuesta del Marqués o el Callejón del Moral. Aquí destacan la Ermita de San Antonio, construida por cristianos sobre una antigua sinagoga, y el Baluarte de los Pozos, un tramo de muralla con dos torres e increíbles vistas.
Extramuros: más allá de la muralla
A medida que pasaba el tiempo, la ciudad siguió creciendo y lo hizo más allá de las murallas. Los puntos más importantes son las Parroquias de Juan y Santiago y la Plaza Mayor. Esta última ha sido el centro social y político de la ciudad durante más de 500 años. En ella hoy podemos encontrar bares y restaurantes tradicionales, el Ayuntamiento de Cáceres, el Arco de la Estrella (que conecta con el recinto intramuros), la Torre de Bujaco (torre defensiva almohade) y la Torre de los Púlpitos (añadida tras la Reconquista).

Cáceres ofrece una experiencia histórica única: desde los romanos hasta los Reyes Católicos, desde el arte gótico al barroco y desde murallas almohades hasta palacios renacentistas. Un auténtico viaje en el tiempo.
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