miércoles, 3 de septiembre de 2025

Canal Viajar : Playas vírgenes y aguas turquesas que no están en Baleares ni Canarias: un paraíso muy cerca de Aragón

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Cuando pensamos en playas de aguas turquesas y arenas infinitas, lo primero que viene a la mente suelen ser Baleares o Canarias. Sin embargo, a tres horas en coche desde Zaragoza existe un destino que nada tiene que envidiar a los archipiélagos: el Delta del Ebro, en Tarragona.

Un paraíso salvaje en la desembocadura del Ebro

Este paraíso natural, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, ofrece kilómetros de playas vírgenes, dunas, arrozales y lagunas en un paisaje único en España. El Delta del Ebro es el humedal más grande de Cataluña y uno de los más importantes de Europa. Sus más de 300 km² forman un mosaico de arrozales, lagunas y playas salvajes.

A diferencia de las zonas turísticas más concurridas, las playas del Delta se caracterizan por su baja ocupación y la ausencia de grandes construcciones. Caminar por ellas es encontrarse con kilómetros de arena dorada y dunas móviles que parecen sacadas de un desierto costero. 

Si estás pensando en conocerlo, aquí tienes una guía práctica para disfrutar del Delta en 48 horas.

Día 1: Playas infinitas y primeros sabores del Delta

La primera parada imprescindible es la Playa del Trabucador, una lengua de arena de más de seis kilómetros que se adentra en el mar. A un lado, el Mediterráneo abierto; al otro, la tranquila bahía de los Alfaques. Es perfecta para pasear, practicar paddle surf o simplemente relajarse hasta la puesta de sol, una de las más bonitas de toda Cataluña.

Desde allí se puede continuar hacia la Punta del Fangar, un desierto costero coronado por un faro rojo y blanco. Sus dunas móviles y la sensación de inmensidad hacen que caminar por esta playa sea una experiencia inolvidable.

Para comer, puedes hacer una parada en Casa Nuri (Deltebre), donde preparan su famoso arroz caldoso con langostinos. Además, ofrecen paseos en barco tras la comida.

Día 2: Naturaleza, aves y cultura

La segunda jornada comienza en las lagunas Encanyissada y Tancada, dos de los puntos clave para la observación de aves. Aquí, con un poco de suerte, podrás ver flamencos y hasta 300 especies diferentes que encuentran en el Delta su refugio. Existen miradores y pasarelas para disfrutar del espectáculo sin molestar a la fauna.

Otro lugar imprescindible es la Isla de Buda, la más grande de Cataluña, donde conviven arrozales, bosques y marismas. La visita es guiada y regulada, ya que es una zona de especial protección.
Para entender mejor la riqueza del Delta, nada como una visita a la Casa de Fusta, el centro de interpretación más emblemático. Allí se explica la historia de este ecosistema, además de contar con rutas de bicicleta y un área de observación de aves.

La comida del segundo día puede ser en Casa Ramón (Poble Nou del Delta), un clásico donde probar el arroz negro con sepia, o en Algadir del Delta, perfecto si buscas una experiencia gastronómica más sofisticada.

Otras actividades que completan la escapada pueden ser: las rutas en bicicleta, kayak y cruceros por la desembocadura, kitesurf en la playa del Trabucador o visitas a mejilloneras para degustar ostras y mariscos frescos.

Cómo llegar desde Zaragoza

Desde Zaragoza, el trayecto es de unas dos horas y media en coche. Basta con tomar la AP-2 hasta Lérida y enlazar con la AP-7 en dirección Tarragona. Una escapada perfecta para un fin de semana o incluso para un día completo si madrugas.

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