Durante siglos, Madinat al Zāhira, la fastuosa ciudad que Almanzor mandó construir en el siglo X, ha sido uno de los grandes enigmas de la arqueología andalusí. Ahora, una investigación liderada por el profesor Antonio Monterroso Checa, de la Universidad de Córdoba, propone una nueva localización precisa para este enclave desaparecido: el extremo oriental de Córdoba, en una zona próxima a Alcolea.
El estudio, publicado en los últimos días, se apoya en el análisis de datos obtenidos mediante sensores LiDAR del Instituto Geográfico Nacional, una tecnología que permite detectar alteraciones de terreno invisibles a simple vista. Gracias a este trabajo, los investigadores han logrado un nivel de detalle sin precedentes que refuerza y amplía una hipótesis planteada por primera vez en 2023.
Según los resultados del trabajo, Madinat al Zāhira habría ocupado una extensión aproximada de 120 hectáreas, una superficie similar a la de Madinat al Zāhra (Medina Azahara),el gran complejo levantado por Abderramán III al oeste de Córdoba. La nueva localización situaría la ciudad de Almanzor a unos 12 kilómetros de la Mezquita-Catedral, en una posición estratégica dentro del territorio cordobés.
Al igual que la muy reconocida Madinat al Zāhra, el espacio donde ha sido hallada la evidencia, habría estado ligada al Realeango y llegó a albergar las Yeguadas Reales desde época de Felipe II. Además, el entorno de los cabezos de las Pendolillas, se trata de una de las dos únicas áreas de Dehesas Reales existentes en Córdoba, un contexto histórico que refuerza la plausibilidad de que allí se levantara una gran fundación palatina andalusí.
El análisis de los modelos digitales del terreno ha revelado la presencia de anomalías topográficas a lo largo de más de 1200 metros lineales. Las alteraciones del relieve parecen corresponderse con una compleja trama urbana, formada por edificios de planta rectangular y cuadrangular, organizados de manera aterrazada y siguiendo una planificación ordenada.
En algunos sectores, incluso, se han detectado construcciones que rompen la trama ortogonal y se orientan hacia el sureste, un rasgo significativo no solo desde el punto de vista urbanístico, sino también simbólico.
Según el autor, esta es la única de las veintidós propuestas existentes hasta la fecha que se apoya en datos físicos contrastables, lo que abre una nueva vía para abordar uno de los mayores misterios de la Córdoba medieval.

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