ElPeriodico
La consellera Mònica Martínez Bravo avanza que revisarán los protocolos junto a los ayuntamientos para ajustarse a las necesidades del colectivo
Expertos y entidades critican la falta de previsión de los operativos y reclaman la ley de sinhogarismo para garantizar espacios permanentes y flexibles para las personas sin techo

Ante las temperaturas inusualmente bajas de la semana pasada, no fueron pocos los municipios que optaron por desplegar dispositivos especiales para dar cobijo a las personas en situación de calle. El Departament de Drets Socials, que aporta financiación y extiende las recomendaciones entre los ayuntamientos –los competentes en materia de lucha contra el sinhogarismo–, cifró en cerca de 400 las camas que se habilitaron por toda Catalunya. La Cruz Roja, por su parte, asegura haber atendido entre los días 3 y 12 de enero a 1.110 personas en 28 municipios gracias a su equipo de más de 400 personas entre técnicos y voluntarios. Aun así, no son pocas las personas que duermen en la calle las que rechazan participar en las operaciones frío.
Los mismos números de la Cruz Roja indican que, de todas las personas atendidas, solo 720 recibieron un alojamiento temporal, lo que deja ver que cerca de 390 optaron por permanecer en la vía pública los días de más frío. En Badalona, por ejemplo, nadie durmió en el pabellón de la Colina la primera noche que el ayuntamiento abrió el recinto para que las personas sin hogar pudieran refugiarse del frío. En la tercera ciudad de Catalunya, el dispositvo se mantuvo desde la noche del domingo 4 de enero hasta la del día 12. Pese a las críticas iniciales de entidades sociales y oposición, 73 personas, según confirman fuentes municipales, han dormido alguna noche en el pabellón, o, lo que es lo mismo, alrededor de una decena cada día. Son cifras muy lejanas a las 110 personas que permanecen en la calle de la ciudad según el último recuento de la entidad Badalona Acull. No se incluyen aquí la cuarentena de personas que siguen todavía debajo de un puente de la C-31 en el barrio de Sant Roc tras ser desalojadas del antiguo instituto B9 a mediados de diciembre.

En Barcelona, ante temperaturas que rozaron los 0ºC en algunos puntos, el ayuntamiento elevó su operación frío a la fase de alerta desde el día de Reyes hasta este mismo martes. De esta manera, el consistorio sumó 100 camas adicionales a las otras 100 que cada año pone a disposición de las personas sin hogar de manera preventiva entre diciembre y marzo. En total, 331 personas han sido atendidas, 257 hombres y 74 mujeres, y se han detectado 609 pernoctas.
Tener mascotas, sufrir adicciones o temer perder las pertenencias cuando se lleva tiempo asentado en un punto son algunos de los motivos para rechazar un techo de emergencia
Así, una media de 87 personas se han acercado cada noche hasta el Centro de Acogida Nocturno de Emergencia (CANE) o el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB). Los primeros días de esta fase de alerta, sin embargo, y pese a asegurar que los Servicios Sociales de la ciudad se pusieron en contacto con 123 personas, solo una cuarentena se acercó hasta alguno de estos refugios temporales. Son cifras muy alejadas de las más de 2.000 personas sin hogar que malviven en las calles de la capital catalana según el último recuento del mes de diciembre de la Fundació Arrels.
Situaciones incompatibles
En ambas ciudades, y coincidiendo con la inclemencia climática de la semana pasada, una persona sin hogar murió el día de Reyes. En el caso de Badalona, además, ha trascendido que el hombre, de 54 años, había declinado recibir la ayuda de Servicios Sociales. Para la consellera Mònica Martínez Bravo, "que estas personas no puedan o no quieran cambiar de sitio inmediatamente es un síntoma de la complejidad de la situación y en ningún caso puede ser una manera de culpabilizarlas o de quitarnos la responsabilidad de no haber hecho lo suficiente para acercarnos", aseguró. La consellera, que también lamentó las dos muertes de personas sin hogar registradas la semana pasado, explicó este pasado miércoles tras una reunión con alcaldes del Garraf que su departament seguirá "al lado de los ayuntamientos para revisar los protocolos y asegurarnos que estas operaciones frío se producen de la mejor manera posible".
"Que estas personas no quieran cambiar de sitio no puede ser una manera de culpabilizarlas o de quitarnos la responsabilidad de no haber hecho lo suficiente para acercarnos a ellas"
Para Albert Sales, coordinador del área de Derechos Sociales y Políticas Públicas del Institut Metròpoli, para entender por qué hay personas sin hogar que siguen en la vía pública durante las olas de frío "la respuesta fácil y rápida es asumir que hay situaciones vinculadas a la calle que son incompatibles con alojarse en un espacio colectivo". Se refiere a personas que se encuentran en situación de calle y que sufren adicciones, o que tienen mascotas, las cuales muchas veces no están permitidas en los albergues o pensiones que los ayuntamientos habilitan. También es más difícil que se acerquen hasta los refugios temporales las personas que llevan más tiempo asentadas en un mismo punto y temen perder sus enseres mientras descansan bajo techo unas pocas noches. "Pero estos no son los perfiles mayoritarios... Si no, no tendríamos a tantas personas durmiendo en la calle", asegura Sales, que relaciona la mayoría de casos de sinhogarismo con la crisis de la vivienda.
Corrobora este dato la coordinadora de Cruz Roja en Tarragona, Anna Sabaté. "Cada vez más nos topamos con personas cuya única vulnerabilidad es la pobreza, no poder pagarse una vivienda", explica. En Tarragona, donde el protocolo por frío recibe el nombre de Operación Iglú, la Policía Local, los Servicios Sociales y las entidades que participan ofrecen, además de cobijo en alguna pensión de la ciudad para quien lo requiera, bebidas calientes y ropa de abrigo para quien rechace desplazarse. En total, la Cruz Roja ha ofrecido 698 de estas manutenciones en todo Catalunya.
Para Beatriz Fernández, presidenta de la Fundació Arrels, el hecho de que sea una medida pensada básicamente para emergencias también plantea una serie de condicionantes tanto para los Servicios Sociales como para las personas a quienes quieren atender. "Tienen que ir a buscar a las personas el mismo día que se despliega el dispositivo... Es imposible que lleguen a todas, y además tampoco pueden decirles cuántas noches va a durar, porque nadie lo sabe", lamenta. Coincide con ella Sales, que reclama que "no podemos estar reaccionando como si fuera una cosa imprevista".
La ley del sinhogarismo, que lleva años encallada en el Parlament, contempla que los municipios de más de 50.000 habitantes deben tener un "recurso permanente" para las personas sin techo
Ley contra el sinhogarismo
Fernández cree que la solución definitiva a estas situaciones es estructural y pende esencialmente de la aprobación de la Ley contra el sinhogarismo que lleva ya cuatro años tramitándose en el Parlament de Catalunya. Se trata de una normativa que, en la anterior legislatura, consiguió el consenso de buena parte de los grupos parlamentarios y que estavba consensuada por cinco de las entidades de referencia en la atención a persona sin hogar. "En la ley hablamos de la necesidad de que haya espacios residenciales dignos para estas personas. No son viviendas, sino espacios donde puedan entrar y salir durante las 24 horas", explica Fernández. En la misma línea piensa la coordinadora de la Cruz Roja Sabaté, que asegura que la norma "implicaría que los municipios de más de 50.000 habitantes tuvieran un recurso permanente" para las personas en situación de calle, asegura. De momento, "todo depende de la voluntad política de los ayuntamientos", lamenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario