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Y si visitas la ciudad del Misisipi justo en febrero, cuando celebra su Mardi Gras, la experiencia será total.

Entre todas las celebraciones que se suceden a lo largo del año en las calles de Nueva Orleans, el Mardi Gras es la más esperada. Durante varias semanas, la ciudad se viste de dorados, púrpuras y verdes para festejar su historia, su música y una identidad forjada a base de mestizajes. Más de sesenta desfiles, oganizados por krewes históricas, recorren el Barrio Francés, Garden District y Tremé. En medio de este estallido, Nueva Orleans sigue palpitando con su cultura vudú, una gastronomía que habla de raíces criollas y cajún, y un jazz que nunca deja de sonar. La herencia francesa y española, las raíces africanas y la espiritualidad se fusionan en esta Carnaval que compite en fama internacional con los de Venecia o Río de Janeiro.

CÓMO LLEGAR
Llegar a Nueva Orleans desde España es sencillo y cómodo gracias a conexiones aéreas con Estados Unidos como las que ofrece Iberia. La aerolínea opera vuelos directos a aeropuertos como Miami, Charlotte o Dallas, desde donde es fácil enlazar con el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong, situado a unos 20 kilómetros del centro de la ciudad. Una vez en Nueva Orleans, moverse resulta muy sencillo, ya sea a pie por el núcleo central, o tomando el tranvía histórico, en especial la línea de St. Charles, la más antigua en funcionamiento continuo del mundo. Para trayectos más largos o nocturnos es posible contar con servicios de Uber y Lyft.
QUÉ VER
Nueva Orleans ofrece un recorrido diverso por su historia. Un bien punto para iniciarlo es el Parque Louis Armstrong, donde se encuentra Congo Square, lugar clave para el nacimiento del jazz. Perderse por las coloridas calles del Barrio Francés es siempre imprescindible. Estas están salpicadas por museos, tiendas especializadas en vudú y una amplia oferta de restaurantes. Bourbon Street destaca por su animación constante, con bares y salas donde la música suena a todas horas. En contraposición, Jackson Square ofrece un ambiente más relajado frente a la catedral de St. Louis. Desde allí, un paseo por el río Misisipi, a bordo de embarcaciones que evocan los antiguos vapores de rueda, permite comprender la importancia de este río en el desarrollo de la ciudad.

La oferta cultural se completa con espacios como el Vue Orleans Observation Deck, que ofrece una vista panorámica de la ciudad, el Museo del Jazz, ubicado en la antigua Casa de la Moneda, o Mardi Gras World, donde se descubren los secretos de la construcción de las carrozas del carnaval. El Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, inaugurado en el año 2000 en el Warehouse District, es otra interesante propuesta, con exposiciones inmersivas, cartas originales, tanques, aeroplanos y la presencia de uno de los barcos utilizados en el desembarco de Normandía.
DÓNDE ESCUCHAR MÚSICA
Escuchar música en Nueva Orleans es inevitable, pero hay lugares que resultan más auténticos que otros. En el Barrio Francés, los establecimientos de Bourbon Street ofrecen música en directo en cualquier momento, aunque para una experiencia más especial hay que acudir a Preservation Hall, templo del jazz clásico. Por otro lado, Frenchmen Street concentra algunos de los mejores clubes de música en vivo, frecuentados tanto por locales como por visitantes. Para un ambiente más sofisticado, Peacock Room y Good Measure, ambos ubicados dentro de hoteles del Warehouse District, ofrecen actuaciones de artistas locales. En este barrio de antiguos almacenes de ladrillo, muchos reconvertidos en hoteles con azoteas y piscinas, la música se disfruta a un ritmo más pausado, ideal para descubrir nuevos talentos.

DÓNDE COMER
Comer en Nueva Orleans es otra forma de recorrer su historia a través del paladar, con propuestas que van de la alta cocina al recetario más popular. En el Distrito Financiero, Seaworthy es una parada imprescindible para los amantes del marisco, con una de las mejores selecciones de ostras del país, mientras que Herbsaint ofrece una refinada interpretación de la cocina francesa con acento sureño, perfecta para entender la fusión cultural de la ciudad.

En el Barrio Francés, Dickie Brennan’s Tableau combina recetas criollas contemporáneas en un entorno histórico y Muriel’s Jackson Square, ubicado en una casa del siglo XVIII, propone cocina criolla clásica envuelta en leyendas de fantasmas: desde 2001, el restaurante convive con el espíritu de Pierre Antoine Lepardi Jourdan, antiguo propietario. Aquí siempre hay una mesa reservada para él y otros “residentes” invisibles. Otra experiencia cargada de autenticidad la encontraremos en el Dew Drop Inn, famoso por sus brunch musicales, donde la gastronomía local se acompaña de actuaciones en directo. Y para el toque dulce, no hay que dejar de probar los pralinés de Southern Candymakers, elaborados a mano desde hace más de treinta años.

DÓNDE ALOJARSE
Nueva Orleans ofrece alojamientos de todo tipo, pero siempre ligados a su identidad cultural. Un ejemplo es Renaissance New Orleans Pere Marquette, situado a las puertas del Barrio Francés. Este hotel inaugurado en 1925, rinde homenaje al jazz desde su lobby presidido por una pared dedicada a instrumentos musicales. Por otro lado, The Barnett JDV by Hyatt, en Warehouse District, apuesta por un diseño contemporáneo sin renunciar al carácter neorleanés, con espacios amplios, entre los que destaca la piscina de su azotea o su sala, donde escuchar música ciertas noches a la semana. Ambos cuentan con ubicaciones perfectas para moverse cómodamente entre el Distrito Financiero y el Barrio Francés.
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