Beteve
El libro 'La calle de Balmes' explica cómo el tren de Sarrià marcó esta vía tan importante de la ciudad
Cuando Ildefons Cerdà diseñó el Eixample con su famosa cuadrícula en 1860, las calles horizontales tenían nombre de letra, y los verticales, de número. La calle de Balmes fue durante unos años, la calle Número 26. Ahora un libro explica la historia de esta vía que ha estado marcada por el paso del tren de Sarrià y que es la segunda más larga de la ciudad de montaña a mar, después de Muntaner.
En 1863 pasa a ser calle de Balmes
Los números y las letras, sin embargo, duraron poco en el Ensanche. En 1863 se creó una comisión encabezada por el historiador Víctor Balaguer para poner nombre a todas las calles. Las vías horizontales recibieron nombres de instituciones o de territorios de la Corona de Aragón, y los verticales, recibieron nombres de personas en la mayoría de casos. En la calle Número 26, coincidiendo con la inauguración del tren de Sarrià, se le asignó el nombre del filósofo de Vic Jaume Balmes. "Aunque tuvo una vida relativamente corta, murió a los 38 años de tuberculosis, Balmes fue un filósofo religioso muy importante del siglo XIX", explica Jaume Gras, autor y editor del libro La calle de Balmes. Preinscripción histórica. "Fue uno de los primeros que tipificó el seny catalán, la medida y todo este tipo de valores que han tenido tanto éxito sobre todo a partir de los años 50-60", añade.

Una calle dividida por el tren
Se trata de una de las vías más importantes de Barcelona porque divide la Derecha y la Izquierda del Ensanche y es por donde se hizo pasar la línea del tren de Sarrià. Inicialmente el ferrocarril tenía que pasar entre el paseo de Gràcia y la rambla de Catalunya, pero como ya figuraban muchos edificios, se cambió el recorrido por Balmes, donde prácticamente todo eran campos. Este cambio marcó la historia de la calle.
El tren, motivo de conflicto
"A medida que se fue densificando la zona, el tren fue generando muchos problemas. Primero porque la primera fase hasta 1904, el tren era de vapor, hacía mucho ruido y humo, había accidentes con el tren y desgraciadamente muertos", explica Jaume Gras, autor y editor del libro La calle de Balmes. Preinscripción histórica.
"Para compensarlo, la empresa colocó unas vallas de madera de arriba abajo y había pasos a nivel, pero todo eso no satisfizo: había manifestaciones, se quemaban las vallas por la noche cuando pasaba un accidente e, incluso, en algunos casos se apaleaba a los trabajadores de la compañía", añade.
El tren y las vallas de Balmes trajeron mucha polémica
Retirada de vallas y soterramiento
En 1909 el Ayuntamiento decidió eliminar las vallas y años más tarde pidió al estado que soterrara el tren porque era insostenible mantenerlo en superficie.
Finalmente, se comenzaron las obras en 1926 y por la exposición universal del 29 ya se había eliminado la estación a cielo abierto de Gràcia y el aveceador de Provença, que se convirtieron en estaciones cubiertas. El soterramiento hasta Muntaner, sin embargo, tuvo que esperar hasta los años 50 por el descenso económico de la Guerra Civil.
La Línea 7 de los FGC llegó mucho más tarde
La puesta en funcionamiento del ramal del L7 de los FGC, que va de Gracia a la plaza de John F. Kennedy, fue muy posterior. "Se inauguró el último día del año 1953, pero su construcción proviene de los años 20, cuando se soterró la parte baja de la calle de Balmes y el Ayuntamiento sugirió a la empresa que aprovechara para hacer este ramal y construyera el túnel, que es el que sirvió después para inaugurar la línea", explica Gras. La construcción del túnel coincidió también con la urbanización de la calle

No hay comentarios:
Publicar un comentario