El empanado es uno de los recursos más habituales en la cocina diaria, pero no siempre ofrece el resultado esperado. Frente a eso, un truco que llega desde la cocina japonesa propone una alternativa al rebozado clásico para empanar cualquier filete y conseguir una textura extra crujiente, sin recurrir a los ingredientes de siempre.
En ese contexto, una receta inspirada en la cocina japonesa propone darle una vuelta al rebozado tradicional. La clave está en un ingrediente simple, fácil de conseguir y con un uso poco habitual en este tipo de preparaciones.
¿Cuál es el truco japonés para lograr un empanado extra-crujiente sin pan rallado?
El secreto está en usar arroz inflado triturado como una versión casera del panko japonés. En lugar de pan rallado, el arroz inflado aporta una cobertura más liviana, irregular y aireada, que al freírse genera un acabado mucho más crocante. No se tritura hasta convertirlo en polvo: la idea es que queden pequeños trozos desparejos, responsables de esa textura final tan marcada.
Cómo preparar pollo empanado extra-crujiente con arroz inflado
La receta original utiliza muslos de pollo deshuesados, aunque puede adaptarse sin problema a pechugas u otros cortes. Primero, el pollo se deja macerar durante una hora en caldo, sal y pimienta. Luego se cocina a baja temperatura, sellado al vacío, durante 90 minutos a 60 °C, lo que permite obtener una carne muy jugosa antes del rebozado.
Mientras tanto, se prepara la cobertura. El arroz inflado apenas se tritura, evitando que quede demasiado fino. Esa base se mezcla con harina, maicena, ajo en polvo, pimient

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