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Ubicado en el Barrio de las Letras, tiene casi 5 estrellas en Google con 19.000 reseñas y un precio medio de entre 30 y 40 euros. Su éxito es por algo.

Como casi todas las buenas historias, la de este restaurante empezó por casualidad. Hace ya 10 años, Luchi y Roxana llegaron a asentarse en la capital de España. Él rápidamente empezó a ganarse la vida como relaciones públicas en el centro de Madrid mientras estudiaba un máster; ella consiguió trabajo de camarera en la Taberna El Marciano, en el Barrio de las Letras. Poco después, a Roxana se le informó de que la taberna iba a ser traspasada. Se le encendió una bombilla y propuso a Luchi que se quedaran con el local. "Rossy, ¿estás loca?", le contestó él. Pero así lo hicieron y así nació todo un fenómeno.
Una década después, Rosi la Loca World cuenta con seis restaurantes, dos más en camino, miles de reseñas en cada uno de ellos y una cola interminable para cualquiera que cometa la imprudencia de aparecer por el local principal sin reserva.
Así es comer en Rosi la Loca
Este espacio en la brevísima calle Cádiz llama a una primera visita por su estética, pero exige repetir por la experiencia. Desde la llegada, el visitante se ve inmerso en un universo de color, fantasía y surrealismo que se diría escapado de la imaginación de una Alicia del siglo XXI. Aquí, en lugar de un gato sonriente y el ejército de una Reina de Corazones, hay pulpos seductores que nos ofrecen cócteles y un servicio cercano; donde allá hubo no-cumpleaños en los que se bebe té, aquí hay una selección breve de platos inspirados en la gastronomía mediterránea y asiática donde prima la intensidad del sabor, y que se presentan de forma tan imaginativa como en la fiesta organizada por la liebre.

Este cuidado por la parte visual ha sido clave en su éxito viral. Luchi y Roxana decidieron democratizar la estética que antes estaba reservada para la alta gastronomía. En octubre de 2015, cuando abrió este local, el único que se atrevía con ese concepto era Albert Adriá en Tickets. Después, se lo llevó a Heart Ibiza. Rosi la Loca fue el primer local en llevar la fantasía de un tiquet medio de 200 euros a uno de 30.

No obstante, como bien sabe un comensal habitual en Madrid, la belleza y el espectáculo sirven para llenar un restaurante que se viraliza en su apertura, pero no para mantenerlo en boga durante 10 años. A Rosi la Loca los clientes no vienen (solo) a hacerse la foto, vienen a comer. Su precio democrático, comida rica y una fuerte estrategia de marca centrada en el feedback los han mantenido en la cresta de la hora y hace que quien venga, repita. Solo en el mes de julio en el restaurante Inclán, segunda apertura del grupo, tuvieron 300 repeticiones de clientes. "Nosotros tenemos un lema: todo el que entra por la puerta tiene que irse mejor de lo que llegó", tanto clientes como personal, explica Minerva Tapial, CEO del grupo, a VIAJAR.

El restaurante con 19.000 reseñas en Google
No solo tenemos sus cifras para fiarnos de ella: nos basta entrar en Google. El restaurante acumula casi 20.000 reseñas y una nota media de 4,7 estrellas sobre 5. Una verdadera barbaridad.
Su estrategia se basa, precisamente, en las opiniones de los usuarios. El grupo monitoriza semanalmente todas las reseñas para apuntarse lo que está haciendo bien y corregir rápidamente lo que está mal. Lo que está bien, señalan los usuarios, es prácticamente todo. Algunas de las reseñas más recientes señalan que "Hay que visitarlo una vez en la vida" y lo describen como "Un festival de color, sabor y alegría" donde "Cada cosa es mejor que la anterior". Pero lo que más destacan los clientes es el servicio. "El personal es muy atento desde que entras por la puerta" es una de las opiniones, y una de las perspectivas más populares.
"En Rosi la Loca ha habido en este mes de agosto 11.000 comensales, y solo hemos tenido 12 críticas al servicio. El porcentaje de queja es bajísimo y el de halagos es altísimo", narra Minerva.
Todo para demostrar, casi con fiereza, una máxima: que un local invierta en ambiente, vajilla y decoración no significa ni que vaya a ser el sablazo del año, ni que el trato vaya a ser displicente, ni que la comida vaya a ser pobre. En los sitios de foto también se puede comer bien. Y 19.000 reseñas lo avalan.
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