jueves, 4 de septiembre de 2025

Canal Viajar : IOS : la isla que guarda el misterio de la tumba de Homero

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En lo alto de un promontorio, frente al murmullo del Egeo, Íos custodia el lugar donde la leyenda sitúa la tumba del autor de la Odisea y la Ilíada. Entre playas solitarias, fortalezas venecianas y senderos que conducen a yacimientos milenarios, la isla combina su halo mítico con la autenticidad de unas Cícladas aún por descubrir.

Una preciosa isla de las Cícladas que debes visitar.

Sobre uno de los promontorios del norte de Íos, todo es silencio. Silencio tan solo irrumpido por el murmullo del Egeo y la musicalidad del viento constante que peina esta isla. Las vistas se abren hacia Naxos y Paros, las mismas que miran la tumba de Homero. Según la leyenda, este es el punto donde el escritor de la Odisea y la Ilíada encontró su último descanso, cumpliendo la profecía del oráculo de Delfos: “La isla de Íos es la patria de tu madre y te acogerá cuando mueras”.

Callejones de Chora en Íos.

Aunque la atribución arqueológica siembra algunas dudas, el lugar embelesa con su poesía y misterio. Allí, en lo alto de la colina de Psaropyrgos-Plakotos, dominando la bahía de Plakotos y junto a los restos de una torre fortificada que, en el siglo XVIII, fue identificada como la tumba del poeta por un conde holandés.


Nota de campo: Se atribuye al navegante Pasch van Krienen el descubrimiento de la supuesta tumba de Homero. Para encontrarla, se guio por una placa hallada en la capilla que hay frente a la catedral de Chora y que en su día fue el templo de Apolo. También utilizó un texto como fuente, la 'Descripción de Grecia' del historiador Pausanias, método que imitaría el millonario Heinrich Schliemann para encontrar los restos de Troya, basándose en la 'Ilíada' y sin emplear otra evidencia científica.


Museo Gaïtis-Simossi en Íos.

El terreno áspero y salvaje de Íos conserva la autenticidad de las Cícladas, ese círculo de islas que parecen orbitar alrededor de Delos. A pesar de su proximidad a Santorini, Íos ha seguido un curso más lento e íntimo. La electricidad no llegó hasta 1964. Al mismo tiempo en que fue descubierta por hippies europeos en busca de sol y libertad. Este primer turismo se vio secundado por jóvenes deseosos de fiesta, especialmente en la playa de Mylopotas, la más desarrollada y animada.

Iglesia en el pueblo de Chora.

Pero la fama festiva va quedando relegada por un turismo más consciente. En contraste con Mylopotas, el resto de las playas de Íos son solitarias y casi vírgenes, como Theodoti, en la costa noreste, bañada por aguas que cambian de verdes a zafiros. Más al este, Psathi está custodiada por las ruinas de Paleokastro, antigua fortaleza veneciana. Al sur se sitúa Manganari, desde donde casi se puede tocar Santorini.


Nota de campo: En Manganari se forman varias piscinas naturales que apenas cubren y son aptas para acudir con niños. Para llegar a esta y otras playas, hay que estar dispuesto a superar un sinfín de curvas y un fuerte descenso al final, ya que la carretera principal bordea las cadenas rocosas del centro de la isla para precipitarse luego hasta el mar.


La verdadera vida isleña se concentra en Chora, sobre una colina por la que descienden casas blancas alrededor de una hilera de iglesias. Perderse por sus callejuelas laberínticas es especialmente emocionante al anochecer, cuando las recoletas plazas se llenan de músicos. A las afueras, las antiguas murallas de la ciudad dan inicio a una red de caminos desde los que explorar los mejores secretos de Íos.

Anfiteatro Odyseas Elytis.

Nota de campo: Entre los bancales de piedra para el cultivo y los campos reservados para el pastoreo de cabras, abundan las capillas. Son tantas porque los pastores no querían ni podían regresar cada semana para rezar en la iglesia dejando el ganado abandonado. Muchas son de uso familiar. Incluso hay una al lado del reciente Museo Gaïtis–Simossi, que expone obras del pintor Yannis Gaïtis y de la escultora Gabriella Simossi. El edificio lo proyectó su hija como un homenaje a la obra de ambos y un diálogo con el paisaje.

Tumba de Homero, en Íos.

Estas rutas, vitales históricamente por comunicar el puerto con Chora y el interior rural, han sido recuperadas para acercar iglesias perdidas, bancales de cultivo abandonados y huellas arqueológicas. Uno de los senderos conduce al yacimiento de Skarkos, un asentamiento que data del tercer milenio a. C. Su urbanismo en espiral recuerda al caparazón de un caracol y revela un núcleo crucial en las rutas comerciales del Egeo.

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