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Paisajes increíbles, patrimonio arqueológico de talla mundial y mucho más…

Quien se adentra en la isla de Hoy descubre un paisaje indómito y bello donde las colinas, los acantilados y los restos arqueológicos conviven en un silencio que solo rompe el viento proveniente del mar. Un atrayente lugar del norte de Escocia, situado en el extremo salvaje del archipiélago de las Orcadas, que nos permite vivir la sensación de estar en un territorio remoto donde solo dialogan la tierra y el mar.

Un rincón salvaje en las Orcadas
Entre las brumas y aguas inquietas del archipiélago de las Orcadas, al norte de Escocia, emerge la isla de Hoy, un territorio tan salvaje como misterioso.
La geografía de Hoy se diferencia de la de otras islas orcadianas por su relieve abrupto, en el que encontramos los acantilados más pronunciados de todo el Reino Unido. Mientras las vecinas presentan colinas suaves y llanuras verdes, Hoy sorprende con elevaciones, turberas y acantilados que se precipitan al mar desde alturas considerables. El punto más alto, Ward Hill, se eleva 481 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo vistas panorámicas que alcanzan, en días despejados, hasta la isla de Mainland y más allá.

La que es la segunda isla más grande del archipiélago de las Orcadas es también un lugar de gran belleza. Estamos ante un mosaico natural que cambia notablemente según las estaciones del año, en el que sobresalen los impresionantes acantilados, verticales y vertiginosos, desplomándose sobre un mar de azul profundo donde las olas rompen con fuerza incluso en días de calma. Entre estos murallones se esconden cuevas marinas y arcos naturales tallados por siglos de erosión.
Las amplias turberas adquieren tonalidades que se funden con la habitual niebla durante los meses más rigurosos, mientras que aquí y allá podemos toparnos con espacios realmente hipnotizantes como Rackwick, una bahía enmarcada por relieves que ha sido bendecida por la naturaleza por un precioso manto de cantos rodados.

Tras las huellas del Viejo Hombre
La tradición popular la recuerda como “la isla del Viejo Hombre” por una imponente figura natural que la custodia desde el mar.
En su costa suroeste se alza este famoso icono, el Old Man, un monolito de arenisca roja de casi 140 metros de altura que se erige en soledad frente a los acantilados. Esculpido por milenios de erosión, su silueta recuerda a la de un anciano mirando el horizonte. La leyenda local afirma que es un gigante petrificado por los dioses como castigo, eternamente vigilante sobre las aguas del mar.

Y es que la isla de Hoy, al igual que las Orcadas, es un paraíso para los amantes de las leyendas pero, al mismo tiempo, para quienes buscan historias reales. En este sentido, la isla aporta rincones imprescindibles como Dwarfie Stane o la Piedra de los Enanos, una cámara funeraria neolítica excavada en un gran bloque de roca arenisca.
Más reciente, aunque no por ello menos atractivo, es Scapa Flow, una histórica bahía natural que sirvió de fondeadero para los navíos del Reino Unido durante las guerras mundiales.
Puntos todos ellos, ya vengan de la mano del ser humano o de la naturaleza, que constituyen la esencia de una isla que invita a ser descubierta.
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