rutasporgalicia
Pulpo á feira servido en un plato de madera con patata y pimentón.
La gastronomía gallega es auténtica, sencilla y profundamente ligada a la tierra y al mar. No es casualidad: Galicia cuenta con una costa inmensa bañada por el Atlántico y un interior fértil que durante siglos ha marcado la forma de cocinar y de vivir de sus gentes. Por eso, comer en Galicia no es solo disfrutar de platos exquisitos, sino también conectar con una cultura que sabe celebrar alrededor de la mesa.
Pulpo á feira: el plato más emblemático
Si preguntas qué comer en Galicia, la primera respuesta siempre será el pulpo á feira. Se cocina en grandes calderos de cobre, tradición heredada de las ferias y romerías, donde este plato se convirtió en protagonista.
El ritual es casi tan importante como el sabor: el pulpo se corta con tijeras sobre un plato de madera, se adereza con pimentón (dulce o picante), sal gorda y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Se acompaña de pan de Cea —con IGP, famoso por su miga compacta— y marida a la perfección con un vaso de vino tinto Ribeiro servido en taza de barro.
En Ourense, por ejemplo, comer pulpo era casi un ritual de domingo. Muchos bares colocaban un puesto en la calle, con las ollas de cobre humeando, donde podías comprar tu ración recién hecha para disfrutarla al momento. Ese ambiente de calle, con familias enteras esperando turno, forma parte de los recuerdos más entrañables que todavía hoy se pueden revivir en numerosas localidades gallegas.
La empanada gallega: cada pueblo, un relleno distinto
La empanada es otro clásico, presente desde la Edad Media como alimento de peregrinos y viajeros. Hoy, cada zona presume de su propia receta:
Atún con pimientos en la costa,
Zamburiñas o berberechos en las Rías Baixas,
Carne o chorizo con grelos en el interior.
El secreto de la empanada gallega está en la masa fina y jugosa, que se hornea lentamente hasta quedar dorada y crujiente. Es una auténtica comida para compartir, ya que suele servirse en bandejas generosas en fiestas, reuniones familiares o ferias.
Como curiosidad personal, recuerdo que cuando era niño no solíamos comprar la empanada ya hecha. Lo típico era llevar los ingredientes —el relleno preparado en casa— a la panadería del pueblo. Allí, con la masa del panadero y su horno de leña, te hacían la empanada al momento. Esa tradición aún se mantiene en algunas aldeas y, si tienes ocasión de visitar un pueblo gallego y encuentras una panadería que ofrezca este servicio, te recomiendo vivir la experiencia. No solo disfrutarás de una empanada deliciosa, sino que también participarás en una costumbre muy arraigada en la Galicia más auténtica.
Mariscos y pescados: tesoros del Atlántico
Galicia es sinónimo de marisco. Aquí encontrarás algunos de los mejores del mundo, gracias a la riqueza de sus rías. Entre los imprescindibles:
Navajas y longueiróns, a la plancha con unas gotas de limón.
Mejillones al vapor, abundantes y sabrosos, con DOP “Mexillón de Galicia”.
Almejas a la marinera, con salsa de vino y ajo.
Ostras de Arcade, famosas por su sabor intenso.
En pescados, el rape, la merluza de pincho o la lubina salvaje son habituales en los menús, preparados de forma sencilla para resaltar su frescura.
Carnes con sello de calidad
La ternera gallega, certificada con IGP, es de las más valoradas de España. Se disfruta en forma de churrasco a la brasa, estofados o en el clásico caldo gallego, junto a grelos y patatas.
Otros platos destacados son el lacón con grelos, típico del carnaval, y el cordero de monte, más habitual en el interior.
Postres tradicionales
La repostería gallega también tiene joyas inconfundibles:
Tarta de Santiago, elaborada con almendra y reconocida con IGP.
Filloas, finas crepes que se comen en carnaval, con miel o azúcar.
Orejas de carnaval, crujientes y espolvoreadas con azúcar glas.
Bica de Trives o Castro Caldelas, bizcocho denso y mantecoso típico de Ourense.
Experiencias gastronómicas auténticas
Los furanchos
Una de las experiencias más auténticas son los furanchos, casas particulares que, durante unos meses al año, abren sus puertas para vender el vino de su cosecha acompañado de tapas caseras. No suelen aparecer en guías turísticas, pero son muy conocidos entre los locales y ofrecen un ambiente único, familiar y festivo. Consulta lo que es en este artículo que le hemos dedicado
Platos de temporada
Lamprea, un pescado prehistórico que solo se come entre enero y abril, con recetas tradicionales en Tui o Arbo.
Cocido gallego, contundente y perfecto para el invierno, con chorizo, lacón, grelos y garbanzos.
Quesos gallegos, como el queso de tetilla o el San Simón da Costa, ideales para acompañar sobremesas.
Conclusión: comer en Galicia es vivir su cultura
La cocina gallega no busca artificios: se centra en la calidad del producto y en la manera de compartirlo. Desde un plato de pulpo en la feria de un pueblo hasta un marisco recién sacado de la ría, cada bocado es una lección de sencillez y autenticidad.
Por eso, viajar a Galicia es también un viaje gastronómico. Comer aquí significa integrarse en su ritmo de vida, sentarse sin prisa, brindar con vino local y dejarse llevar por sabores que llevan siglos contando la historia de esta tierra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario