Croniglobal
Los productos gallegos gustan tanto en Barcelona por una combinación de factores culturales, gastronómicos y de mercado. Por un lado, existe una fuerte percepción de calidad asociada a Galicia -especialmente en mariscos, pescados, carnes y lácteos- basada en el origen atlántico, métodos tradicionales y una imagen de autenticidad que encaja bien con el consumo.
Además, la amplia comunidad gallega, en Cataluña, y la presencia histórica de restaurantes gallegos han actuado como prescriptores constantes. El equilibrio entre prestigio, sabor reconocible y una narrativa de tradición sólida mantiene a los productos, de esta tierra, en una posición privilegiada en el mercado barcelonés.
La tienda gallega
Desde junio de 2022, La Meiga de Sant Cugat nace para ofrecer la auténtica tradición gallega con productos 100% artesanos elaborados en Cangas (Pontevedra). Son una tienda-panadería con espacio de degustación donde vivirás una experiencia gastronómica única.
Su pan se elabora siguiendo métodos tradicionales con fermentación lenta, masa madre e ingredientes naturales que conservan todo su sabor y textura. Entre sus variedades encontrarás: la barra gallega Loira, el pan de maíz y chía y la rosca de Aldán, todos ellos horneados en Galicia y traídos directamente para que disfrutes del auténtico pan gallego cada día.
Encontrarás empanadas gallegas de: boniato, carne, choco en su tinta, lacón y grelos, pollo, pulpo, zamburiñas, zorza, vegetal, y de bacalao y pasas.
También, ofrecen una selección única de productos gourmet como vinos con Denominación de Origen Rías Baixas, licores de orujo tradicionales, conservas artesanas de Rianxo, vermú gallego y cerveza Estrella Galicia. Además, endulza el final de cualquier comida con alguna de sus tartas caseras: tarta Florentina, con almendras caramelizadas, tarta de almendras -también conocida como tarta de Santiago-, y la tarta Larpeira.
Receta empanada gallega
No sabemos exactamente la receta de La Meiga de Sant Cugat, pero te proponemos una receta de casera de empanada gallega de bonito y pimientos de la web Directo al Paladar.
- 780 g. de harina de fuerza.
- 180 ml. de aceite de oliva virgen extra.
- 200 ml. de agua.
- 14 g. sal.
- 21 g. de levadura fresca de panadería.
- 180 ml. de aceite de oliva.
- 600 g de cebolla.
- 1 pimiento rojo.
- 1 pimiento verde.
- 300 g. de bonito del Norte en conserva.
- 250 g. de salsa de tomate.
- 1 huevo.
- 15 ml. de leche.
Comenzaremos haciendo el sofrito, para ello picamos la cebolla en juliana y los pimientos en trozos menudos. En una cazuela ponemos el aceite a calentar y cuando esté caliente echamos las hortalizas dejándolas pochar durante veinte minutos a fuego medio con cuidado de que no se tuesten, deben de quedar transparentes y blandas. Escurrimos el aceite del sofrito a un recipiente, dejándolo enfriar. Este se usará para elaborar la masa posteriormente.
Añadimos el tomate, si es salsa ya preparada lo dejamos cocinar unos tres o cuatro minutos, si son tomates naturales, pues los pochamos junto con las hortalizas durante veinte minutos a fuego bajo. Añadimos el bonito bien escurrido de su aceite y reservamos hasta que se enfríe.
Podemos hacer la receta de masa de empanada gallega sencilla, sin levadura, o podemos prepararla como se indica a continuación.
En un bol añadir la harina, desmenuzar la levadura en un lado hasta hacerla migas, no hace falta disolverla en agua, y echar en el lado contrario del bol la sal. Añadimos 200 g del aceite del sofrito frío, así como tres cuartas partes del agua, que debe de estar tibia o a temperatura ambiente.
Después, mezclar con un cucharón hasta juntar los ingredientes para que se vaya formando una masa, a la que rectificaremos de agua si lo vemos necesario. Volcar, en una encimera enharinada ligeramente, e ir amasando con las manos, hacer este proceso de amasado durante diez o quince minutos hasta lograr una masa con la textura aproximada a la masa de pizza o pan. Formar una bola y colocarla en un bol enharinado y tapada con un paño en un lugar templado durante una hora, hasta que doble aproximadamente su volumen.
Precalentamos el horno a 180 grados con calor arriba y abajo. Una vez pasado el tiempo volverla a la encimera y apretarla ligeramente con los nudillos para desgasificar. Dividiremos la masa en dos partes, las boleamos de nuevo, las dejamos reposar cinco minutos para que pierdan la fuerza y las estiraremos en dos círculos, uno ligeramente más grande que el otro. Colocamos una de las partes encima de una bandeja de horno con papel sulfurizado.
Repartimos el relleno por esta base, tapamos con la otra parte y sellamos los bordes haciendo una especie de doblez, que podemos aplastar con un tenedor para que quede más segura. Con unas tijeras de cocina abrimos un agujero en el centro que valga de chimenea y le pintamos la superficie con huevo batido y la leche. Horneamos durante cuarenta y cinco minutos o hasta que la veamos dorada.

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