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Ya sea en Mallorca, Menorca, Eivissa o Formentera, así como cualquiera de las diminutas islas que las rodean, el archipiélago balear está repleto de bahías y calas de una belleza prácticamente imposible. Bañadas por las cristalinas aguas azul y turquesa del Mediterráneo, muchas de sus playas están protegidas por altas paredes rocosas y espesos bosques de pinos, así como pueblos marineros de fachadas blancas.

Uno de estos pueblos, quizás el más mágico de todos los pueblos que hay en las Islas Baleares, lo encontramos en el litoral norte de la magnífica isla de Menorca; un pequeño pueblo de poco menos de mil habitantes, situado en el extremo de una bahía que lo protege de las inclemencias del clima, y que en verano se convierte en uno de los lugares de referencia para las familias españolas que van de veraneo.
Historia y tradición pesquera
Situado a menos de 10 kilómetros del pueblo de Es Mercadal, municipio al cual pertenece, el pequeño pueblo de Fornells es uno de los más emblemáticos de la isla de Menorca. En el extremo occidental de la bahía de su mismo nombre, Fornells es famoso por su perfil de fachadas blancas, y la postal tan bonita que éste crea junto a los llaüts, las pequeñas barcas de madera típicas de las islas.
Además de una profunda tradición pesquera, siendo la bahía de Fornells uno de los puertos naturales más grandes de Baleares, el pueblo supuso también un importante enclave de defensa contra las incursiones de piratas, tal y como atestiguan las varias fortalezas y torres de defensa que hay por sus alrededores, destacando la Torre de Fornells.
Compuesto por calles empedradas y casas de pescadores tradicionales, en el pueblo destacan -aparte del encantador paseo marítimo que bordea el puerto-, la Iglesia de Sant Antoni Abad, construida en el siglo XVII con una sencillez impoluta, y el Castillo de Sant Antoni, también del siglo XVII y construido para proteger la isla de los ataques de enemigos.
El veraneo soñado
Aunque su población permanente ronda los mil habitantes, cuando llega el verano Fornells se convierte en uno de los pueblos de referencia de toda España. Son muchas familias las que tienen en el pueblo su segunda residencia, por lo que durante la temporada de vacaciones, el pueblo prácticamente rebosa de gente. Aquí, uno puede disfrutar de las maravillosas playas y calas que rodean el pueblo, algunas de ellas tan aisladas y exclusivas que solo se puede llegar por mar. Además, a finales de julio, más concretamente el 26 de julio, Fornells celebra el día de Sant Antonio, día en que tiene lugar el mítico y tradicional “jaleo” de los caballos.

Pero si hay una cosa que tienes que hacer si te encuentras en Fornells, eso es degustar una buena caldereta de langosta, el plato más tradicional de la isla y especialmente representativo del pueblo de Fornells, elaborado siempre con los productos más frescos y de la más alta calidad, y con un sabor tan exquisito que sentirás que estás volando.

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