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Escondida en el noroeste de este archipiélago mediterráneo, sus atardeceres se observan desde un enclave único.

Es una de las penínsulas más pintorescas del Mediterraneo español, hogar de escritores y archiduques y, a día de hoy, uno de los favoritos de artistas como Michael Douglas o Mark Knopfler, pero sobre todo, es conocido por ser uno de los cielos más bonitos del país, con un enclave único desde el que despedir el atardecer.
Famosa por sus calles empedradas, espectaculares vistas y calas, como la Cala Deià, de un turquesa indescriptible, la corona de esta isla balear se esconde sobre un promontorio rocoso de 600 metros de largo y 85 de alto, donde la Sierra de la Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2011, se extiende hasta encontrar el mar.

Una ruta hasta el ojo de la Tramuntana
Cuenta la leyenda de Deià, en la coste norte de Mallorca, que siglos atrás se preguntó al archiduque San Luis, figura fundamental de la isla, por qué había gastado su dinero en comprar aquella región, a lo que él respondió: “¿Son Marroig? ¡Pero si me lo han regalado! Lo que yo he comprado por este dinero ha sido el agujero de la Foradada, lo demás iba de propina”.

Muchos años después de su muerte, su residencia de Son Marroig continúa intacta, y Sa Foradada, al fondo, con su impresionante ojo mediterráneo, continúa recibiendo la visita de cientos de curiosos que buscan el cielo más bello de las baleares, y determinan cuál de las dos leyendas cumplirá con la expectativa: si el ojo de un monstruo marino que nace de la Tramuntana o una cicatriz de guerra producto de un barco pirata.

Desde la antigua casa del archiduque hasta un pequeño embarcadero, la ruta de Sa Foradada recorre los 600 metros de promontorio rocoso que conforman su saliente, un total de 7 kilómetros, ida y vuelta, sobre una pista de tierra asequibles para cualquier senderista, en una ruta lineal que, si aprovechas a última hora del día, podrás disfrutar de unas espectaculares vistas al atardecer, especialmente en tu regreso, justo a la casa, al inicio de la ruta.
Acceso, ruta y temporada
En el kilómetro 65,8 de la carretera de Valldemosa a Deià encontrarás el aparcamiento desde el que inicia la ruta. Desde él accederás al antiguo hogar, hoy museo, de San Luis, y continuando el camino, en una pista que zigzaguea sobre la pista de la Tramuntana, miradores, calas y cuevas que abren su vista hacia el mar.

El ascenso a la muela de Sa Foradada, de 18 metros de diámetro, es posible a principio y final de año, y prohibido entre el 1 de febrero y el 15 de octubre, por ser un espacio donde anidan ejemplares del halcón marítimo.
La ruta completa dura unos 45 minutos de ida y aproximadamente una hora de vuelta, ya que el inicio es descendente y, por consecuencia, el regreso es en ascenso, y pese a su escasa dificultad, se recomienda llevar agua y evitar las horas centrales durante el verano.

Una tierra inspiración de poetas
Por recomendación de la escritora Gertrude Stein, Graves llegó a Deià tras recibir el consejo de esta: "Mallorca es el paraíso, si puedes soportarlo".

Actualmente, su casa es museo de sus vivencias, conservanco intactas estancias enteras como su despacho, su imprenta o sus jardines. Hoy, el británico está enterrado en el cementerio de la región, bajo una inscripción que reza: "Robert Graves, Poeta".

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