viernes, 17 de julio de 2026

Canal Curiosidades : El poderoso Ramsesnakht, el sumo sacerdote que gobernó Tebas como un faraón

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A finales del Reino Nuevo (1550-1069 d.C.), cuando el esplendor de las grandes dinastías de faraones guerreros como Tutmosis III o Ramsés II ya empezaba a quedar atrás, la autoridad faraónica se había debilitado en favor del creciente poder de los sumos sacerdotes (hem-netjer-tepi) del dios Amón en Tebas.

En ese contexto, emerge una figura cuyo destino sería convertirse en uno de los hombres más poderosos de Egipto. No ostentaba la legitimidad divina reservada al faraón, pero su poder emanaba de Amón, cuyo clero había alcanzado una riqueza y un poder sin precedentes. Aquel hombre era Ramsesnakht, quien al morir fue enterrado en la orilla occidental de Tebas, en la tumba TT293 de la necrópolis de Dra Abu el-Naga, una zona reservada para las élites.

Como sumo sacerdote de Amón en Karnak, Ramsesnakht fue uno de los principales protagonistas de la profunda transformación política que experimentó el País del Nilo. Con él comenzó a hacerse visibleel progresivo debilitamiento de la institución faraónica, lo que conllevaría un imparable cambio en el equilibrio de fuerzas que se había mantenido durante siglos. Esto permitió al clero de Amón concentrar en sus manos un poder cada vez mayor, hasta el punto de rivalizar incluso con el propio poder real.

casi igual que el faraón

Durante décadas, Ramsesnakht desempeñó el cargo de sumo sacerdote de Amón bajo los reinados de Ramsés IV, Ramsés V, Ramsés VI, llegando incluso hasta el de Ramsés IX, a finales de la dinastía XX (1186-1069 a.C.). Asimismo, como máximo responsible del culto al principal dios del panteón egipcio, administraba una institución, el dominio de Amón, cuya riqueza rivalizaba con la del propio Estado faraónico.

Y es que el santuario de Amón en Karnak era mucho más que un centro religioso. Poseía inmensas extensiones agrícolas, rebaños, talleres, embarcaciones, almacenes, y contaba con miles de trabajadores. Al frente de toda aquella gigantesca organización se encontraba el sumo sacerdote, como Ramsesnakht, que nombraba funcionarios y dirigía todo este vasto patrimonio, una maquinaria económica que daba sustento a buena parte del país.

Ramsesnakht también organizó expediciones, como la que envió a las canteras de Wadi Hammamat con el propósito de obtener piedra destinada a la realización de obras monumentales y también para procurarse acceso a los ricos recursos minerales del desierto oriental, entre ellos la galena y el oro.

Mientras la autoridad real iba decayendo debido principalmente a los problemas administrativos, económicos y a las crecientes tensiones internas, Ramsesnakht empezó a desempeñar un papel decisivo en la consolidación de ese cambio de paradigma del poder. Su influencia fue tal que las inscripciones que lo mencionan y el carácter monumental de las esculturas que lo representan revelan la posición tan excepcional que llegó a alcanzar.

Pero su legado no terminó tras su muerte, ya que el cargo de sumo sacerdote de Amón pasó a su hijo Amenhotep, consolidando así una continuidad familiar que contribuiría decisivamente a crear un auténtico linaje sacerdotal que en pocas décadas acabaría controlando Tebas con una autonomía casi absoluta.

De hecho, este cambio en la estructura del poder culminaría durante la dinastía XXI (1069-945 a. C.), cuando los sumos sacerdotes de Amón gobernaron de facto en el Alto Egipto, mientras los faraones, desde Tanis, su capital, ejercían su dominio sobre territorio del Delta. De nuevo, como en otros momentos convulsos de la historia egipcia, la tradicional unidad política del país parecía volver a estar en entredicho.

ramsesnakht el escriba

Magníficos ejemplos del extraordinario prestigio alcanzado por Ramsesnakht son algunas esculturas del personaje que han llegado hasta nosotros. Dos de ellas destacan de un modo extraordinario entre las representaciones del alto clero egipcio. Ambas, conservadas actualmente en el Museo Egipcio de la plaza Tahrir, en El Cairo, muestran dos facetas distintas de Ramsesnakht: como un sabio escriba, inspirado por los dioses, y detentando las más altas funciones de su cargo como sumo sacerdote de Amón. 

Ambas estatuas fueron desenterradas en el transcurso de diferentes campañas arqueológicas en el recinto de Karnak, donde Ramsesnakht desempeñó sus funciones sacerdotales. Vistas en conjunto no dan una idea fiel del inmenso poder alcanzado por quien llegó a convertirse en una de las figuras más influyentes de su época.

La escultura en la que Ramsesnakht aparece sentado con las piernas cruzadas constituye una de las representaciones más singulares del sumo sacerdote. Esta magnífica pieza, esculpida en granito, fue descubierta en 1903 por el arqueólogo Georges Legrain en la famosa cachette (escondrijo) de Karnak, un gran depósito ritual donde los sacerdotes de Amón enterraron cientos de estatuas sagradas para ganar espacio en el templo.

Ramsesnakht adopta aquí la postura tradicional del escriba, con un rollo de papiro extendido sobre su regazo y la cabeza ligeramente inclinada hacia el documento. El significado es revelador: muestra al sumo sacerdote como un erudito, un hombre vinculado a la escritura, la administración y la transmisión del saber religioso.

En la parte posterior de su cabeza aparece un babuino, animal asociado al dios Thot, divinidad de la escritura, la sabiduría y el conocimiento, reforzando simbólicamente la vinculación de Ramsesnakht con la erudición y el dominio de los signos divinos. Su posición es poco habitual, ya que en lugar de situarse a su lado, como es frecuente en este tipo de estatuas, se asoma desde la cabeza del sumo sacerdote, mirando el documento, como símbolo de protección. 

En el pedestal de la estatua se conserva una inscripción jeroglífica en la que figuran sus principales títulos sacerdotales, recordando que su dignidad procede de su condición de primer servidor del dios Amón, denominación oficial del cargo de sumo sacerdote y máxima dignidad religiosa del país.

custodio de los dioses

La segunda escultura que representa a Ramsesnakht es una pieza de esquisto,  hallada entre 1984 y 1985 en los antiguos terrenos aledaños del templo conocidos como Hod Abu el-Gud. Aquí Ramsesnakht sostiene un grupo escultórico que representa a la Tríada Tebana, integrada por los dioses Amón, su esposa Mut y su hijo Khonsu, las tres divinidades tutelares de Tebas. El sumo sacerdote, de rodillas y tocado con una peluca corta, se muestra como el custodio de las imágenes sagradas y el garante de la continuidad del culto.

En el centro de la tríada se encuentra Amón, tocado con su característica corona de dos altas plumas de avestruz. A un lado aparece Mut, la gran diosa madre de Tebas, y al otro Khonsu, el dios lunar. El reducido tamaño de las divinidades respecto a la figura del sumo sacerdote no pretende poner a este por encima de los dioses, sino que destaca el papel de Ramsesnakht como protector y servidor de las imágenes utilizadas en el culto diario.

Y es que aunque Ramsesnakht nunca fue faraón, pocas figuras de su tiempo ejercieron tanta influencia. De hecho, ambas esculturas son un valioso testimonio del final del período ramésida y reflejan el imparable ascenso del clero tebano hacia la cúspide del poder político, económico y religioso hasta convertirse en la institución dominante del Alto Egipto.

En realidad, más que inmortalizar a un personaje importante, estas dos bellas esculturas evocan el momento en que el poder comenzó a desplazarse desde el palacio al templo. El faraón seguía ostentando los símbolos tradicionales de la realeza como la Doble Corona, el cetro y el flagelo, pero su autoridad declinaba y esta comenzaba a concentrarse en el gran santuario de Amón en Tebas. Dirigido por hombres tan poderosos como Ramsesnakht.







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