CanalNoticias
Un equipo de seguimiento del programa europeo Copernicus ha confirmado que España acumula ya 50.384 hectáreas quemadas, el 39,8% de toda la superficie calcinada en la Unión Europea durante el primer semestre de 2026. La cifra sitúa al país al frente de las estadísticas europeas cuando la campaña de incendios apenas entra en su fase más crítica y todavía quedan por delante julio, agosto y buena parte de septiembre, los meses que suelen concentrar los grandes fuegos.
El escenario coincide además con una intensa ola de calor que ha elevado el riesgo extremo en amplias zonas del territorio. Las imágenes de los satélites de la NASA y los registros del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) muestran una sucesión casi continua de focos de calor repartidos por buena parte de la Península y Baleares.
Aunque cada punto del mapa no representa necesariamente un incendio forestal declarado, el conjunto dibuja un panorama que preocupa a los servicios de emergencias y a los especialistas en gestión forestal.
Un mapa que permite seguir el fuego casi en tiempo real
El mapa elaborado con datos del sistema FIRMS (Fire Information for Resource Management System) de la NASA se ha convertido en una de las herramientas más útiles para seguir la evolución de los incendios prácticamente en tiempo real. Utiliza los sensores VIIRS instalados en los satélites Suomi NPP y NOAA-20, capaces de detectar anomalías térmicas con una resolución de unos 375 metros por píxel y actualizar la información pocas horas después de cada pasada orbital.
Conviene, sin embargo, interpretar correctamente estos datos. Las detecciones corresponden a focos de calor y no equivalen automáticamente a incendios forestales activos. También pueden reflejar quemas agrícolas autorizadas, instalaciones industriales o cualquier otra fuente intensa de calor. Para reducir errores, el sistema elimina las detecciones de baja confianza, los focos con muy baja potencia radiativa y los puntos aislados que suelen corresponder a falsas alarmas.
Durante los últimos días, los mapas han coincidido con varios incendios relevantes repartidos por distintos puntos del país. Cataluña ha concentrado parte de la atención tras los fuegos registrados en Sentmenat y la comarca de Anoia, que obligaron a confinar a unas 40.000 personas durante varias horas. También se han declarado incendios importantes en Castellón, Cádiz, Navarra, Huesca y otros puntos del interior peninsular, favorecidos por las altas temperaturas, el viento y la extrema sequedad del combustible vegetal.
Pero hay un detalle que inquieta especialmente a los expertos: todavía no ha comenzado el periodo que históricamente concentra los incendios más devastadores del año.
España vuelve a liderar las estadísticas europeas
Los datos de Copernicus muestran que España no solo encabeza la superficie quemada, sino también el número de incendios registrados durante el primer semestre de 2026. Hasta comienzos de julio se habían contabilizado alrededor de 300 incendios, mientras que el conjunto de la Unión Europea superaba ya las 126.000 hectáreas afectadas, una cifra claramente superior a la registrada en las mismas fechas del año anterior.
Que casi cuatro de cada diez hectáreas quemadas en toda la Unión Europea correspondan a España ilustra la intensidad con la que ha comenzado esta temporada. No obstante, los especialistas recuerdan que estas cifras todavía podrían aumentar de forma muy significativa. La experiencia demuestra que una gran parte de la superficie calcinada suele concentrarse en apenas unas semanas, cuando coinciden olas de calor persistentes, humedad extremadamente baja y episodios de viento.
El precedente más cercano sigue muy presente. En 2025, España vivió la peor campaña de incendios de las últimas décadas, con cerca de 400.000 hectáreas arrasadas y graves daños ecológicos, económicos y sociales que incluso motivaron la aprobación de ayudas extraordinarias por parte del Parlamento Europeo para apoyar la recuperación de las zonas afectadas.
La evolución de este año todavía está lejos de aquel escenario, pero el rápido incremento registrado durante las últimas semanas ha disparado las alertas. Solo en las dos últimas semanas, la superficie quemada ha aumentado un 36%, superando ya las 55.000 hectáreas según las últimas actualizaciones del sistema EFFIS.
¿Por qué preocupa tanto el resto del verano?
Los incendios forestales no dependen únicamente de una chispa. Su comportamiento es el resultado de una combinación de factores meteorológicos, ambientales y humanos que, este año, parecen alinearse de forma especialmente desfavorable.
La primera pieza del puzle es la ola de calor. Las temperaturas excepcionalmente elevadas secan rápidamente la vegetación, reducen la humedad del suelo y convierten montes y matorrales en un combustible extremadamente inflamable. Si a ello se suman episodios de viento o tormentas secas con aparato eléctrico, la capacidad de propagación del fuego aumenta de forma exponencial.
A ello se añade un fenómeno menos visible pero igual de importante: la acumulación de biomasa. Tras un invierno relativamente húmedo, muchas zonas experimentaron un crecimiento notable de la vegetación. Cuando esa masa vegetal se seca durante las primeras olas de calor, se transforma en una enorme reserva de combustible lista para alimentar incendios de gran intensidad.
Por ese motivo, cada vez más especialistas hablan de la "era de los megaincendios", fuegos capaces de modificar su propio comportamiento, generar columnas convectivas de enorme potencia e incluso dificultar el trabajo de los medios de extinción por tierra y aire. No se trata únicamente de incendios más grandes, sino también mucho más complejos y difíciles de controlar.
Los expertos insisten además en que la respuesta no puede limitarse a extinguir incendios. La gestión forestal preventiva, la recuperación de actividades tradicionales que reduzcan la carga de combustible, la planificación territorial y la implicación de la población forman parte de una estrategia cada vez más necesaria en un contexto marcado por el calentamiento global y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario