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Con burrata, caviar o lubina. Estos son bocados tan chalados como adictivos

La tortilla está viviendo una edad de oro en Barcelona. La encuentras en todas partes y, en cada vez más sitios, la preparan con mano de santo. En esta marabunta amarilla, cuando se cruza en tu camino una tortilla 'fresca' que rompe la monotonía, recibes el regalo cual milagro, como unos tapones para los oídos en un concierto de Melendi. Estas son las tres tortillas que más alto me han cantado 'Devórame otra vez' en las últimas semanas.
Para hacer 'check' en la mitad de los pecados capitales, tendrás que ir a Casa Mandri (Mandri, 34), un excelente restaurante de arroces, tapas y cocina de mercado en el que se fragua una tortilla loca de remate. Es un plato tan gocho como trabajado en su composición, pues activa con precisión quirúrgica los centros de placer de sus víctimas. Nada más aterrizar en el mantel, ya entra por las pupilas: es una majestuosa tortilla abierta que llega en la sartén donde se ha cocinado, caliente como las nalgas de Satanás. La base son huevos de Calaf, que cargan con abundantes lascas de paletilla ibérica, jugo de carne, salsa de parmesano, puré de trufa y, atención: ¡burrata! Sí, suena a chaladura, pero todos los elementos están tan bien equilibrados que acaba siendo un bocado goloso, aromático y adictivo; habrá lucha de tenedores por el último trozo.
No sé qué ocurre en la zona alta, pero, si quieres darte un capricho, en el Bar Milagros (Laforja, 95) te esperan con otra tortilla abierta de campeonato. Lleva gambas, setas y caviar y arrastra a no pocos adeptos a pesar de su precio (28 €, la última vez que fui). Si no te apetece darle bastonazos a la Visa, por la mitad de precio tienes una tortilla abierta con bacalao al estilo sidrería que te dejará dormir más tranquilo.
Y ya que estamos en esta fase loca, loca, loca, que diría Shakira, termino con otra tortilla vaga que, si fuera una peli, ganaría más Oscars que 'Titanic'. El restaurante es Casa Platos (Fraternitat, 37) y acaba de incorporarla a su oferta, de modo que tendrás que pedirla fuera de carta. En la esponjosa base, que parece casi una crep, huevos de Cobardes y Gallinas, una yema por huevo y crema de yema curada. La fiesta sigue en el piso de arriba: chips caseras, una porción de lubina madurada unos 3-4 días con la piel crujiente y una salsa bilbaína hecha con las espinas del pescado que se transforma en un pilpil espumoso. La combinación de todos los ingredientes en el tenedor es imbatible. Puedo prometer y prometo que es la tortilla más loca y deliciosa que he probado en este amarillento año. A los huevos tuyos, míos y de todos.















