viernes, 28 de marzo de 2025

La ciudad más pequeña de España es también una de las más bonitas: tiene casas colgadas y un castillo que desafía la gravedad

 CanalViajar


Todo lo que rodea este lugar parece sacado de un mismísimo cuento de Disney, no sería raro que sirviese de inspiración para uno…

Esta ciudad con "casas colgadas" es un sí o sí en tus lista de lugares que ver en España

Es cierto que la provincia de Burgos esconde entre sus preciosos bosques de hayas y robledales infinidad de lugares secretos que nos han maravillado con sus características únicas. Y es que este territorio, perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, siempre acaba asombrándonos con algún pequeño pueblo maravilloso, alguna ermita espectacular o alguna ruta senderista que hace que queramos volver mucho antes de habernos ido. Y por eso no es de extrañar que la ciudad más pequeña del mundo nos la encontremos en un sitio como Burgos.

No exagero al decir que aquí puede ambientarse la próxima gran película de Disney, porque sus alrededores desprenden una esencia histórica inigualable, a la que estoy casi segura de que ninguna gran producción podría resistirse. Por eso acompáñame a descubrir por qué este lugar de apenas 300 habitantes es considerado ciudad, porque, a pesar de que este sea su título más honorífico, esta ciudad esconde secretos tan increíbles como un castillo que desafía la gravedad o unas casas colgadas que dan una sensación de vértigo angustiante.

Vistas de la ciudad mediaval de Frías en Burgos

Un poco de historia para ir calentando un lugar "frío"

Como ya os he adelantado, los pequeños regalos que nos tiene guardados Burgos siempre se encuentran en parajes naturales de una extraordinaria belleza. Él ya más que conocido y fotografiado pueblo de Orbaneja del Castillo es un ejemplo perfecto de esto. Un pueblo al que rodea un sonido constante: el de una gran cascada que nace desde el mismo centro de la localidad. Pero hoy no estamos aquí para hablar de un pueblo, estamos aquí para hablar de una ciudad, aunque una muy especial: la más pequeña de España. Con apenas 300 habitantes, este lugar, a unos 80 kilómetros de la capital, fue un territorio de suma importancia para el país durante la Edad Media, ya que era el principal paso natural a la zona norte.

Vista del pueblo de Frías, en Burgos

Situada en la comarca burgalesa de Las Merindades —o la comarca mágica, como a mí me gusta llamarla, por la cantidad de maravillas que esconde—, hoy conoceremos Frías. Para explicar por qué llamamos a este lugar ciudad y no pueblo, hay que remontarse hasta el siglo XV, mucho después de que fuese escogido por Alfonso VIII como paso indispensable al norte y mandase fortificar toda la zona. Fue otro rey, Juan II —padre de Isabel la Católica, para ubicarnos un poco—, quien decidió que un lugar con fueros propios, privilegios tributarios y una gran influencia en la ganadería y la agricultura debería ser nombrado ciudad y no pueblo.

Puente medieval sobre el río Ebro de origen romano con torre fortificada del siglo XV en la villa de Frías, provincia de Burgos, España

Un paseo por Frías, un regalo medieval para la vista

Aunque ahora mismo Frías no tenga la importancia estratégica que tuvo antaño, sus características casas colgadas y su culminante castillo, unidos a sus calles empedradas y su aspecto medieval, le han valido para seguir siendo un reclamo turístico muy potente dentro de la comunidad, tanto que su núcleo urbano fue nombrado Conjunto Histórico-Artístico.

Medieval puente de piedra, Frias al fondo, España

La entrada a Frías puede hacerse de una manera muy medieval: a través de un puente de 143 metros de longitud que, aunque tiene un origen romano, fue en el medievo cuando adquirió la enormidad de la que goza en la actualidad. La ciudad de Frías está asentada sobre el cerro de La Muela, en el que las casas van adosándose unas sobre otras mientras suben el cerro. Esta disposición acaba formando esa característica sensación de “casas colgadas” que encontramos en Cuenca, y lo más recomendable es ver la ciudad desde lejos para poder apreciarlo.

Casas encaramadas en el acantilado en lo alto de la colina del pueblo medieval de Frías, España

En cuanto al interior de la ciudad, es como viajar a un pasado medieval muy bien conservado. Solo con caminar por sus estrechas y empedradas calles ya merece la pena haber llegado hasta la ciudad más pequeña de España, pero quédate porque hay más: un castillo fortaleza que se alza por encima de las casas medievales y que parece más bien un sueño que una realidad. Encontramos la primera mención de este castillo en el año 867, aunque más tarde se le añadirían más elementos, convirtiéndolo en uno de los castillos fortificados más impresionantes de Castilla.

Vista del pueblo de Frías, en Burgos.

Aunque para finalizar tu visita al pueblo, te encontrarás con la plaza del Cardenal Benlloch, que custodia la Iglesia de San Vicente, una iglesia que está incompleta, puesto que su pórtico románico fue trasladado al Museo de Claustros de Nueva York. Poco queda de esta iglesia de estilo románico, ya que sus elementos fueron desapareciendo por las inclemencias y el tiempo y fueron sustituyéndose poco a poco. Ahora es una iglesia curiosa, a la que llegas después de ver el pueblo y en la que puedes descansar admirando las vistas de la comarca en los jardines de alrededor.

Iglesia San Salvador en Frías, Burgos

Sin duda, Frías es una de las ciudades más bonitas de Burgos. Con su castillo oteando el horizonte, su casco medieval perfectamente conservado y su rica historia, ahora entiendo por qué dicen que es uno de esos lugares a los que hay que ir sí o sí una vez en la vida.

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