Septiembre es muchas cosas, pero también puede ser una oportunidad aunque nos cueste creerlo. Una de ellas nos permite comer bien sin gastar mucho si prestamos atención a que, con dos florituras, podemos tener platos de primera.
Precisamente lo que pasa con estos huevos a la flamenca, que en puridad no dejan de ser una evolución –o un antecedente– de los huevos fritos con patatas, clásico doméstico donde los haya.
La gracia es que son más completos, pues podemos meter verduras y hortalizas, así como algún embutido que nos haga tilín, por lo que redondear el menú con cuatro detallitos que tengamos por casa es bastante sencillo.
La base es, simplemente, freír unas patatas en cubitos y después sofreír algunas hortalizas –no te compliques: ajo, cebolleta y guisantes de bote–, preparando después alguna chacina como chorizo, panceta, beicon o un poco de jamón.
La gracia es que, tras preparar por separado cada ingrediente, luego los juntemos en una cazuela tras haber frito un par de huevos y sirviendo el festín con ellos como corona. Hay gente que prefiere hacerlos cocidos o escalfados, que también se puede hacer, tras rematarlos en el horno, pero creo que quedan mejor fritos.
En cuanto a la compañía, poca ciencia: pan para empujar, mezclar y untar y tendrás una cena gloriosa y sencilla sin dejarte más dinero de la cuenta.

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