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Una ciudad asentada sobre una muela rocosa y con un castillo que parece hacer equilibrios desde las alturas para no caerse al vacío.

Ya sé, seguro que ahora mismo estás pensando cómo es posible que un lugar que solo cuenta con 300 habitantes sea una ciudad y no un pueblo. Pues efectivamente, así es, y no solo porque lo digamos nosotros. Y es la ciudad más pequeña de España.

La normativa administrativa en España es clara: solo aquellas poblaciones de más de 10000 habitantes pueden considerarse ciudades. Y las que tienen menos, pueblos. Sin embargo, este es un criterio digamos reciente, que nada tiene que ver con lo que sucedía en el siglo XV.
Fue entonces cuando el rey Juan II de Castilla otorgó a la villa de Frías el título de Ciudad, un título honorífico que no ha perdido con el paso de los años. Y es por eso precisamente que esta villa burgalesa sigue siendo Ciudad, a pesar de sus poquísimos habitantes.
Qué ver en Frías, la Ciudad más pequeña de España
Frías es una pequeña y coqueta villa medieval que sigue brillando, a pesar del paso de los años, tanto es así, que sin duda es uno de los pueblos más bonitos de Burgos, de Castilla y León, y de España.

Está en la comarca de Las Merindades, al norte de la provincia de Burgos y su centro histórico medieval, de calles adoquinadas, estrechas y sinuosas, está tan bien conservado y alberga tanta riqueza patrimonial que está declarado Bien de Interés Cultural.
Además, es tan compacto y concentrado que se puede recorrer a pie sin ningún problema. Eso sí: imprescindible llevar calzado cómodo: como buen pueblo (perdón, ciudad) medieval, muchas de sus calles, además de empedradas, están bastante empinadas.
Un castillo que hace equilibrios sobre un peñón rocoso
Imprescindible asomarse al castillo de los Duques de Frías o Castillo de los Velasco, una fortaleza defensiva levantada en el siglo XII y que hoy sigue siendo uno de los símbolos del conjunto monumental más reconocibles de la silueta de la ciudad.

Lo es, sobre todo, por su ubicación, en lo alto de La Muela, ese peñasco sobre el que parece hacer equilibrios imposibles para no caerse. No hace falta decir que las vistas desde la Torre del Homenaje son sencillamente impresionantes; pero por si acaso, ya lo hemos dicho.
Otro de los lugares imprescindibles es su puente medieval sobre el río Ebro, construido en el siglo XII y con una característica torre defensiva situada justo en el centro. Aunque lo más curioso es, sin duda, el hecho de que se trata de un puente que todavía está en uso, y eso le confiere un carácter todavía más especial.

Una vez arriba de la ciudad, hay que visitar la iglesia de San Vicente Mártir, uno de los templos más bonitos y destacados de Frías. Situado junto al castillo, presume de origen románico aunque de esa época apenas quedan vestigios. Lo que sí conserva en su interior son varias capillas de estilo gótico y renacentista que son auténticas joyas.
La otra ciudad de las casas colgadas
Frías también tiene casas colgadas y, como las de Cuenca, son sencillamente espectaculares. Resulta increíble que en la Edad Media se pudieran levantar este tipo de construcciones con los medios que se tenían entonces.

La culpa la tiene precisamente La Muela, esa gran roca sobre la que se asienta gran parte de la ciudad y que condicionaba por completo su trazado. Eso, sumado al ingenio y la necesidad de la época, hicieron el resto. El resultado son casas que se asoman (literalmente) al precipicio.

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