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Los mapas climáticos del Pacífico tropical están adquiriendo tonalidades cada vez más intensas a medida que El Niño de 2026 continúa fortaleciéndose. Las últimas previsiones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) dibujan un escenario excepcional, con temperaturas oceánicas que se alejan de los registros habituales. Los modelos estacionales apuntan hacia valores nunca observados hasta ahora, aunque todavía faltan varios meses para conocer la intensidad definitiva del episodio. Esa incertidumbre ha llevado a los climatólogos a advertir de que las herramientas de predicción están entrando en un terreno para el que no existen precedentes.
El Niño corresponde a la fase cálida de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), una de las variaciones climáticas interanuales con mayor influencia sobre el planeta. Durante estos episodios, la superficie del océano Pacífico ecuatorial central y oriental registra temperaturas superiores a la media, una alteración capaz de modificar patrones meteorológicos a gran escala y elevar la temperatura media global. Cuanto mayor es esa anomalía térmica, mayor puede ser también su impacto sobre las condiciones atmosféricas. El episodio actual destaca precisamenteporqu e los indicadores oceánicos han comenzado a situarse fuera de los márgenes conocidos.
Los datos citados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA) muestran que la región Niño 3.4, utilizada como referencia para vigilar la evolución de ENSO, presenta ya una desviación media de 1,5 °C respecto a los valores normales. Las temperaturas actuales de la superficie marina también han superado las registradas durante determinados momentos del intenso episodio de 1997-1998. A ello se añade otro factor relevante: las aguas situadas bajo la superficie del Pacífico tropical acumulan una cantidad de calor excepcional. Ese reservorio térmico puede contribuir a alimentar todavía más el fenómeno durante los próximos meses.
Un Niño sin precedentes
Las previsiones más recientes del ECMWF sitúan el posible máximo de El Niño alrededor de diciembre, con una anomalía próxima a 4 °C sobre la media. El escenario más extremo contemplado por el organismo europeo eleva incluso esa diferencia hasta aproximadamente 4,5 °C. Para superar el récord asociado al episodio de 2015-2016 bastaría con que la anomalía rebasara los 3 °C, de modo que algunas simulaciones actuales se encuentran ampliamente por encima de ese umbral. Sin embargo, la distancia temporal hasta el invierno obliga a interpretar estas proyecciones con prudencia.
Riesgo para la seguridad alimentaria
La posible intensidad del fenómeno no preocupa únicamente por sus consecuencias meteorológicas. El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP) ha advertido de que el fortalecimiento de El Niño puede agravar la inseguridad alimentaria en algunos de los países más vulnerables. Su análisis preliminar calcula que el episodio de 2026-2027 podría empujar a al menos 49 millones de personas adicionales hacia una situación de inseguridad alimentaria aguda antes de terminar 2027. Como referencia, el fuerte El Niño registrado entre 2015 y 2016 afectó a la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas.
Carl Skau, director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, ha reclamado anticipación ante el riesgo climático: "El Niño es una amenaza enorme para la seguridad alimentaria de millones de personas que ya son vulnerables". También añadió: "Cuanto antes ayudemos a las familias a prepararse para estos impactos climáticos, mayor será nuestra capacidad para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia".

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