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El verano es, históricamente, sinónimo de obras en Barcelona. Las administraciones aprovechan la bajada de la movilidad en la ciudad por la vacaciones para ejecutar obras de mejora, tanto en las calles como en la red de transporte público y sus instalaciones. Con el final del verano cada vez más cerca, también van terminando muchas de estas obras, volviendo así a la normalidad. Es el caso de uno de los principales nodos de movilidad subterránea de la ciudad, tanto por su ubicación como por las conexiones que ofrece entre el Metro, Rodalies y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya: la estación de plaza Catalunya.
Este lunes, coincidiendo con la semana del inicio del curso escolar y con la vuelta progresiva al trabajo de los barceloneses, reabre el intercambiador de la L1 -la más utilizada por los usuarios- y la L3 del metro, después de haber estado cerrado casi todo el verano. TMB cerró el pasillo de conexión el pasado 6 de julio para renovar todos los elementos del pasillo, como la iluminación, y retirar el amianto, que ya no era accesible para los usuarios pero que permanecía tras las placas que cubren los techos y paredes del corredor. Las obras han costado 1,2 millones.

En total, 43.000 personas transcurren el pasillo en un día laborable. Durante los dos últimos meses, los usuarios de ambas líneas han tenido que realizar el transbordo por la calle. Para facilitar el enlace, TMB ha instalado elementos de señalización, tal y como hace habitualmente cuando unas obras afectan los pasillos de enlace entre líneas.
Concretamente, los pasajeros de la L3 han tenido que acceder por la entrada situada en la esquina de la calle Pelai con La Rambla, mientras que los de la L1 han tenido que utilizar el acceso norte de plaza Catalunya o la entrada ubicada en la esquina de la misma plaza con Ronda de Sant Pere.
Otras obras en el metro que han terminado
Las obras en el intercambiador de la estación de plaza Catalunya no son las únicas que han acabado con la vuelta a la normalidad. Este lunes también se ha retomado el servicio de la L9/L10 Nord entre las estaciones La Sagrera y el Bon Pastor. Se trata de la segunda fase de las obras del macropozo que está llevando a cabo la Consellería de Territory. La primera fase afectó al tramo comprendido entre las estaciones La Sagrera y Onze de Setembre entre el 25 de junio y el 30 de agosto, y luego se extendió hasta el Bon Pastor.
Asimismo, la L1 recuperó la circulación entre las estaciones Florida y Plaça de Sants el pasado 29 de agosto, tras permanecer sin servicio desde el 17 de julio. En este tramo se han ejecutado mejoras en la vía general para tramos de vía, aparatos de vía, sistemas de drenaje, señalización y otros elementos asociados a la infraestructura ferroviaria, con el objetivo de reducir las vibraciones y el número de incidencias y aumentar la fiabilidad del servicio.
Otra de las estaciones que ha reabierto ha sido la de Verdaguer. Lo hizo el pasado 31 de agosto tras permanecer durante ocho semanas por obras. Durante esas semanas, los trenes de la L4 circulaban con normalidad, pero sin detenerse en esta parada. Los trabajos han permitido ampliar los andenes, ensanchar las escaleras fijas y modificar el forjado del vestíbulo de la estación. El objetivo de estas actuaciones es avanzar en la adaptación de la estación para personas con movilidad reducida.
En este sentido, TMB también ha completado este verano los trabajos para elevar los andenes de las estaciones de Sants Estació, en la L5, y Torrassa, en la L1, con el objetivo de mejorar el acceso entre andenes y trenes, en dos puntos importantes de la red de metro.

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