sábado, 5 de septiembre de 2026

Canal Viajar : Con un lago cristalino en su entrada, esta cueva malagueña de 10 kilómetros ya era habitada en el Paleolítico

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Se llama Cueva del Gato, está en Málaga y además de ser una joya de la naturaleza está envuelta en mitos de seres fantásticos y leyendas de antiguos contrabandistas

La ruta gallega en la que podrás ver hasta 600 eucaliptos, algunos considerados de los más altos de Europa

El nombre de este valle suizo, "fuentes ruidosas", deja entrever lo que vas a encontrarte: hasta 72 cascadas que lanzan agua por gigantescas paredes verticales

La Cueva del Gato, situada en el municipio malagueño de Benaoján y dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema, es considerado como uno de los monumentos naturales más espectaculares de Andalucía. Este rincón singular de la geografía malagueña, catalogado además como Bien de Interés Cultural, impresiona a locales y visitantes. El enclave, envuelto además en mitos de seres fantásticos y leyendas de antiguos contrabandistas, es en realidad la boca de salida de un inmenso y misterioso sistema de galerías subterráneas que atraviesan la roca caliza. Su impresionante relieve exterior y su enorme boca de piedra caliza capturan la atención de excursionistas y amantes de la aventura, consolidándose como una joya de la naturaleza prácticamente única en la Serranía de Ronda.

Al pie de su imponente entrada, la cueva recibe a los viajeros con una poza espectacular de aguas cristalinas conocida como el Charco Frío o Laguna del Gato. Este lago natural se nutre de un manantial constante que brota directamente desde el corazón de la caverna, formando pequeñas y hermosas cascadas antes de unirse al cauce del río Guadiaro. Durante los calurosos meses de verano, el paraje se convierte en un cotizado punto de encuentro para darse un baño refrescante, aunque la baja temperatura del agua suele cortar la respiración a los bañistas más intrépidos. Para garantizar la preservación de este frágil ecosistema, el acceso a la zona de baño durante el periodo estival requiere el pago de una pequeña tasa municipal regulada.

Detrás de esta colosal entrada de piedra se despliega el sistema espeleológico denominado Hundidero-Gato, una de las redes subterráneas más complejas y extensas de todo el territorio andaluz. Con una longitud explorada que supera los diez kilómetros, este complejo de galerías conecta la Sima del Hundidero, punto de entrada del río Guadares al norte, con la Cueva del Gato, su punto de drenaje. La cavidad alberga en su interior hasta diez rutas de espeleología diferentes, atrayendo a expertos y deportistas de todo el mundo. Recorrer sus intrincados cañones, simas y sifones requiere de permisos oficiales y guías especializados debido a la extrema dificultad física y técnica que presentan sus tramos más profundos.

El valor de este Monumento Natural va más allá de su espectacular geología, ya que alberga un valioso patrimonio arqueológico que demuestra la presencia humana desde tiempos prehistóricos. En 2004, un grupo de arqueólogos descubrió en sus paredes pinturas rupestres que datan de hace al menos catorce mil años, pertenecientes al Paleolítico Superior. Entre estas representaciones destaca la figura de un gran ciervo pintado en ocre de perfil, con una ramificada cuerna, junto a la silueta de un cazador realizada con posterioridad. Estos hallazgos, sumados a restos cerámicos del Neolítico, integran a la Cueva del Gato en el selecto grupo de cavidades que convierten a Málaga en un referente del arte paleolítico mediterráneo.

El interior de la cavidad es un escenario sobrecogedor de techos altísimos de los que cuelgan coladas de calcita y formaciones calcáreas de proporciones colosales. Entre sus espacios más célebres sobresale la Plaza de Toros, una gigantesca sala circular que supera los sesenta metros de diámetro y de altura, posicionándose como una de las cavidades interiores más grandes de la región. Asimismo, la Sala de los Gours destaca por sus enormes bañeras de piedra formadas por el depósito de caliza, donde pueden caber varias personas a la vez. En las zonas más altas e inaccesibles de la cueva habitan importantes colonias de murciélagos cavernícolas, que encuentran en la oscuridad un refugio ideal para la cría y la hibernación.

Vía romana

La mano del ser humano también ha dejado su huella en la cueva a través de una fallida y colosal obra de ingeniería civil llevada a cabo en la década de 1920. La Compañía Sevillana de Electricidad intentó represar las aguas del río Guadares construyendo una gran presa cerca de la Sima del Hundidero para embalsar el torrente. La obra resultó ser un absoluto fracaso debido a las constantes filtraciones del terreno kárstico, que hacían que el agua acumulada desapareciera por sumideros subterráneos en cuestión de días. A pesar de los esfuerzos por taponar galerías con hormigón y construir puentes colgantes internos, el agua buscó nuevos caminos y la colosal infraestructura hidráulica fue abandonada para siempre.

Para visitar el entorno de la Cueva del Gato, existe un sendero señalizado y de baja dificultad que parte desde la Estación de Benaoján y discurre junto al río Guadiaro. Este delicioso trayecto de poco más de dos kilómetros atraviesa zonas de abundante vegetación de ribera y pasa junto a antiguos molinos de agua, como el de las Cuatro Paradas. El sendero coincide en algunos tramos con una calzada empedrada medieval construida sobre una antigua vía romana que conectaba Carteia con Acinipo. Recientemente, se ha reconstruido el largo puente de madera que cruza el río Guadiaro, el cual había sido arrasado por una riada, facilitando de nuevo un acceso cómodo y seguro para contemplar la majestuosidad de este paraje singular.


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