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Una ermita en mitad del campo, rodeada de olivos, encinas y alcornoques en las estribaciones de Sierra Morena que parece un templo normal y corriente desde fuera. Pero cuando entras en cuando empieza la magia. La ermita de la Virgen del Ara es más conocida como 'la Capilla Sixtina de Extremadura'. Se trata de una joya oculta a siete kilómetros del pueblo de Fuente del Arco, en Badajoz, y con frescos atribuidos a la escuela de Zurbarán en Llerena.
El máximo esplendor del arte español tiene lugar en este punto donde se cuenta una leyenda mariana. Al término de la conquista musulmana, a la princesa Ermida, hija del reyezuelo Taifa Jayón -que era invidente-, se le apareció la Virgen María sobre la copa de una encina en varias ocasiones. Al pedirle una prueba de su veracidad, la Virgen le prometió que si se convertía al cristianismo, su padre recuperaría la visión. Así sucedió y se levantó una ermita en su honor.

El máximo esplendor del arte español en unas bóvedas
Fue levantada a finales del siglo XIV por obreros musulmanes convertidos al cristianismo, aunque las famosas pinturas que decoran los murales no se hicieron hasta el XVIII, terminándose en 1736. Entre los siglos XV y XVII se amplió, añadiendo anexos como la casa del santero, la bodega, las caballerizas o la casa del ermitaño. Aunque lo más llamativo y lo que esconde mayor belleza de este lugar son los frescos de su interior que recuerdan a la Capilla Sixtina real.

Alberga 26 escenas alegóricas y bíblicas, del libro del Génesis -aunque la obra más antigua es una tabla gótica de entre los siglos XIII y XV-. Desde el año 2018 se considera Bien de Interés Cultural. La historia de la creación, el Paraíso, el destierro, los hijos de Adán y Eva, el encuentro de Abraham con Melquisedec y el sacrificio de su hijo, el Diluvio, la Torre de Babel o la historia de Isaac y Rebeca aparecen en recuadros repartidos por todo el techo.

La única nave de la ermita está cubierta por una bóveda de cañón de estructura poco frecuente. Las pinturas de la bóveda del Santuario son de autor desconocido, pero se cree que podrían pertenecer a la escuela llerense, evocando obras de grandes maestros. En la Capilla Mayor hay un retablo barroco de tres calles y en la central, a los pies de la imagen titular, una escultura del rey Jayón y su hija, la princesa Ermida a través de un gran ventanal.

Estas pinturas son las mejor conservadas de la época y de la escuela, junto a las del palacio episcopal de Llerena. Sin embargo, lo más curioso de esta ermita es que en la bóveda del coro hay unas figuras que no son de carácter religioso, algo poco común y un tanto extraño al encontrarse en el interior de un templo cristiano. Son cuatro mujeres que representan los cuatro puntos cardinales y los signos del zodiaco que corresponden a ellos.
En el entorno de la ermita...
Si bien lo más reconocido de Fuente del Arco es la ermita, se puede considerar un buen punto de partida para explorar el sur de la provincia de Badajoz y parte de Sevilla, puesto que está en la frontera con Andalucía. Una curiosidad que aumenta el valor de "la Capilla Sixtina de Extremadura" es que la riqueza arqueológica del entorno hace pensar que podría haberse erigido sobre los restos de una construcción romana anterior.

Cerca también se puede visitar la Mina de la Jayona, una mina abandonada de principios del siglo XX en el corazón de la sierra homónima. Fue declarada Monumento Natural en 1997 y es posible que se utilizara desde la época romana hasta 1921. Muy próximo a Fuente del Arco está el Teatro Romano de Regina, en Casas de Reina; así como la Alcazaba de Reina, otros dos lugares donde explorar el pasado romano de la región que va mucho más allá de la mítica Mérida.
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