Halloween
En el norte de Irlanda, a menos de una hora de Sligo, se ubica el yacimiento arqueológico más grande y más antiguo de Europa aún sin excavar: Rathcroghan. En un radio de unos seis kilómetros nos encontramos hasta 240 restos históricos que van desde fortalezas anulares, a menhires o cámaras funerarias y una cueva, la de Oweynagat.
Pero no se trata de una cueva cualquiera. En la versión popular se ha traducido Oweynagat como de los gatos, pero también puede ser la Cueva de la Batalla. Un lugar lleno de leyendas donde el bien y el mal se encuentran en un linde muy estrecho.
Los escribas cristianos llamaron a este lugar que ha estado habitado desde hace más de 5.500 años "la Puerta del Infierno", una entrada al inframundo desde donde emergían criaturas sobrenaturales, monstruos y huestes de muertos, cada finales de octubre, de la mano de la diosa de la guerra y la soberanía, Morrigan, para celebrar el Samhain, el origen histórico de la fiesta de Halloween.
En algunos tramos es más complicado el acceso a la caverna, pero finalmente se llega a la zona de piedra caliza donde la sobrestimulación es el estado natural de quien la visita. Quizás pensando en esa leyenda del siglo XVIII que dice que una mujer entró en ella y salió en Sligo.
Mientras toda Irlanda y el mundo entero celebran Halloween o el Samhain, depende de a quién recemos, a los estadounidenses o a los celtas, la cueva permanece cerrada todo el otoño y el invierno. De hecho, sólo se puede visitar Oweynagat de mayo a agosto, ambos inclusive, y al mediodía.
El que está considerado el mayor y más antiguo yacimiento arqueológico de Europa sin excavar se puede recorrer únicamente a través de una visita guiada de unas dos horas y media que explica la historia y la trascendencia, en la historia y en las leyendas, de los monumentos principales. Porque estos monumentos están ubicados en una zona agrícola privada.
Lo único que se sabe seguro es que es un lugar de enterramiento por la cantidad de túmulos funerarios que se han hallado en mitad de este campo de un verde envolvente. De hecho, está considerado uno de los centros más importantes dentro de la cultura pagana irlandesa.
El túmulo más famoso es el de Daithí, que se construyó entre el 350 a.C. y el 230 d.C. como parte de los rituales que solía realizar la realeza de Connacht, un lugar donde la mística y la historia se mezclan casi sin que seamos conscientes de ello.
El nombre del personaje histórico que más se repite durante la visita a este Sitio Real es el de la temible reina guerrera Maeve o Medb, que ocupó estas tierras durante la Edad de Hierro.
Su fiereza la llevó a protagonizar incluso epopeyas como la de Táin Bó Cúailnge (El robo del toro de Cualinge) dentro del Ciclo del Ulster, uno de los cuatro pilares de las leyendas irlandesas, que se centra en la guerra entre el Úlster y el reino de Connacht de Medb (Maeve).
Palacios y riachuelos
Muy cerca de Rathcroghan podemos planear algunas visitas muy interesantes que seguirán desvelando el corazón tan verde de Irlanda. Los alrededores están llenos de ríos, canales, lagos y senderos que son perfectos para descubrir su naturaleza.
Pero también podemos coger un coche y llegar hasta Strokestown, dentro del mismo condado de Roscommon, para visitar el Museo de la Gran Hambruna de la década de 1840, otro de los hitos que ha marcado la esencia del pueblo irlandés.
Ubicado en una mansión del siglo XVIII que se conserva intacta, la exposición muestra documentos reales de la época para que podamos entender la dimensión real de una hambruna que acabó con la muerte o emigración de más de dos millones de personas en la isla.
El museo se colocó justo en la finca donde se asesinó al primer propietario durante la hambruna para mostrar cómo fue la vida de los aristócratas de la época y la de sus trabajadores que se morían de hambre.
El edificio palaciego mantiene igualmente unos bellos jardines amurallados y senderos boscosos donde volver a empatizar con la naturaleza irlandesa, tan poderosa como sus raíces místicas y culturales.
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