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No es raro escuchar a alguien definir Bruselas como una de las ciudades más conflictivas de Europa. La sensación de inseguridad puede ser común en alguien que no la conoce mucho, pero la realidad es que la delincuencia, la influencia del narcotráfico y la peligrosidad en algunas zonas de la capital comunitaria -y belga- están a la orden del día. Tanto es así que el Gobierno ha puesto sobre la mesa un plan para frenar esa dinámica que, entre otras cosas, incluye la prohibición de patinetes eléctricos en los barrios de mayor conflictividad. El objetivo no es otro que poner freno al narcotráfico y a la creciente cifra de tiroteos.
La ciudad ha visto una escalada de violencia preocupante en algunas zonas, incluso con la muerte de un policía recientemente por disparos. Las autoridades quieren que esa espiral se acabe. Según los datos de la Policía Federal belga, solo en la primera mitad de este año se han producido 57 tiroteos, más de la mitad de todos los que se dieron en 2025 (101) y ya por encima de los que se registraron por ejemplo en 2022, cuando en todo el año se produjeron 56. La Fiscalía, por su parte, aumenta la cifra de lo que va de 2026 hasta los 69.
Esas acciones callejeras con arma de fuego hasta agosto de este año dejaron dos muertos y 21 heridos. A esto hay que sumar que hace solo una semana se produjeron dos tiroteos mortales: el primero en la comuna de Ixelles, donde un hombre fue abatido a tiros en la entrada de su edificio por varios atacantes que después se dieron a la fuga. En la misma noche, en la comuna de Jette, un agente de policía falleció durante una persecución; fue alcanzado por un disparo desde el coche al que seguían por las calles de esa zona bruselense, presuntamente implicado en cuestiones de tráfico de drogas.
El plan de seguridad, por tanto, se antojaba urgente, según han ido pidiendo en los últimos tiempos los responsables regionales de la ciudad, que cuenta una estructura política compleja. Entre las medidas previstas, destaca la mencionada prohibición de circular y estacionar patinetes eléctricos, tanto privados como compartidos. Esto afectará a 19 zonas en toda Bruselas. Además, la hoja de ruta también contempla restringir el consumo de alcohol en espacios públicos y su venta en establecimientos entre las diez de la noche y las seis de la mañana, salvo en bares y restaurantes. A ello se suman controles policiales permanentes, en todo momento durante la semana, con refuerzos de despliegues de seguridad que incluirán la identificación de personas, incautaciones administrativas y revisiones de seguridad.
Bélgica se ha convertido en un punto clave para la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado en Europa. Y es que el puerto de Amberes se ha consolidado como uno de los principales puntos de entrada de cocaína en Europa y lidera las incautaciones de esta droga entre los puertos europeos analizados en los datos más recientes de la Agencia Europea sobre Drogas. A este puerto se suma también el de Róterdam, que pese a estar en Países Bajos, cuenta con una actividad que influye en el día a día del país vecino, Bélgica.
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