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No es broma, este título se lo lleva el Parque Nacional de Tongariro, en Nueva Zelanda, que inspiró las tierras del Señor de los Anillos

Se llama Tongariro Alpine Crossing y es, lo dicen los expertos avalados por una red universal de senderistas, la mejor caminata del mundo para hacer en un día (unas siete u ocho horas). Un trayecto que encontramos en el Parque Nacional de Tongariro, en Nueva Zelanda, catalogado como Patrimonio de la Humanidad.
Aunque puede que estos datos no digan nada, lo cierto es que los amantes del cine fantástico conocen estos parajes de las antípodas. Y no, precisamente porque se hayan visitado (muy pocos gozan de esta suerte) sino, más bien, por su aparición en la que tal vez es la saga más mítica. ¿Se adivina? Tongariro es nada menos que Mordor en El Señor de los Anillos.

Aura remota
Aquí, como decíamos, está la ruta de senderismo más valorada dentro de una sola jornada. Las razones son varias: la primera, que brinda un precioso catálogo de orografía volcánica, desde un cráter activo a humeantes chimeneas y lagos de colores brillantes. La segunda es su vegetación variada, desde matorrales hasta frondosos bosques de coníferas. Y la tercera, y más obvia, es esa sensación de lejanía que destila Nueva Zelanda, siempre con la mística del fin del mundo.

Tongariro se convirtió en el primer parque nacional del país en 1887 y un siglo después, fue reconocido por la UNESCO tanto por su importancia cultural para los aborígenes maoríes como por sus sobresalientes características naturales. Hoy hay muchos lugares que lo ostentan, pero éste fue el primero en el mundo en recibir este doble reconocimiento.

Tierra de maories
Lagos que son como espejos, cráteres humeantes, coloridas terrazas de sílice y jardines alpinos únicos dibujan el paisaje de lo que lo que la imaginación de sitúo al sureste de la Tierra Media, allí donde Sauron, el Señor Oscuro, decidió edificar su fortaleza para dominar todos los pueblos. Así es como se recrea Mordor, en el centro de una muralla de montañas, en este parque de 80.000 hectáreas, de increíble belleza y diversidad. Y es que estas montañas tienen un significado sagrado para los maoríes, que han luchado enérgicamente para que estas tierras no fueran vendidas por los colonos. Y lo lograron. Los picos del monte Tongariro, el monte Ngauruhoe y partes del monte Ruapehu se libraron de esta amenaza con la condición de establecer allí un área protegida.

Viento, lluvia, nieve
Con 19,4 kilómetros, el Tongariro Alpine Crossing es una ruta de dificultad media que va desde Mangatepopo Carpark hasta Ketetahi Carpark, con un desnivel total de casi 1.200 metros (aunque se alcanzan los 1868 metros en la zona más alta). Al no tratarse de un trayecto circular, se necesita alguna forma de transporte (hay un servicio de shuttle) para regresar al punto de inicio. La ruta discurre entre dos de los tres montes importantes del parque, que son volcanes activos: el Tongariro (el más bajo y el último que entró en erupción) y el Ngauruhoe. El tercero sería el Ruapehu (el más alto de los tres). Por el camino: valles glaciales, vegetación frondosa, cráteres vertiginosos, campos enormes de lava y lagos de tonos impresionantes.

Pero ojo, que esta hermosa caminata no solo requiere un mínimo de exigencia física, sino que, además, tiene en el clima su gran reto. Y es que el tiempo resulta tan cambiante por estos lares que, en cualquier momento, sin esperarlo, uno puede toparse con viento, lluvia e incluso nieve, aunque no estemos en los meses de invierno. En esos casos, las condiciones pueden hacer que sea prácticamente imposible avanzar. Y entonces lo sensato, lamentablemente, será darse la vuelta.
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