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En un viaje a la Ciudad Eterna, no metas Piazza di Spagna en el itinerario como una parada rápida en la que hacerte una foto e irte. Aunque lleves esa intención, seguro que acabas quedándote bastante más tiempo del previsto. Si te avisamos es porque es algo que le pasa a todo el mundo.

Parte del atractivo está en la propia escalinata, llena de viajeros sentados en los peldaños, pero también en la fuente barroca, las fachadas históricas, la iglesia que domina el conjunto desde lo alto y el trajín constante de gente, tanto locales como viajeros, en una de las zonas más conocidas y reconocibles
La gran escalinata barroca que convirtió la plaza en símbolo de Roma
El elemento más famoso de Piazza di Spagna (o Plaza de España) es la monumental escalinata de estilo rococó, conocida en italiano como Scalinata di Trinità dei Monti.
La estructura fue construida entre 1723 y 1725 siguiendo un diseño del arquitecto Francesco de Sanctis y rápidamente terminó convirtiéndose en uno de los lugares más representativos de la capital italiana, pues funcionó como punto de reunión de artistas, escritores y viajeros extranjeros que pasaban temporadas en Roma.

La escalinata, siempre llena de gente sentada (aunque en teoría está prohibido, ¡cuidado!), conecta la parte baja de la plaza con la iglesia situada en lo alto de la colina y está formada por 135 peldaños. Desde arriba aparecen además algunas de las vistas más conocidas sobre tejados y calles del centro histórico romano. Esta es la postal que buscabas en tu viaje.
La Fontana della Barcaccia y la huella de los Bernini
En la parte inferior de la plaza aparece la Fontana della Barcaccia, una de las fuentes barrocas más conocidas de Roma, que fue realizada entre 1626 y 1629 por Pietro Bernini y se cree que Gian Lorenzo Bernini colaboró también en el proyecto junto a su padre.
La fuente representa una pequeña embarcación parcialmente hundida, como si estuviese cruzando una balsa de agua, y su diseño está relacionado con una inundación del río Tíber en la Navidad de 1598. Según cuenta la tradición popular, tras una gran crecida apareció una barca varada precisamente en esta zona de la ciudad.

La iglesia de Trinità dei Monti domina toda la plaza
Y el tercer gran protagonista de la plaza es la iglesia, en lo alto de la escalinata. La construcción de la iglesia de Trinità dei Monti comenzó a principios del siglo XVI y se prolongó durante décadas. Como suele ocurrir siempre que este tipo de construcciones se alargan en el tiempo, el resultado final acabó mezclando estilos, aunque es esencialmente renacentista.
Las dos torres campanario gemelas son problemente lo que más recuerdes, pues son una de las siluetas urbanas más conocidas de Roma.

Un rincón muy ligado a artistas, cine y literatura
A lo largo de los siglos, la Piazza di Spagna apareció constantemente vinculada al ambiente artístico y cultural de Roma, al igual que ocurre con la también famosa escalinata en Montmartre, el barrio de los pintores y artistas de París (¿será que eso de sentarse en una zona monumental dispara la creatividad?).
Muy cerca de la plaza vivió, por ejemplo, el poeta romántico inglés John Keats, cuya casa se conserva actualmente convertida en museo junto a la escalinata. Además de Keats, la zona fue frecuentada históricamente por pintores, escultores y escritores extranjeros que residían temporalmente en Roma atraídos por la vida cultural de la ciudad.
A eso se le suma que, con el tiempo, la plaza terminó apareciendo en películas, fotografías y campañas publicitarias que ayudaron todavía más a consolidar su fama internacional y convertirla en una de las plazas europeas más reconocibles.

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