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Aunque cada vez es menos señalado, la suciedad continúa entre los principales problemas que los barceloneses mencionan cuando les preguntan por el estado de la ciudad. La falta de limpieza completó el podio de las deficiencias de la ciudad, alejado del liderazgo que la inseguridad y las dificultades para acceder a una vivienda se disputan, según la última encuesta de servicios municipales, elaborada por el ayuntamiento. En todo caso, la percepción varía según dónde se pregunta y la demanda para mejorar el cuidado de las calles sobresale en el centro histórico y turístico de la capital. De acuerdo al citado sondeo, el 18,9% de los 154 vecinos consultados en el Raval pediría al gobierno del alcalde Jaume Collboni que mejorase la limpieza en el barrio, un 5,4% por encima de la media de la urbe, si bien puntaron el estado de la vía pública con un siete de media y el 44,3% opinó que ha mejorado. En paralelo, el número de quejas pinta elevado.
Durante el primer semestre de este año, se registró un promedio de 8,3 avisos diarios por suciedad en el Raval, a tenor de los datos que figuran en una reciente resolución de la Sindicatura de Greuges de Barcelona. A raíz del escrito de una ciudadana que lamentaba defectos en la recogida de basura en la calle Carretes, la oficina del defensor David Bondia recopiló que el ayuntamiento ha recogido 1.602 incidencias por una higiene insuficiente en el vecindario entre el 1 de enero y el 12 de julio. Del total, 1.363 fueron alertadas por la ciudadanía, mientras que los cuerpos de seguridad y los agentes cívicos notificaron el resto. “El volumen de comunicaciones tramitadas al consistorio evidencia el alcance de la situación y permite afirmar que, en esta zona, hay un problema estructural de limpieza y gestión de residuos”, advierte el síndic.
El gobierno del PSC manifiesta que gran parte de las quejas se vehiculan a través de la aplicación Barcelona a la butxaca. Vincula la elevada cifra de quejas mediante la plataforma a que “tienen una respuesta reactiva en un plazo de tiempo muy corto, a menudo solo unas pocas horas, por no decir minutos”. “Se ha detectado que, a mayor capacidad de respuesta del ayuntamiento, mayor uso del canal por parte de la ciudadanía”, postula.
Plan de medidas
En su dictamen, el síndic ha recomendado reforzar la limpieza en el Raval, aumentar la frecuencia de recogida de la basura y supervisar con regularidad la eficacia del servicio. Frente al diagnóstico, el consistorio replica que es consciente de “la realidad del barrio” y “la intensidad de uso de sus calles”. Destaca que, desde el primer trimestre de 2026, está desplegando un plan “con 130 acciones puntales y 42 proyectos” que defiende que ha obtenido frutos. Sostiene que las bolsas tiradas en plena calle “se han reducido entre un 30% y un 42%” en Ciutat Vella, “con especial incidencia en el Casc Antic y el Raval”.

Vincula el descenso a las medidas tomadas. Entre otras, el ejecutivo local se refiere a un incremento del uso de agua para mejorar la limpieza viaria y reducir malos olores, la combinación de barrido y fregado mecánico, incremento de la regularidad con que se asean los contenedores y buzones de recogida neumática… Apostilla que se ha intensificado la higiene en los puntos más afectados por orines y manchas, se ha ampliado la capacidad de las papeleras, se han reubicado contenedores y se controla el vertido de basura en puntos críticos, con dos repasos en el turno matinal y otro par en horario de tarde.
Añade que, a raíz de 428 labores de control y 86 inspecciones a comercios para comprobar el cumplimiento de las obligaciones para la correcta separación y retirada de los desechos, se han emitido 113 propuestas de sanción. Esgrime que “no existe una única fórmula y de carácter instantáneo que transforme de la noche al día” el estado de la limpieza en el Raval. “Pero, con la implantación de todas esas medidas, se mejorará de manera gradual y progresiva la limpieza y la percepción por parte de la ciudadanía”, confía.
Degradación y frustración
La resolución de la Sindicatura de Greuges revela que “una parte importante de las incidencias comunicadas” en la primera mitad del año en 2026 “hacen referencia a la retirada de objetos abandonados en la vía pública y la acumulación de residuos”. Alude a “bolsas de basura rotas, desperdicios abandonados fuera de horario, restos de comida, cartones, plásticos, muebles viejos y escombros”.
El organismo apunta que “muchas incidencias se repiten diariamente en los mismos puntos y a menudo están vinculados a comercios, bares, almacenes o pisos turísticos”. Le suma “quejas por malos olores y presencia de ratas, cucarachas y excrementos humanos o de animales, sobre todo en calles estrechas o zonas con una actividad nocturna significativa”. No son casos esporádicos o que hayan irrumpido de golpe, sino una “problemática recurrente a lo largo de los últimos años”, define el síndic. Sintetiza que, en conjunto, “la ciudadanía expresa frustración, una clara sensación de degradación del espacio público y la demanda de medidas más efectivas, como ahora sanciones, más vigilancia y un refuerzo del servicio de limpieza”.

El ayuntamiento contesta que la mejora de la limpieza y el civismo es una de sus prioridades en Ciutat Vella. Dice que se están poniendo en marcha “cambios estructurales en los sistemas de limpieza del Raval para mejorar la percepción”. Desde la semana pasada, se ha establecido que el jueves será el único día de recogida de muebles en el barrio y se ha instaurado un plan piloto de civismo con sanciones incluidas, que “ha conseguido reducciones importantes de los abandonos de residuos”.
A su vez, el consistorio indica que este otoño se incorporará un producto desodorante en todos los itinerarios donde se limpie con agua y detergente en los tratamientos de fregado mecánico. Agrega que se ha reclutado una brigada que revisa en torno a contenedores y buzones de recogida neumática y otra que se encarga de responder a incidencias urgentes por suciedad en las calles. Entre noviembre y diciembre, se prevé señalizar con etiquetas las bolsas arrojadas en la vía pública y muebles depositados en los días que no corresponde, modificaciones en los vinilos de los contenedores y una campaña informativa multilingüe sobre los sistemas de recogida de basura. Ya se han difundido mensajes en ese sentido en catalán, castellano, urdu, bengalí, tagalo y árabe.
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