CanalViajar
Por dónde empezar: los imprescindibles del pueblo
Uno de los lugares que ayudan a viajar hasta el pasado medieval de Ribes de Freser es el castillo de Sant Pere, construido en una posición elevada desde la que era posible controlar el territorio cercano. Sus restos se encuentran sobre el promontorio del Granòfir. Muy cerca se encuentra la iglesia parroquial de Santa Maria, cuyos orígenes se remontan al siglo XI. El templo original, de tradición románica, sufrió importantes transformaciones a lo largo del tiempo. Durante la Guerra Civil quedó prácticamente destruido y tuvo que reconstruirse una vez finalizado el conflicto.
Además, en este sentido, es uno de los siete municipios integrados en el Parc Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser, que protege una parte del Pirineo oriental.
Un volcán que lleva siglos escondido
Lo que convierte a Ribes de Freser en un destino singular, más allá de su caserío de montaña, es una formación geológica que se eleva justo sobre el núcleo urbano: el Granòfir de Ribes, mencionado anteriormente. Se trata de una roca a medio camino entre un granito y una roca volcánica, que en realidad corresponde a una antigua chimenea de un volcán, de hace entre 430 y 460 millones de años.
Es el granófiro más extenso y conocido de toda Cataluña, y forma unas agujas de color rojizo anaranjado en cuya cima hay colocadas una cruz y una bandera catalana. Desde 2017, es posible recorrer esta formación a través de la vía ferrata Roca de la Creu, una ruta de dificultad media.
No hay comentarios:
Publicar un comentario