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Situada en la costa vasca frente al mar Cantábrico, su paseo marítimo es uno de los más bonitos de todo el territorio.

Se espera que este verano, con una ola de calor tras otra, sea uno de los más calurosos que se recuerdan. Por esto, como más al norte vayamos, en principio, más fresquitos podremos estar. El "problema" llega cuando tenemos que decidirnos por qué destino visitar, ya que las opciones son prácticamente incontables: ¿vamos a un pueblecito rural del interior rodeado de montañas y ajeno a las noticias del mundo?, ¿o mejor nos desplazamos a alguna localidad costera en la que poder disfrutar de las panorámicas qué su paseo marítimo ofrece del mar? Si eres de aquellos que se decantan más por la segunda opción, en el norte de la península se encuentra tu destino ideal.

En la provincia de Gipuzkoa, a unos 25 kilómetros de la frontera con Francia, la ciudad de San Sebastián se erige como uno de los mejores destinos de todo el norte de España. Hay pocas ciudades en el mundo que desprendan tanta magia como Donostia, con esa elegancia aristocrática que transmite, la cual combina a la perfección con su magnífico carácter gastronómico famoso en el mundo entero. Ciudad de cine, pues desde hace más de 70 años acoge el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, su paseo marítimo con aires de la Belle Époque ofrece uno de los escenarios más bonitos de todo el litoral cantábrico.

El destino favorito de la alta sociedad europea
A finales del siglo XIX, San Sebastián se convirtió en el epicentro de la Belle Époque en España. Esto fue gracias a la alta sociedad de la ciudad, que consiguió atraer a las reinas María Cristina de Habsburgo-Lorena y Victoria Eugenia de Battenberg hasta allí; tan satisfechas quedaron ambas con el encanto de Donosti que la convirtieron en su destino permanente de vacaciones. Esto supuso una transformación en la fisonomía de la ciudad, así como un cambio en las costumbres sociales, dejando tras de sí una huella todavía presenten en la arquitectura, el urbanismo y la vida cultural de Donosti.

Al estallar la I Guerra Mundial en 1914, Donosti se convirtió en la ciudad más cosmopolita de todo el continente europeo; aquí se dieron cita personajes tan destacados como León Trotski, Maurice Ravel o Mata Hari, además de destacados hombres de fama y negocios. Durante esos años, la ciudad se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Europa, atrayendo los ballets rusos y cantantes de ópera y artistas internacionales.

La gran importancia que la ciudad tuvo durante esa época todavía la podemos observar en la arquitectura de sus edificios más destacados, como el edificio del Ayuntamiento, por entonces el Gran Casino; inaugurado en 1887, fue el lugar por excelencia de las fiestas y reuniones sociales de la alta sociedad de la Belle Époque donostiarra. Se dice que el casino generaba tantos ingresos que con sus recaudaciones se pudieron llevar a cabo numerosas mejoras en la ciudad.
Un paseo marítimo para soñar
Una de las obras más significativas que se hicieron gracias a los ingresos del Gran Casino fue la barandilla del paseo marítimo de la playa de la Concha. Icono que ha pasado a formar parte del imaginario colectivo de la ciudad, la emblemática barandilla del paseo marítimo fue diseñada por Juan Rafael Alday en 1916, y destaca por su delicado entramado de hierro pintado de blanco. A lo largo de sus casi 6 kilómetros de trazado, el paseo marítimo bordea el arenal de la maravillosa playa de la Concha, una de las principales insignias de la ciudad y uno de los mejores rincones para disfrutar de un relajado día de verano.

Paraíso gastronómico sin igual
Destino gastronómico por excelencia en tierras vascas, San Sebastián recibe el sobrenombre de “el templo de los pintxos”. Aquí, el tapeo alcanza su máxima expresión, con bares de barras eternas en los que adentrarse a un nuevo universo de sabores. El corazón gastronómico de la ciudad se encuentra en La Parte Vieja, el casco histórico ubicado entre el puerto y la bahía de La Concha. En este barrio se concentran algunas de las barras más conocidas de todo el País Vasco, donde la costumbre manda ir cambiando de local y degustar las especialidades de cada uno de ellos.

Capital gastronómica para el genio Martín Berasategui, repartidos por las calles de la ciudad podemos encontrar establecimientos tan emblemáticos como el Txepetxa (uno de los favoritos del chef donostiarra), donde probar los “mejores pintxos de anchoa del mundo mundial”. Otros muy conocidos son el Bar Néstor, famoso por su tortilla de patata, y la Cuchara de San Telmo, con unos exquisitos pintxos calientes que se piden directamente en la barra.
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