jueves, 2 de enero de 2025

Canal Recetas : PECHUGA DE POLLO RELLENA CON ESPINACA Y QUESO.

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✓ INGREDIENTES PARA LA RECETA.

- 4 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel
- 2 tazas de espinacas frescas, lavadas y picadas
- 1 taza de queso rallado (mozzarella, cheddar, o tu preferido)
- 2 dientes de ajo picados
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
- Papel film transparente
- Palillos de dientes (opcional)

+ MODO DE PREPARACIÓN.

- En una sartén, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Agrega el ajo y sofríe por un minuto. Luego, añade las espinacas y cocina hasta que se marchiten. Retira del fuego y mezcla con el queso rallado. Sazona con sal y pimienta.
- Coloca cada pechuga de pollo entre dos hojas de papel film y aplánalas ligeramente con un martillo de cocina. Retira el film, pon una porción del relleno en el centro de cada pechuga y enrolla, asegurando los bordes. Puedes usar palillos para mantener el relleno en su lugar.
- Precalienta el horno a 180°C (350°F). Coloca las pechugas rellenas en una bandeja para hornear y rocía con un poco de aceite de oliva. Hornea durante 25-30 minutos, o hasta que el pollo esté cocido y dorado.
- Retira del horno, deja reposar unos minutos, corta en rodajas. 


La ruta de senderismo más bonita de España para hacer en invierno: está llena de impresionantes cascadas

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El lugar de fantasía que te permitirá explorar la parte más indómita de los Pirineos desde la falda de un monte considerado Patrimonio de la Humanidad.

La ruta más bonita para hacer en invierno está en los Pirineos

Cuando se escucha por primera vez en nombre de Monte Perdido, uno imagina una montaña solitaria al final de un acantilado, rodeado de un paraje al más puro estilo de Avatar -o, como mínimo, del ‘live action’ de Tarzán- en el que la vista se nos va al cielo y empezamos a sentir ese cosquilleo en el estómago. No tiene por qué estar de acuerdo todo el mundo, claro. Pero enclavado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Valle de Añiscloun enclave situado en la puerta de los Pirineos, es uno de esos lugares que cuenta con muchas papeletas para convertirse en un gran favorito de los amantes de la naturaleza. 

Su cañón, tallado durante milenios por la fuerza del río Bellos, se abre paso entre paredes de roca caliza y bosques exuberantes, creando un ecosistema único que invita al visitante a desconectar y sumergirse en la grandeza de la naturaleza. Este rincón del Pirineo aragonés es mucho más que una simple ruta: es una ventana al pasado geológico y un refugio para la vida silvestre.

El mar de hierba que se ve en el PArque Natural del Valle de Ordesa

La combinación de cascadas, toboganes naturales y una flora que se abre paso en las condiciones más inhóspitas lo convierten en un paraje ideal para quienes buscan aventura y serenidad a partes iguales. Pero no es solo la ruta lo que atrae: los pueblos cercanos, con su arquitectura tradicional y su oferta acogedora, completan una visita que promete dejar una huella imborrable en el recuerdo de los viajeros.

Sinfonía de cascadas y paisajes

La ruta principal del Valle de Añisclo comienza cerca de la ermita de San Úrbez, un pequeño templo románico que marca el inicio de una travesía prometedora y que puede adaptarse a todos los niveles. Desde pequeños paseos de monos de una hora hasta verdaderas caminatas para todo el día. Es allí donde el sendero se adentra en el cañón de Añisclo, un impresionante valle de origen glaciar. Durante el recorrido, el sonido del agua y la sombra constante de los acantilados acompaña al caminante junto a los pequeños saltos de agua que tienen lugar en el cauce del río.

Salto de agua perteneciente a la ruta "Cola de caballo"

La Fuen Blanca es precisamente uno de los puntos más destacados del trayecto. Se trata de una impresionante cascada que brota directamente desde las alturas del Pico de Añisclo, un paisaje sorprendente no solo por su belleza sino también por el contraste que crea con el paisaje árido y rocoso de las montañas circundantes.

La ruta continúa serpenteando entre tramos más abiertos, donde los bosques tupidos, como la Selva Plana, se convierten en un oasis de vida vegetal, y otros más estrechos, donde el cañón parece desaparecer en su propia verticalidad.

Los saltos de agua acompañan durante todo el recorrido

La excursión más recomendada es la que parte desde el parking de la Tella, recorriendo 25 kilómetros hasta llegar al barranco de la Fuen Blanca, pero el recorrido puede adaptarse a diferentes niveles de dificultad, desde paseos tranquilos hasta recorridos más exigentes. Los más experimentados, podrán incluso extender la caminata hasta el tramo final del río Bellos, cerca de Escalona, donde presenciarán cómo el cañón se transforma en un valle más amplio, ideal para disfrutar de un merecido descanso tras horas de caminata.

Pueblos con encanto desde donde explorar Añisclo

Para quienes deseen explorar el Valle de Añisclo con calma, los pueblos cercanos ofrecen buenas opciones de alojamiento que además permiten descubrir su encanto particular. Y es que sería una pena estar en los Pirineos sin hacer una parada en alguna de sus villas, como es el caso de Aínsa. Este enclave medieval de Aragón fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 llegando a ser Capital de Turismo Rural en el año 2018. Sus calles empedradas y su plaza mayor son ideales para pasear al atardecer, mientras que su oferta gastronómica, basada en productos locales, es perfecta para reponer fuerzas después de una larga caminata.

Sin embargo, aquellos que estén solamente interesados en recorrer el cañón, les quedaría mejor parado el pequeño pueblo de Fanlo. Con su arquitectura tradicional de montaña y su tranquilidad absoluta, el lugar ofrece un acceso más directo a las rutas del Parque Nacional, además de ser ideal para quienes buscan un entorno auténtico y más apartado. Las vistas desde el mirador cercano son un espectáculo en sí mismas, con las montañas pirenaicas como protagonistas.

¿Solo hay una catedral en Córdoba? El templo de este pueblo de Córdoba te sorprenderá

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Esta localidad alberga una impresionante edificación que es una de las joyas arquitectónicas de la provincia.

Este pueblo de Córdoba esconde una nueva catedral en la provincia.

La Mezquita-Catedral es el monumento más simbólico de Córdoba. Pero, ¿es esta la única catedral de la provincia? Sí y no. Un pueblo de Córdoba alberga una impresionante 'catedral' que supone una de las construcciones más monumentales de esta parte de la provincia.

Lo más curioso es que la torre-campanario de este templo precede a la que se alza majestuosa en la Judería de la capital. La catedral a la que hacemos referencia es una joya que mezcla estilos arquitectónicos debido a que pasó por distintas manos y su construcción no culminó hasta pasadas más de tres décadas.

¿Es una iglesia o una catedral?

En tres naves, este templo planta su estilo gótico en mitad de la plaza principal del pueblo. Una portada renacentista roba toda la atención. Y no es para menos: se trata de uno de los mejores ejemplos del Renacimiento en el norte de la provincia de Córdoba. Para entrar, hay que cruzar el arco de la puerta principal, que se abre al interior entre estriadas columnas y bajo una imagen sagrada.

Puerta de la catedral de la Sierra.

Pero, antes de avanzar, conviene mencionar que este asombroso templo se halla en Hinojosa del Duque, en plena comarca de Los Pedroches. ¿Pero es una iglesia o una catedral? Conocida como Catedral de la Sierra, no deja de ser una iglesia, la iglesia de San Juan Bautista. Sin embargo, su aspecto dista mucho de cualquier iglesia. Por algo fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1981, hace ya más de cuatro décadas.

Un templo insólito

La Catedral de la Sierra se erige en la plaza principal de Hinojosa del Duque, frente al Ayuntamiento y junto a la ermita de la Virgen del Castillo. Data del siglo XVI. En 1539 comenzó su construcción, bajo el diseño de Hernán Ruiz 'El Viejo'. A la muerte del arquitecto, su hijo se hizo cargo de continuar los trabajos, aunque no vio su finalización. En 1571 culminó la obra de uno de los monumentos más impresionantes de Los Pedroches. Y, sin duda, un templo insólito.


Hernán Ruiz tuvo tiempo para levantar una sacristía de estilo plateresco. La nave central presenta un estilo gótico-mudéjar. Es la de mayor tamaño y, junto a ella, se levantan dos naves laterales con bóvedas de crucería gótica. Fue el hijo ya quien se encargó de un baptisterio renacentista que presenta una bóveda esculpida con motivos sacros. La torre, uno de los aspectos más impresionantes de la iglesia, cuenta con un primer cuerpo gótico, al que sigue un campanario y una torre renacentista.

Es, precisamente, esta torre en la que se inspiró el tercero de la saga de los Hernán Ruiz para, unos años más tarde, acometer la actual torre de la Catedral de CórdobaCasi cien kilómetros separan ambas edificaciones, con una estrecha relación que, sin embargo, pasa desapercibida.

Torre-campanario de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Después de saber todo esto, es indudable que esta iglesia merece una visita. Una visita que puede ser perfecta para conocer la riqueza de la comarca de Los Pedroches y de una localidad como Hinojosa del Duque.

Pero... espera. ¿Y si la visitamos ahora? Te estarás preguntando: ¿Cómo que ahora? Pues sí, es posible. No teletransportándose, sino aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías. Porque es posible visitar la Catedral de la Sierra virtualmente. Además, una guía en audio explica los detalles de este impresionante templo.

Este desconocido pueblo de Teruel tiene un extraño pozo sin fondo que es una de las joyas geológicas de Europa

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Hay un oasis en los terrenos áridos de Teruel que sorprende a todos los viajeros por su inesperada grandeza. Descubre una de las maravillas geológicas más espectaculares de toda Europa, que además es única en su especie.

Así es el "pozo de sin fondo" de Oliete, en Teruel, más conocido como la Sima de San Pedro
 nos encanta descubrir nuevas maravillas geológicas a lo largo y ancho del mundo. Pero nos gusta mucho más cuando estas maravillas se encuentran cerca de casa. Por eso el día de hoy tenemos el placer de desplazarnos hasta una localidad pequeña y remota de la provincia de Teruel. Con una población de apenas 343 personas y situado a orillas del río Martín estamos hablando de Oliete, un pequeño pueblo que tiene un gran patrimonio escondido entre sus tierras y que merece la pena conocer.

Pero entre todas sus maravillas destaca una en concreto: la Sima de San Pedro, una enorme cavidad que supone una de las maravillas geológicas más importantes de España y de toda Europa. Acompáñame a conocer esto y mucho más sobre Oliete y su Sima de San Pedro.

El pueblo de Oliete esconde muchos secretos sobre nuestro mundo, aquí le vemos desde el interior de la cueva de Volitera

Como se formó, por qué y que es la Sima de San Pedro

Para entendernos todos: La Sima de San Pedro es un gran pozo en mitad del árido terreno de Teruel. Su formación no se debe a la mano humana, como muchos otros pozos, estamos hablando de un pozo de origen kárstico que tiene 86 metros de profundidad, eso sin contar los metros que habría que sumarle de su lago interior. Se dice que es un "pozo sin fondo" debido a que por mucho que te asomes, te va a resultar bastante complicado divisar donde acaba.

Así es la parte alta de La Sima de San Pedro, en Oliete

Su formación se da por los siguientes sucesos: hace muchos millones de años en donde ahora está la Sima de San Pedro encontrábamos un lago subterráneo. En el cuaternario una pequeña fisura en la roca fue desgastando el "techo" de esta cueva, formando lo que conocemos como una dolina, — una especie de piscina en el exterior del techo de la cueva— esta dolina con la erosión y el peso del agua que almacenaba provocó un derrumbe dando paso a lo que hoy conocemos como la Sima de San Pedro.

Esta Sima es la más grande de Europa, no hay otra como ella en todo el continente y es única en su especie debido al tipo de formación a la que se sometió. En cuanto a longitudes, estamos hablando de una sima de algo más de 80 metros de diámetro y 86 metros de profundidad, más los 22 metros de su lago interior y que supone un refugio para muchas especies de animales y aves del árido terreno de Teruel.

Más de cerca, formación rocosa de piedra caliza en el sumidero de Sima de San Pedro cerca de Oliete en Aragón, España

Todo lo que puedes hacer en Oliete

Oliete es un pequeño pueblo de Aragón, en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos de la provincia de Teruel. A pesar de ser pequeño, esconde entre sus calles pequeños pero grandes tesoros, como su Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que destaca por mantener un campanario mudéjar perfectamente conservado. También podríamos llamarlo el pueblo de los arcos, porque un arco es lo primero que te da la bienvenida al pueblo, luego ya dentro, puedes encontrarte unos cuantos más que corresponden a las entradas fortificadas del pueblo en la Edad Media.

Oliete y su iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, vista desde un dron

Luego, y alejándonos un poco de Oliete, pero no mucho, encontramos una gran cantidad de actividades para disfrutar de una escapada rural única. Oliete está rodeado de embalses, paisajes espectaculares y hasta pueblos íberos. Si vas a hacer alguna ruta te recomiendo la del GR-262, una ruta que hay entre los pueblos de Alcaine y Ariño y que atraviesa todo el parque natural del Río Martín. En cuanto a historia: darte un paseo por El Palomar, que se localiza a escasos 15 minutos a pie de Oliete, es una auténtica maravilla. Estamos hablando de un poblado iberio que se asentó sobre una estratégica colina en la orilla izquierda del río Martín. Aunque la mayor parte del pueblo sean restos, aún podemos distinguir los indicios de un foso y unas cuantas calles.

Impresionate vista del pueblo de Oliete y la montaña de la cueva de Volitera

Descubrir pueblos tan maravillosos como Oliete es algo que no podemos dejar de hacer. Con sus rutas, sus paisajes, sus maravillas como la Sima de San Pedro o su pueblo Ibero, esta es sin lugar a dudas una escapada rural perfecta para cualquier momento del año. Además, estando allí quizás descubras algunos secretos solo reservados para aquellos que se aventuran a visitarlo.

El pueblo donde murió Sorolla está en la sierra de Madrid y es uno de los más encantadores de España

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Este precioso pueblo de Madrid cautivó no solo a Sorolla sino a otros muchos artistas que encontraron aquí un refugio donde crear y relajarse.

Es uno de los pueblos más bonitos de Madrid

Nacido en Valencia en 1863, Joaquín Sorolla y Bastida fue un prolífico pintor luminista e impresionista famoso por plasmar en sus obras la costa de su tierra natal. Sin embargo, y aunque se le conoce precisamente por ser un gran embajador de Valencia, se trasladó a Madrid con 26 años. Si Valencia fue la tierra que lo vio nacer, Madrid fue la que lo vio crecer y desarrollarse como artista y como persona. Algunas de sus pinturas más ilustres son 'El balandrito', 'Paseo a orillas del mar' o 'El baño'. En 1921 sufrió un primer ataque de hemiplejia que acabó con su vida dos años después.

Ya se ha cumplido más de un siglo de su fallecimiento, pero España y el mundo entero recuerda su visión del mundo a través de su preciado arte. El genio valenciano no escogió el levante para pasar sus últimos días, sino el pequeño hotel en el que veraneaba con su familia y que recibía el nombre de Villa Sorolla o Casa Coliti, en plena Sierra de Guadarrama. No es casualidad que el artista cultivara allí su conocimiento, pues también otros rostros muy conocidos como Ramón y Cajal, Luis Rosales o Gloria Fuertes eligieron este pueblo de la sierra madrileña como hogar en algún momento de sus vidas.

El pueblo madrileño que enamoró a Sorolla

Apenas 8.000 personas habitan esta población que se encuentra en mitad del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El maestro iba en busca de aire puro para su hija Elena, que sufría de tuberculosis, y acabó encontrando un lugar de inspiración allí, en Cercedilla. Y no es para menos, pues el entorno en el que se encuentra lo convierte en un auténtico paraíso natural, en los alrededores del Valle de la Fuenfría donde pueden disfrutarse de diversas rutas de senderismo así como de sus piscinas naturales de Las Berceas en los días más cálidos.

El entorno natural de Cercedilla

Las opciones en la naturaleza son muy variopintas, teniendo la oportunidad de experimentar la emoción del parque multiaventura disfrutando de las vistas desde la tirolina o de descubrir lugares tan espectaculares como el Pico de Majalsana a través de un camino lleno de cascadas y paisajes impresionantes. Otra ruta muy interesante es la de los miradores de los poetas, un camino que cautivó a artistas de la palabra como Antonio Machado, Vicente Aleixandre o Luis Rosales por la tranquilidad que allí se respira. Entre enormes robles y pinos silvestres, encontramos versos grabados en las rocas.

Un lugar con mucha historia

La naturaleza más idílica se mezcla con una historia muy rica, que se remonta a la época del Imperio Romano, cuando esta villa funcionaba como lugar de paso y hospedaje, conservando aún restos de la antigua calzada romana que conducía a Segovia. El casco urbano de Cercedilla está repleto de testigos arquitectónicos del paso del tiempo, como la iglesia de San Sebastián -que tardó nada más y nada menos que siete siglos en completarse- o la Ermita de Santa María. Más moderno es el Museo del Esquí, perfecto para los amantes de este deporte invernal que también puede practicarse en la zona.

Ermita de Santa María en Cercedilla

Cercedilla perdió relevancia hasta el siglo XIX, cuando en 1888 se inauguró un nuevo tramo ferroviario de Villalba a Segovia que contaba con parada en la localidad. Fue entonces cuando comenzó a crecer, superando los mil habitantes en el año 1900 y convirtiéndose en un destino vacacional para madrileños y españoles de todos los rincones del país. En 1923 se inauguró el primer tramo de ferrocarril eléctrico de vía estrecha del Guadarrama, uniendo Cercedilla con el Puerto de Navacerraday dando pie a la creación de nuevos lugares como la plaza de toros, las escuelas municipales, la biblioteca municipal o el ayuntamiento.

La desconexión en Cercedilla está garantizada. Además, aunque parezca mentira que este paraíso pueda estar tan cerca de Madrid, es muy sencillo y rápido llegar hasta él. En coche se tarda alrededor de una hora y en transporte público hay un tren directo, de la línea C-8, que te deja en la localidad en algo más de una hora.

Cómo hacer napolitanas de chocolate caseras: una receta con hojaldre fácil, deliciosa y dulce


Aunque Emily in Paris nos enseñó a pronunciar 'pain au chocolat', fue en nuestra infancia cuando aprendimos el placer de una buena napolitana de chocolate mojada en leche. Sin necesidad de acudir a lujosas cafeterías con escaparates de cristal exponiendo dulces como bolsos, este humilde (y delicioso) bollo relleno se convirtió en la merienda de muchos por excelencia. Explotar la bolsa de plástico que lo protegía, un mordisco perfecto, los dientes manchados de chocolate, acompañar el bocado con un sorbo de leche fría... Para rememorar esta sensación de puro gozo sin sucumbir a la bollería industrial de los supermercados, hemos encontrado la receta casera más fácil. Así se preparan las napolitanas de chocolate en el horno.

Además, puedes reunir a tus seres queridos en la cocina para que te ayuden en tu deliciosa propuesta de repostería y crear un momento familiar para el recuerdo. Si bien la receta necesita casi un día para estar en su punto, la mayor parte del tiempo está enfriándose en el frigorífico y no supone ningún esfuerzo por tu parte. Que no te asuste la cantidad de pasos, son todos fáciles y aptos para torpes culinarios (¡y niños!). A cambio, piensa en la recompensa: napolitana de hojaldre y chocolate recién horneada y lista para ser devorada. Suena bien, ¿no?

Cómo hacer napolitanas de chocolate en horno

Ingredientes

  • 50 g. de azúcar granulado
  • 2 cucharaditas de sal kosher
  • 480 g. más 2 cdas. de harina para todo uso, dividida, más para la superficie
  • 2 paquetes de levadura instantánea
  • 1 1/2 taza de leche entera a temperatura ambiente
  • 3 1/2 barritas de mantequilla sin sal, ablandada, dividida, más más para el bol
  • 20 palitos de chocolate para hornear o 30 g. de chocolate picado
  • 1 huevo grande

Elaboración

  1. Con la batidora, bate el azúcar granulada, la sal y 4 tazas de harina. Añade la levadura y vierte la leche. Coloca el gancho amasador y bate a velocidad media hasta que se mezclen todos los ingredientes.
  2. Añade gradualmente 4 cucharadas de mantequilla; bate después de cada cucharada hasta que completes toda la combinación. Continúe batiendo hasta que se forme una masa suave y ligeramente pegajosa. Tardará unos 5 minutos.
  3. Engrasa un bol grande con mantequilla. Pasa la masa al bol preparado. Cubre sin apretar y lleva a temperatura ambiente hasta que casi doble su tamaño, lo cual llevará unas 2 horas aproximadamente.
  4. Después, cúbrela con film transparente y mantén en el frigorífico durante al menos 4 horas o toda la noche.
  5. Unos 40 minutos antes de extender la masa, en un bol grande, bate con una batidora de mano a velocidad media-alta el resto de las 3 barritas de mantequilla y 2 cucharadas de harina.
  6. Coloca la mezcla de mantequilla en el centro de una hoja grande de papel vegetal.
  7. Dobla el papel hasta formar un cuadrado de unos 20 cm. Extiende la mezcla de mantequilla hasta que llegue a los bordes y esquinas del cuadrado.
  8. Refrigera hasta que la mantequilla esté fría pero flexible y no sólida, unos 30 minutos. El objetivo es que la masa esté ligeramente más fría que la mantequilla.
  9. En una superficie plana previamente enharinada, extiende la masa hasta formar un rectángulo. Los bordes no tienen que ser perfectos, pero cuanto más cuadrados sean, mejor.
  10. Coloca el bloque de mantequilla en el centro de la masa. Dobla la masa sobre la mantequilla para que los bordes se unan en el centro. Tira suavemente de los bordes para que queden perfectamente alineados.
  11. Gira la masa con la costura hacia abajo y extiéndela hasta formar un rectángulo. Con el extremo más largo colocado hacia ti mismo, dobla el lado derecho hacia el centro y, a continuación, dobla el lado izquierdo, como si fuese una carta.
  12. Gira la masa 90° para que el lado largo quede hacia ti. Enrolla de nuevo la masa hasta formar un rectángulo y repite los mismos pliegues. Envuélvelo en plástico y deja en el frigorífico hasta que se enfríe, aproximadamente 1 hora.
  13. Enrolla la masa en un rectángulo y repite los mismos pliegues, girando la masa una vez. Envuelve en plástico y refrigera toda la noche.
  14. Deja reposar la masa a temperatura ambiente durante 10 minutos. En una superficie ligeramente enharinada, extiende la masa hasta obtener un rectángulo. Si la masa se estira o parece que no rueda con facilidad, déjala reposar unos minutos (puede que tenga que dejar reposar la masa un par de veces durante este proceso). Recorta los bordes que no estén lisos.
  15. Con el extremo largo mirando hacia usted, corta la masa por la mitad longitudinalmente de modo que tenga 2 trozos. Corta cada trozo en 5 rectángulos.
  16. Coloca un bastón de chocolate en la parte inferior del rectángulo; luego, dobla la masa sobre el chocolate una vez. Coloca otro bastón de chocolate justo en el pliegue y continúa enrollando hasta que la costura quede por debajo.
  17. Forra 2 bandejas para hornear con papel vegetal. Coloca encima la masa enrollada y cúbrelas con un paño de cocina. Deja que se hinchen con la levadura, de 2 a 3 horas (puede que no doblen completamente su tamaño pero, al pincharlas suavemente, deberían volver a crecer lentamente).
  18. Precalienta el horno a 400°. En un bol pequeño, bate el huevo con un chorrito de agua. Unta la parte superior de la masa con el huevo.
  19. Hornea los bollos, girando las bandejas de arriba a abajo a mitad de horneado, hasta que estén todos bien dorados e inflados, de 20 a 22 minutos.

Trenza con crema pastelera: una receta barata y deliciosa que viste la mesa

 

La receta de trenza con crema pastelera es uno de los dulces más populares de Chile. Se caracteriza por su deliciosa textura y por ser el postre favorito del país sudamericano. Asimismo, es uno de los productos más representativos de la panadería local. Su origen se debe a la influencia de la tradición europea que incorporó técnicas y recetas para crear una amplia variedad de masas dulces y cremosas. Esta delicia destaca por su forma trenzada, rellena con una suave crema pastelera que aporta el toque perfecto, sin duda, es un favorito de las familias chilenas.

La crema pastelera, preparada con ingredientes simples como leche, yemas de huevo y vainilla, se integra perfectamente con la masa, mientras que un glaseado brillante o una pizca de azúcar la hace aún más atractiva. Es una de las opciones perfectas, tanto para un desayuno como para deleitar a los comensales durante la hora de la merienda.

Más allá de su delicioso sabor, la trenza de crema pastelera también simboliza el ingenio y la creatividad de los panaderos, quienes han sabido adaptar recetas tradicionales a los gustos. Es por esto que la trenza sigue siendo imprescindible en las vitrinas de las panaderías y un placer que reúne generaciones en torno a la mesa.

Para que no nos quedemos con las ganas, te compartimos una de las versiones de chef Gustavo Sáez. Se trata de uno de los reposteros más importantes, puesto que ha ganado un galardón de la Copa del Mundo de Pastelería.

Esta receta es ideal para 9 porciones y costará alrededor de 19 euros. Por lo tanto, cada ración sale a 4€.

Ingredientes para la masa de la trenza con crema pastelera

  • 4 tazas de harina. 0,65€ / 1 kg.
  • ​1/2 taza de azúcar. 1,10€ / 250 gr.
  • ​100 gr de mantequilla. 2,05€ / 250 gr.
  • ​1 huevo. 250 g.€ / 6 ud.
  • ​15 gr de levadura. 0,49€ / 25 gr.
  • ​1 taza de leche. 0,49€ / 1 l.
  • ​Ralladura de naranja. 1,85€ / 1 kg.
  • ​Sal

Ingredientes para la crema de la trenza con crema pastelera

  • 1 taza de leche. 0,49€ / 1 l.
  • 2 huevos. 250 g.€ / 6 ud.​
  • 1/4 taza de azúcar​. 1,10€ / 250 gr.
  • ​1 cuchara de maicena. 2,19€ / 27,5 gr.
  • ​Ralladura de limón. 2,15€ / 500 gr.

Elaboración de la trenza con crema pastelera

  1. Ponemos todos los ingredientes en un bol y movemos hasta obtener una masa elástica.
  2. Colocamos la mantequilla cortada en cubos a la mezcla, hasta obtener una textura lisa y homogénea.
  3. Dividimos la masa en piezas de 100 gramos, luego tapamos y deja reposar toda la noche en la nevera.
  4. Cuando pase el tiempo suficiente, estiramos la masa hasta llegar a unos 50 centímetros aproximadamente.
  5. Realizamos las trenzas entrelazando entre tres cilindros de masa y alargamos hasta que doble el tamaño.
  6. Para la crema pastelera. Hervimos la leche con el rallado de limón, opcionalmente podemos agregar canela o clavo de olor.
  7. Mezclamos las yemas con la harina en un bol. Luego, batimos.
  8. Ponemos la maicena y removemos.
  9. Vamos agregando la leche en punto de ebullición, de forma progresiva y no dejar de remover.
  10. Dejamos a fuego lento hasta que vuelva a hervir. Dejamos dos minutos al fuego sin dejar de remover. Apagamos el fuego y colamos.
  11. Ponemos la mezcla en un recipiente y cubrimos con papel film transparente para evitar la condensación.
  12. En la nevera esperamos 5 horas.
  13. Atemperamos y removemos otra vez hasta obtener una textura cremosa.
  14. Finalmente, ponemos la crema pastelera sobre la trenza y horneamos 30 minutos.

Propiedades de la leche

Según el Código Alimentario Español (CAE) se entiende por leche natural el producto íntegro, no alterado ni adulterado y sin calostros del ordeño higiénico, regular y completo e ininterrumpido de las hembras domésticas sanas y bien alimentadas. La principal leche de consumo humano en España es la leche de vaca, seguida de la leche de oveja y de cabra. Cuando se modifica su composición, sustrayendo su fracción grasa, se denomina leche desnatada.

La leche constituye el mejor aporte de calcio, proteínas y otros nutrientes necesarios para la formación de huesos y dientes. Durante la infancia y adolescencia se aconseja tomar la leche entera, ya que conserva la energía y la vitamina A ligadas a la grasa. En la edad adulta también es importante mantener un consumo adecuado, con el fin de favorecer la conservación de la masa ósea, contribuyendo así a prevenir la desmineralización de los huesos, causa frecuente de osteoporosis y fracturas. Este efecto cobra aún más importancia en las mujeres durante las etapas de adolescencia, embarazo, lactancia y menopausia.

Por cada 100 ml de leche, contiene:

  • Energía (kcal): 66.
  • Proteínas: 3,3 gr.
  • Lípidos totales: 3,6 gr.
  • Hidratos de carbono: 5 gr.
  • Calcio: 121 mg.
  • Magnesio: 150 gr.
  • Sodio: 50 mg.
  • Potasio: 150 mg.
  • Fósforo: 2 mg.

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